Capítulo 28: Guerra.

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"Good Omens es propiedad de Neil Gaiman y Terry Pratchett"

Aziraphale observaba los labios de Crowley, fijamente mientras sentía las manos hundirse en la chaqueta, el demonio estaba con las gafas a punto de derramarse por su rostro debido a la fuerza utilizada por el rubio.

A veces olvidaba que él ángel era fuerte, y que tenia unas manos muy bonitas sobre él.

Crowley miraba a los transeúntes, y de un chasquido ambos se transportaron a la librería de Aziraphale, de otro chasquido su vehículo ahora estaba aparcado afuera, la joven estaría triste, pero ya la llamaría, al menos necesitaba que la guerra que se desataba frente a sus ojos, disminuyera.

— ¡Que carajos Aziraphale! — exclamó molesto, viendo como el rubio parecía volver en si y lo soltaba de golpe, ambos jadeaban de la furia.

— Lo lamento, solo que no estabas siendo razonable — exclamó el rubio, sintiendo como Crowley se alejaba y golpeaba la pared de la habitación, provocando que algo de tierra de desprendiera de sus libreros.

— Razonable, mira quien habla, ¿Qué demonios hacías en el bar, en primer lugar? — reclamo él, mientras el rubio parecía mirarlo ofuscado.

—¡Detenerte! Claro esta — comento, sacudiéndose el chaleco, mientras Crowley estaba apunto de salir de la habitación, era suficiente por un día, no más rechazos.

— Esa dama me espera, tengo una misión por si no lo notaste, deja de ser tan tú y esfumaté — le reclamó el pelirrojo, dándose la media vuelta, Aziraphale lo volvió a detener tomándole del brazo, algo se sacudió dentro de Crowley.

— Espera... no vayas — eso ultimo casi sonó a una suplica por parte del rubio, quien vio con desesperación a Crowley — Eres mejor que esto...

— Soy un demonio, es mi trabajo, esto es lo que soy, aunque a ti te desagrada la idea.

— ¡No! —grito el rubio jalándolo hacia él, el pelirrojo estaba anonadado, sentía que un momento se desincorporaría. deseaba tocar a Aziraphale, necesitaba sentir de nuevo sus manos en su piel, aunque sea un breve segundo. Y como si el rubio lo utilizara a su favor, la mano de este cubrió su hombro, seria tan sencillo eliminar aquella simple barrera.

— Pide que me quede Aziraphale...si tu lo pides, olvidaré esa misión, mentiré en ese reporte, pero si no, me iré de nuevo con esa mujer— la voz de Crowley era casi hipnótica, la tentación encarnada sin duda.

— A ti no te gustan los humanos, no de esa manera — recrimino el rubio, viendo sus ojos atreves de las gafas oscuras, y observando su rostro hambriento y algo cínico que se reflejaba en las lentillas.

— Tal vez...esa humana me llamé la atención — le contesto con voz lenta, viendo como las facciones de Aziraphale se descomponían en un rictus que él conocía muy bien, celos...

Aziraphale se alejó de él casi por instinto, y Crowley remató.

— Es una mujer hermosa, de ojos azules y cabello rubio, sin duda el esposo es un pelele, pero como te lo dije, Aziraphale, si me pides por una buena razón que me quede, lo haré, solo qué...tu ocuparías su lugar.

Aziraphale parecía meditar toda su vida en ese momento, Crowley había sugerido, ¿Qué él ocupara el lugar de la mujer del bar?

Algo hueco se sintió en el lugar donde los humanos tenían su corazón.

— Esta bien, yo ocuparé el lugar de esa mujer — murmuró Aziraphale, y Crowley se quitó las gafas de la impresión, estaba asustado, no pensó que llegaría tan lejos, él se acerco de manera lenta, encasillando a Aziraphale en uno de sus libreros.

Un suave murmullo se salió de sus labios, y sus brazos lo cubrieron, Aziraphale parecía resistirse, pero al final sintió los labios unirse a los suyos, y algo dentro de ambos explotó.

La guerra se había desatado al fin.

Dibujo de Nekocat

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