Me enamoré de su luz, porque nunca temió a mi oscuridad.
Él era todo lo que yo no: brillo, calidez, valentía. Yo, en cambio, vivía entre sombras, preso de una oscuridad que consumía todo a mi paso. Creí que nadie podría aceptar mi naturaleza hasta q...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Manjiro descendía con suaves besos por el vientre de Takemichi, sintiendo su piel arder bajo sus labios, escuchando cómo se deshacía entre sus manos, cómo sus suspiros llenaban de gozo su alma corrompida. Veía cómo se retorcía cuando su mano acariciaba esa zona tan sensible, mientras la timidez hacía que Takemichi escondiera su rostro con uno de sus brazos.
Takemichi-Manjiro…-susurró con su voz melódica, capaz de descongelar el corazón del demonio-Yo…
El de ojos azules aún tenía recuerdos que aparecían abruptamente, imágenes claras de Mikey y él juntando sus rostros con ternura, rozando sus narices en un dulce beso esquimal, mirándose como si fueran lo único existente en el mundo y uniéndose en un beso que les devolvía la vida.
Takemichi-Te amaré-juró con firmeza-Te amaré aunque duela, te amaré en mil vidas más, sin importar lo que venga.
Esas palabras hicieron que Manjiro se detuviera unos segundos antes de subir nuevamente para encontrarse con el rostro de Takemichi aún oculto por su brazo. Con suavidad, retiró aquel brazo para que sus miradas se encontraran.
Manjiro-Entonces-dijo, tomando una de las manos de Takemichi y besándola con devoción-yo te entrego mi corazón. Te pertenece, para destruirlo o amarlo, pero es tuyo, solo tuyo.
Takemichi llevó sus manos hacia las mejillas del mayor, sosteniéndolas suavemente unos instantes antes de atraerlo hacia él, eliminando la distancia entre ellos. Cerró los ojos y dejó que sus labios se unieran.
Takemichi tuvo otro vago recuerdo, esta vez de cuando asistía a la iglesia. Recordaba claramente la fuerte voz del cura resonando en aquel frío templo, erizándole la piel con cada palabra pronunciada.
-Recordad estas palabras: los diablos no hacen acuerdos, no hablan con sinceridad. No creáis nada de lo que os digan.
Takemichi se preguntó si alguna vez el cura se había cruzado realmente con un demonio.
-Es inútil negociar con ellos, no lo hagáis. Son despiadados, abusivos y escurridizos. Ellos mienten, siempre tratarán de engañaros.
Pero entonces, ¿por qué al mirar a Mikey sentía tanta calidez? ¿Por qué creía en cada palabra que salía de sus labios? ¿Por qué se sentía más vivo que nunca junto a él?
Chifuyu-¿Qué tal has dormido?-La voz de su primo sacó a Takemichi de sus pensamientos.
Takemichi-Bien...-mintió, recordando la noche anterior, llena de pasión bajo las sábanas, su cuerpo ardiendo contra el de Mikey.
Chifuyu-Oye... ¿te apetecería dar una vuelta?-Takemichi dudó unos segundos, pero finalmente accedió.
Caminaron juntos por aquella acera desgastada por los años, reviviendo memorias, como cuando eran las fiestas del pueblo y se quedaban hasta muy tarde.