Capítulo 40

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-Hola oppai dragon – dije después de que él nos abriera la puerta de su casa – gracias por recibirnos.

Sin más, Ophis, Le Fay y yo ingresamos a la enorme mansión, la cual, se sintió fría para mí, sí, aquí dentro siento frio y no parezco ser la única, pues la dragona se encontraba abrazándose a si misma y la maga frotaba sus manos, supongo que esto es porque dejamos nuestro hogar, tonto Vali, se lo voy a cobrar cuando volvamos, las tres ignoramos las miradas de los demonios y nos encerramos en un cuarto, donde Le Fay y yo pusimos sellos de calor, en la habitación, ni siquiera eso basto para que la sensación de frío desapareciera.

- ¿Qué creen que hacen aquí? – una enojada tomate pregunto mientras entraba en la habitación.

-Protegerla/Protegerme – Le Fay, Ophis y yo contestamos como si nada, Le Fay y yo señalando a la dragona.

- ¿Eh?

-Es sencillo, tomate Gremory – Naru dijo saliendo de un portal azul raro – hay seres que quieren matar a Ophis y arrebatarle su poder, mientras yo los elimino a ellos quiero que la escondan, así de simple.

Su apariencia no había cambiado, sin embargo, su aura era completamente diferente, en verdad se veía como un dios, el kimono blanco con magatamas y su sola presencia lo hacían verse como un verdadero dios, su inexpresiva mirada y aquellos ojos azules con patrón de aros y tomoes, por alguna razón, verlo en ese estado me hace pensar que todavía no se encuentra usando todo su poder, era como verlo convertirse poco a poco en una existencia que de verdad podría considerarse un dios verdadero, que sea un yokai, la raza que no ha tenido un dios representativo se siente como si por fin algo fuera a interceder por nosotros.

- (Siempre intercedería por ti y los demás) – Naru dijo en mi mente con un tono aparentemente feliz, pero su rostro no había cambiado ante la tomate – quieras o no, ellas se quedarán aquí.

-Ustedes son unos terroristas ¿por qué ayudarlos?

-Porque no tienes otra opción Gremory, es ayudarnos o que tú y tu nobleza desaparezcan de la faz de este universo.

Parece que no perdió su capacidad para amenazar a otros, incluso diría que mejoró en su manera de amenazar, que utilice parte de su aura para hacer que todos los demonios queden arrodillados delante suyo, sin embargo, hubo alguien que no se arrodillo en lo más mínimo, se trato del chico dragón, su mirada se mantenía fija en Naruto, el cual solo devolvió un rostro aburrido, ante eso, hubo un ligero temblar en el chico, al parecer si esta de pie es por pura voluntad.

-Tú te acercas a ellas de manera pervertida y lo último que te preocupará serán las demás facciones de la brigada del caos o el examen de ascenso para demonio de medio rango.

Antes de que Naru se fuera quedó nos dejó un pequeño zorro de una cola, se podía decir que era igual que él y Kurama, pero a su vez, es un ente diferente, es como si su propio poder ahora fuera capaz de crear vida sin que lo piense realmente, el frío simplemente desapareció cuando cada una de nosotros abrazo a los pequeños kitsune, sus ojos y color de pelaje eran diferentes, el que estaba en mis brazos tiene un pelaje naranja y ojos rojos, el de Le Fay tiene pelaje azul y ojos dorados y el de Ophis es blanco y tiene ojos verdes.

-Si los demonios van a otra dimensión, síganlos (así ellos serán la carnada y nosotros el tiburón que se come al pescador)

-Entendido – las tres dijimos al mismo tiempo con una sonrisa nerviosa, bueno, la de Ophis parecía divertida.

Él desapareció en un portal igual al anterior, no sin antes haber cambiado la habitación por una que se adecuaba a nuestros gustos, hay una pequeña estantería con libros para Le Fay, una consola para mí y Ophis, además de una pequeña nevera con comida para lo que parece ser un mes, de hecho, es la comida que hay en la nevera de la nueva casa, esa magia ¿dimensional? Se ve bastante útil, tal vez me pueda enseñar a usarla y si es utilizando chakra, mejor.

El yokai del caosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora