XIII. Pato

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Capítulo dedicado a: Alezuv

¿Que es la vida? Un frenesí

¿qué es la vida? una ficción

porque la vida es un sueño, y los sueños, sueños son.

-Pedro Calderón de la Barca

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«me alegra que jamás me hayas llamado "mamá" ¡porque ni siquiera lo soy!».

Cuando menos esperas que la vida te trate mal, es cuando más se propone por ponerte el pie en la cara. No, es más, cuando crees que ya no te puede ir peor...

¿Y ahora?. ¿Quién soy?. ¿De dónde soy?. ¿Qué es mi vida?. ¿Mi vida entera ha sido una farsa?. ¿Quién es mi verdadera madre? Y si Elizabeth no lo era, ¿por qué se quedó conmigo si tanto me odiaba?.

Toda mi vida ha sido un completo fraude, ¿quién soy yo? Mi vida ha sido un sueño, una pesadilla, ¿cómo saber lo que es real y quiénes son quienes son?.

¿Qué hago con mi vida ahora?

Abrí lentamente mis ojos al sentir algo que me apretaba la cara, fruncí mi ceño y parpadeé varias veces para recuperar la vista normal, ya que miraba nublado, me espanté un poco al ver unos bigotes y orejas, era un gato que tenía su pata sobre mi mejilla y me miraba cuestionante, me causó un poco de gracia la puntita de su lengua de fuera

-¡uf!, pensé que nunca despertarías -oí una voz aliviada, me espanté más de lo normal y me levanté de golpe botando al gato de encima mío, salió corriendo, volteé mi mirada y un chico de ojos grises me miraba atento.

Es gracioso que yo haya pensado que el gato podía hablar.

-comenzaste a asustarme, pensé que tendría a un cadavér en mi cama hasta que oliese mal y me diese cuenta que estabas muerto... ¡pero no lo estás! eso me alegra, te encontré siendo atacado por unos perros, logré llegar antes que te hiciesen mucho daño, uno sólo te mordió la pierna, pero al llegar a casa te he curado así que no te muevas mucho porque se te va a desajustar la venda... ¿cómo te sientes? -dijo.

Me costó un poco entender todo la sopa de palabras que dijo el chico este, acaba de despertar y no podía procesar tanta información de un solo golpe, así que analicé un rato y traté de entender

-¿quién eres tú? -fue lo primero que a mi cerebro se le ocurrió decir, claro, digo si apareces en la casa de un desconocido después de haber perdido la conciencia creo que lo que más te tiene que importar es quién coño te ha salvado la vida vaya.

-sabía que no me ibas a recordar, yo tardé unos cuantos minutos en reconocerte, obvio, cuando ya estabas aquí acostado, tranquilo y todo, ahorita no me recuerdas pero me supongo que sabes que soy un poco fisgón, así que revisé tu mochila y encontré un collar de plata con tu nombre, te reconocí enseguida y me alegro haberme encontrado contigo, ¿sabes?, te extrañé mucho

-me sonrió, mi cara en estos instantes de seguro es un poema, no entendía ni una mierda de lo que pasaba

-¿eh? -pregunté extrañado, ¿a qué collar se refiere?

-¿me recuerdas? del centro de rehabilitación, no me gusta decir mi nombre, lo odio, así que te diré mi apodo, y además porque dudo que conozcas a otra persona a la cual le digan Pato

-entonces abrí los ojos como platos al recordarlo.

Yo tenía ocho años cuando mi madre me pegó con un florero en la cabeza dejándome inconsciente, la vecina estaba presente en este acto, por lo cual me llevó al hospital, estuve unos cuantos meses en un tipo de rehabilitación psiquiátrica, ya que según el doctor; para mi corta edad tenía muchos daños emocionales que necesitaban enmendar con terapias. ¿me ayudaron de algo?, cuestiónalo tú, cerebro idiota.

Alex ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora