― ¿Hola? ― Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y salí de mi estado de profunda concentración en la nada.
― ¿Hola? ―repitió, reconocí la voz de Sebastián. Mi mente se despejaba, comencé a pensar con más claridad
―Hola ―me gire, y le sonreí ― ¿Vamos a comer? ―
―claro, ¿te ocurrió algo? Estabas pegada mirando a la nada ―Lo mire a los ojos,tenía su ceño fruncido, pero evitaba mi mirada de forma discreta. Algo que hizo que pensara que no estaba siendo del todo honesto. Pero rápidamente me sentí mal por pensar así de él, ya que parecía preocupado.
―Sí, todo bien ―respondí, mirando hacia otro lado.
― ¿Segura?
―Sí, estaba pegada admirando las hojas del árbol mecerse con el viento ―dije,esquivando otra vez su mirada, y guiándola al árbol que se encontraba al lado.
Me miro por unos segundos, como sopesando si creerme o no, lo observe a hurtadillas, no podía evitar decir que era lindo, su barbilla era angulosa y se veía en buen estado físico, agradable, y perfecto.
De pronto se rió, su risa me saco de mis pensamientos ―Vaya, eso hasta sonó poético, sí que estabas inspirada ― Le sonreí de vuelta, me sentía bien con él.
Caminamos hacia el casino, pedimos nuestros almuerzos y nos sentamos a comer.
― ¿Dónde estabas un poco antes de encontrarme? ― pregunte, intentandoencontrarlo desprevenido.
Revolvió su comida con el tenedor, levanto una ceja y me miro ― ¿Cuándo?
―Antes de encontrarme pegada observando el árbol
―Ah, con mi amigo, el que estudia aquí, en el otro edificio ―dijo, encogiéndose dehombros e indicando los edificios donde estudiaban los alumnos de carreras relacionadas a las ciencias sociales. ― ¿Por qué? ― agrego, tras un momento.
―Por preguntar, pensé que venias de tu casa, eso es todo ― respondí, mintiéndoleotra vez. Porque no quería que supiera lo que había ocurrido
― ¿Esa es la verdad? ― pregunto, inclinándose hacia atrás en la silla y entrelazandosus dedos, su mirada fija en mí, escrudiñando mi rostro.
―Si ―respondí, alzando mi voz, la que salió más aguda, y frunciendo mi ceño,intentaba parecer ofendida
―Aria ―dijo, su tono seguro y recriminador. Esta vez estaba decidida a no decirle,pero tras un momento me vi con impotencia como le contaba lo ocurrido, sin poder hacer nada al respecto.
Era curioso como de un tiempo hasta ahora, no era capaz de controlarme a mí misma, lo que yo quería, mi cerebro ya no lo controlaba, no podía evitar sentirme como una marioneta.
ESTÁS LEYENDO
Hilos De Amor
Romance¿y si tuvieras la oportunidad de tomar otras decisiones, que en el pasado, te hicieron perder a tu amor verdadero? ¿lo harías? Aria es una chica como cualquier otra, pero un día su vida tiene un giro, y cada coincidencia, la lleva a descubrir un tr...
