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Takemichi-Hina…

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Takemichi-Hina…

Su voz tembló mientras miraba el cuerpo desplomado en la cocina.

Su cuerpo reaccionó de inmediato y corrió hacia ella, sacudiéndola levemente.

Takemichi-¡Hina, Hina! ¡Dios! ¡No, no, no!

Kazutora-¡¿Qué ha pasado?!

Takemichi-N-no lo sé… Yo solo la encontré así…

Yuzuha-¡Hina!-Se arrodilló rápidamente junto a la pelirroja.

Takemichi-¡¿Qué le has hecho?!-Se giró con furia hacia el pelinegro que sonreía desde la distancia, pero este no dijo nada.

Yuzuha-¡Dios mío, Hina! ¡Reacciona!

Baji-¡¿Qué pasa?!-Chifuyu y el aparecieron en la cocina.

Yuzuha-¡No está respirando!
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Takemichi.

Takemichi-¿¡Qué!?

Yuzuha comenzó a hacerle RCP, pero Hina no reaccionaba. Esto no podía estar pasando.

Takemichi-¡Déjala!-Buscó con la mirada al ojigris, pero ya no estaba.

Los sollozos de Yuzuha se hicieron cada vez más desesperados.

Takemichi-Por favor… ellos no tienen nada que ver entre tú y yo…

Un jadeo se escuchó de repente.

Yuzuha-¡Hina!-La abrazó de inmediato.

Yuzuha-¿Qué te ha pasado?

Hina-N-no sé… De repente… no podía moverme… y todo se volvió negro…

Baji-¿Dónde está Takemichi?
-Todos miraron a su alrededor.

Era cierto.

Takemichi ya no estaba.

Había salido de la casa tan pronto como vio a Hina respirar. Su cuerpo se movía solo. Quería alejarse. No quería volver a hacerles daño. No quería volver a sentir esa horrible sensación.

Siguió caminando hasta que, sin darse cuenta, se detuvo frente a una vieja tienda de recreativos. El lugar parecía haber cerrado hace años.
Empujó la puerta. El chirrido oxidado resonó en la oscuridad, haciéndole erizar la piel.

Takemichi-Recuerdo este sitio…-Dijo mirando a su alrededor.

Las máquinas de arcade estaban cubiertas por una gruesa capa de polvo.
Sonrió débilmente al ver una de ellas.

Takemichi-Chifuyu era horrible en este juego…

-Oye, hagámonos unas fotos.

-No-no sé… No soy muy fotogénico.

-Oh, vamos. Eres precioso.

Se vio a sí mismo siendo arrastrado hacia un fotomatón. Las imágenes en su cabeza eran claras.
Una foto sonriendo simple a la cámara. Otra, con el rubio tirando de uno de sus cabellos, haciéndolo fruncir el ceño en un puchero.

Otra más…

Un beso.

Pero lo que más le molestaba era que no lograba ver con claridad el rostro del chico de cabello negro. Tampoco entendía por qué nunca escuchaba sus nombres.
Siguió caminando lentamente, alumbrando con la linterna de su móvil.
Sonrió al ver el viejo juego de dardos.

También el de baloncesto.

Y la máquina de peluches.

-¿Cuál te gusta?

-¿Eh?

-Dime qué peluche te gusta.

-Mmmm… me gusta el gato.

-Oooookay.

Takemichi-No entiendo nada…

Vio el recuerdo con claridad.

El chico de cabello negro besó el hocico del gato de peluche antes de guardarlo en una caja junto con otros objetos.

Desvió la mirada hacia los baños.

A la izquierda, el de chicas.

A la derecha, el de chicos.

Recordó cuando uno de sus amigos se quedó encerrado allí y tuvieron que llamar a seguridad. Apenas tenían once años. Era la primera vez que salían solos.

Takemichi-Qué idiotas…

Manjiro-Lloras demasiado.

Takemichi-Déjame en paz.

Respondió sin mirarlo, con la vista aún perdida en aquel lugar que solo le traía más preguntas.

Baji subía las escaleras con la intención de decirle a Chifuyu que Kazutora y Yuzuha habían salido a buscar a Takemichi

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Baji subía las escaleras con la intención de decirle a Chifuyu que Kazutora y Yuzuha habían salido a buscar a Takemichi.

Al entrar en la habitación, lo encontró sentado en aquella vieja silla de madera, mirando fijamente un punto en la pared, completamente inmóvil.

Baji-¿Qué te pasa?-Se acercó y, con gesto fraternal, lo abrazó por los hombros-Estás un poco raro desde…

Chifuyu-Baji…-El azabache abrió los ojos con sorpresa al escuchar aquel hilo de voz.

Rápidamente se colocó frente a él y vio cómo las lágrimas resbalaban por sus mejillas, sonrojadas por la angustia.

Baji-Oye… ¿qué…?

Chifuyu-Soy una mierda…
-Se limpió las lágrimas con las mangas de su sudadera.

Baji-No, no, tú estás haciendo lo que puedes.

Chifuyu-No es por eso…
-Desvió la mirada hacia la ventana, incapaz de sostener la expresión preocupada de Baji-¿Cómo pude…?

Baji-¿Qué es lo que pasa, Chifuyu?

Chifuyu-Ellos…-Aclaró su garganta, como si las palabras se le atoraran.
-No sé cómo pude dejarme influenciar… Se querían… ellos…-Respiró hondo, sintiendo una punzada en el pecho-Me odio tanto…

Baji-No… No te…

Chifuyu-Tenía miedo y… yo…
-Su voz se quebró-Yo debí haberlo apoyado… Como él hizo conmigo… pero…-No pudo terminar la frase. Los brazos de Baji lo rodearon con firmeza, apretándolo contra su pecho en un abrazo silencioso.

Porque no siempre hacen falta palabras para decir: Estoy aquí.


Evil  [MikeTake]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora