Me enamoré de su luz, porque nunca temió a mi oscuridad.
Él era todo lo que yo no: brillo, calidez, valentía. Yo, en cambio, vivía entre sombras, preso de una oscuridad que consumía todo a mi paso. Creí que nadie podría aceptar mi naturaleza hasta q...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Takemichi-¿Qué…?-Su voz salió en un susurro ahogado.
Chifuyu-Sí… sí, yo creí… es decir, no podía creer que fuera cierto.
Takemichi-¡Chifuyu, me tomaste por loco!-La sala entera se sumió en un silencio tenso-¡Yo siempre confié en ti!
Chifuyu-Lo siento…-Se limpió los ojos con las mangas, evitando su mirada.
Takemichi-¡Quiero la verdad!-Chifuyu negó con la cabeza-¡Chifuyu! ¡Me da igual lo que hablaste con mis padres! ¡Quiero que me digas la verdad!
Taiju y Draken observaban la escena en completo silencio. Sabían que esto era importante. Que debían saberlo. Pero Chifuyu se negaba a hablar. Manjiro también estaba allí. Por supuesto, Takemichi era el único que podía verlo.
Chifuyu-Si… si lo hago…
Takemichi-Chifuyu, te juro… -Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. ¿Qué pasó en su pasado? ¿Por qué no recordaba nada?-Te juro que para mí… dejarás de existir.
Hinata-Takemichi, cálmate.
Takemichi-¡No, no me calmo! ¡No sé qué ha sido de mí ni de mi adolescencia!
El silencio volvió. Pero esta vez, parecía asfixiante. La habitación se volvió más fría. Incluso Mikey parecía impaciente y ansioso.
Chifuyu-Solo… quiero que me perdones-Tomó aire con dificultad antes de soltarlo. -Ojalá nunca… hubiera escuchado a tus padres…-Takemichi sintió su estómago encogerse-Tú… eras novio de Sano Manjiro.
Takemichi-¿Eh?-Sus ojos se abrieron con sorpresa.
Chifuyu-En el sótano… guardaste una caja con todos sus regalos para que tus padres no los tiraran. Porque tú ibas a volver. Pero…
Takemichi ya no esperó a escuchar más. Se levantó de golpe y corrió hacia el sótano. Todos se pusieron de pie tras él. Abrió la puerta de un empujón, provocando un chirrido oxidado. Encendió la luz y bajó rápidamente, sus ojos recorriendo cada rincón del lugar.
Y entonces la vio.
La caja de sus recuerdos.
Takemichi-Dios santo…-Tomó entre sus manos un pequeño peluche cubierto de polvo.
No sabía por qué, pero sintió cómo sus brazos se encogían instintivamente. Hasta que, sin pensarlo, llevó el hocico del pequeño animal a sus labios y lo besó suavemente.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.