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Cuando Jeonghan regresó a su departamento habían pasado tres semanas. Él solo apareció durante la noche, tocó la puerta y Jihoon lo dejó pasar sin comprender donde había dejado las llaves que robó. De cualquier forma le ofreció algo para cenar, Jeonghan negó. Y fue extraño, porque el omega no soltó ninguna palabra en todo ese tiempo, aun cuando Jihoon continuaba hablando de tonterías que habían pasado o algo por el estilo.

No fue hasta que estuvieron en la habitación que Jeonghan soltó una sola palabra.

—Tócame.

No pensó claramente, solo extendió su mano y tomó a Jeonghan del brazo jalándolo hacia la cama, escuchó el grito de sorpresa pero decidió ignorarlo. No era alguien bueno con las persona, no era la persona ideal para cuidar de alguien, ni siquiera era una persona amable o coherente del todo. Si alguien quería consuelo entonces no lo buscaría, buscaría a otro tipo de personas. Un tipo de persona completamente distinta. Jihoon no podía cambiar eso.

Aun cuando era joven y más ingenuo nunca fue amable. Quizás por eso nadie lo quería cerca.

Acarició el rostro de Jeonghan con sumo cuidado, no como si lo fuera a romper, lo acarició como si Jeonghan fuera algo letal, como si fuera a lastimarlo en cualquier momento, y seguramente no fue el tacto más lindo o bueno. Pero era lo único que podía ofrecerle. Solo sus manos sin emoción. Manos que apenas recordaban como tocar instrumentos porque los dejó atrás con los años. Si recordaba bien aún podía tocar las notas del piano sobre la piel de Jeonghan.

—Tienes marcas.— Dijo encontrando una sobre su cuello la cual delineó. —¿Te golpeó de nuevo?

—No es un golpe.— Murmuró Jeonghan recostándose sobre la cama, Jihoon se mantuvo arriba. —No lo veas.

—¿duele si lo toco?

—No.— Jihoon lo presionó con su pulgar y Jeonghan soltó una mueca. —Duele porque aprietas demasiado.

—Siempre quise tener una de estas.— Dijo recordando años atrás, cuando el tema del sexo no era deprimente. —Pensaba que se vería genial si un día llegaba con ellas en mi clase... Era muy estúpido.

—¿Qué tienen de interesantes?— Jeonghan suspiró. —Son solo marcas.

—Marcas de sexo.— Bromeó acariciando el pecho levemente descubierto del omega. —¿las tienes por todos lados?

Jeonghan lo miró por algunos segundos antes de sentarse y comenzarse a desvestir. Jihoon estaba acostumbrándose a la desnudez del omega, no resultaba incomodo si Jeonghan lo hacía con naturalidad, si lo hacía simplemente para mostrarse ignorando la parte íntima y sexual. Jihoon esperó, y cuando el omega quedó al descubierto todas las pequeñas marcas salieron a la luz. Algunas eran moradas, esas eran golpes, sin dudas.

—No son tan geniales como piensas... ¿tienes un cigarro?

—¿dolió esto?— Preguntó tocando las marcas sobre las caderas. Eran oscuras. —¿te sostuvo de aquí?

Hubo un pequeño silencio que Jihoon decidió ignorar, estaba bien si Jeonghan no le respondía, él estaba enfocado en todas las marcas oscuras sobre su piel. Quería tocarlas por curiosidad, saber si aquella zona se había vuelto más dura o suave gracias a ello. Ni siquiera le importó que estuvieran cerca de las partes más íntimas.

Se detuvo con curiosidad entre sus piernas, aun si eran por el sexo ¿no era demasiado excesivo? Jeonghan tenía moretones en la parte interior de los muslos, como si algo hubiera golpeado allí. Solo recordaba haber visto algo así en personas que practicaban BDSM y una vez en Seungcheol quien dijo jamás volverlo a intentar.

Touch [Jeonghoon] [Omegaverse]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora