Me enamoré de su luz, porque nunca temió a mi oscuridad.
Él era todo lo que yo no: brillo, calidez, valentía. Yo, en cambio, vivía entre sombras, preso de una oscuridad que consumía todo a mi paso. Creí que nadie podría aceptar mi naturaleza hasta q...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La lluvia golpeaba contra la ventana, pero él no le prestaba atención. Se sentó en el ancho borde de la ventana, acurrucándose mientras abrazaba sus rodillas contra su pecho y apoyaba la cabeza sobre ellas. Cerró los ojos.
Entonces, las imágenes volvieron, fugaces y borrosas.
-¿Por qué siempre le tienes tanto miedo a todo?
-¡Yo no!... ¡No lo entiendes!
-Te importa demasiado ser el niño bueno que todos ven, y lo eres. Eres putamente perfecto. Pero ahora dime… ¿qué es lo que de verdad quieres tú?
-Yo…
Unas manos tomaron su rostro, obligándolo a mirarlo a los ojos.
-Solo quiero que todo esté bien.
-¿Crees que yéndote lo solucionarás?
-Pero volveré… cuando sea mayor de edad, po-podremos estar juntos.
-Te odio tanto…-susurró, juntando sus frentes.
-No me digas más eso.
-Si te vas, nunca te…
-No lo digas…-su voz tembló.
Las lágrimas rodaron por su rostro mientras, en un impulso, unió sus labios con los de él.
La puerta se abrió de golpe, sacándolo de sus pensamientos. Takemichi levantó la cabeza y miró en esa dirección.
Hina-Hola…-saludó con una sonrisa.
Takemichi-Hola, Hina…
Hina-Vengo a avisarte de que la cena estará lista pronto.
Takemichi-Gracias, ahora bajo-Dijo, devolviéndole la sonrisa.
Cuando la pelirroja salió, Takemichi bajó del poyete y caminó hacia la puerta. Llevaba horas sin saber nada de Mikey. No sabía si eso era bueno o malo.
Pero le daba miedo que, de un segundo a otro, todo se convirtiera en un caos.
La cena transcurrió con todos charlando animadamente, excepto Takemichi, que estaba sumido en sus pensamientos.
-Cocinas muy mal.
-¡Pues cocina tú!
Chifuyu-Takemichi… ¿Estás bien?
Takemichi-¿Eh?
Chifuyu-Que si estás bien.
Takemichi-Oh… Sí, bueno, realmente hoy me siento algo abrumado. No sé, esas imágenes borrosas o lo que sean… me vienen a la cabeza.
-Oooooh, ¡tú cocinas muy bien!
-No es tan difícil.
-Decidido, tú serás quien cocine cuando nos casemos.