Me enamoré de su luz, porque nunca temió a mi oscuridad.
Él era todo lo que yo no: brillo, calidez, valentía. Yo, en cambio, vivía entre sombras, preso de una oscuridad que consumía todo a mi paso. Creí que nadie podría aceptar mi naturaleza hasta q...
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Takemichi se sentía mal. Muy mal. Los recuerdos lo golpeaban como disparos certeros, dejándolo sin aliento. Cada imagen que se formaba en su mente era un impacto directo en su pecho, como si su propio subconsciente quisiera castigarlo.
El peso de la verdad se volvía insoportable.
Más de una vez había perdido la consciencia. No podía respirar. No podía pensar.
Hinata-¡Takemichi, el baño ya está listo!-La voz de Hinata lo sacó del trance.
Takemichi- ¡Sí, ya voy!
Hinata había sido su apoyo desde aquella discusión con Chifuyu. Se negaba a dejar que su primo se le acercara, y Takemichi se lo agradecía. No podía perdonarlo. No todavía.
Entró al baño, cerrando la puerta detrás de sí, y comenzó a desnudarse. Su mirada se detuvo en el espejo. No había casi marcas en su cuerpo.Ni moretones. Ni rasguños. Pero el verdadero daño no estaba ahí. Estaba dentro de él. ¿Dónde estaba Mikey? Desde que descubrió la verdad, no lo había visto. Ni siquiera lo había sentido. El vacío en su pecho era una herida abierta.
Manjiro-Yo puedo ser el caballero y tú la hermosa princesa que espera en el castillo.
Takemichi-¡Eh! ¿Por qué no puedo ser yo el príncipe?
Manjiro-Porque tú ya me has salvado. Ahora me toca a mí.
Primero metió un pie en el agua, sintiendo la agradable calidez envolverlo. Luego el otro. Pensó en correr la persiana para darse privacidad, pero su mano se detuvo a medio camino. No tenía sentido. Simplemente se agachó, abrazando sus rodillas contra su pecho, cerrando los ojos con fuerza. ¿Qué mierda pasaba ahora? Ya no podía odiar a Mikey. Por más que lo intentara, lo echaba de menos. El vacío en su pecho no desaparecía. Era un agujero negro, tragándolo todo. A pesar de todo…Lo amaba. No podía evitarlo. No podía detenerlo. Lo que odiaba eran sus padres. Ellos habían jodido su vida.
Le habían robado su historia.
Le habían arrebatado su felicidad.
Manjiro-¿Te gustaría tener hijos?
Takemichi-Sí… adoptaría un niño y una niña. Y muchos animlaitos
Manjiro-¿Adoptar?-Manjiro inclinó su rostro, juntando sus frentes.
Manjiro-¿Por qué no hacerlos nosotros?
Las manos del rubio se deslizaron por su cintura hasta su trasero, apretándolo con suavidad.
Takemichi-¿Porque somos dos hombres?
Manjiro-Oye, por intentarlo que no quede.
Takemichi- Mmm… quizás algún día.
Takemichi-Te amo…
Manjiro-Oye, Takemichi…-acarició su mejilla con delicadeza.
Takemichi-¿Sí?
Manjiro-No perdonaré nunca a quien te haga daño. -Sus frentes se rozaron en un leve toque.
Takemichi-Ya te he dicho que no es nada-Se acurrucó más en su sitio.
Manjiro-Si te hace llorar, entonces sí lo es-Takemichi sintió un nudo en la garganta.
Takemichi-Vuelve…-Se abrazó más fuerte, hundiendo su rostro en sus rodillas-El agua hizo un leve sonido cuando se movió.
Manjiro-Oye, no llores. Solo es un suspenso-Lo envolvió en un abrazo.
Takemichi-Pero es…
Manjiro-No-Se separó lo justo para sostener su rostro entre sus manos.
Manjiro-Solo es un suspenso. Dilo-Una risita escapó de los labios de Takemichi.
Takemichi-Solo es un suspenso.
Manjiro- Más alto, no te escucho.
Takemichi- ¡Solo es un suspenso!
De repente, la puerta del baño se abrió lentamente. Takemichi levantó la vista con rapidez. Su corazón comenzó a latir más fuerte. Se quedó completamente inmóvil cuando la puerta volvió a cerrarse. No veía a Mikey. Pero sabía que estaba allí. Se levantó, atando apresuradamente su albornoz. En un parpadeo, Mikey estaba frente a él. Tan cerca que podía sentir su aliento. Sus oscuros ojos lo perforaban. Takemichi tragó saliva. El agua resbalaba por el cuerpo desnudo de Mikey.
Antes de pensarlo, se inclinó hacia él.
Y lo besó.
El contacto fue tranquilo, simple, pero lo suficiente. Lo que ambos necesitaban. Las manos de Mikey se deslizaron por su cintura, tirando suavemente del nudo del albornoz. La tela cayó al suelo sin resistencia, dejando expuesta la piel húmeda de Takemichi. El frío del aire chocó contra su cuerpo desnudo. Pero no se movió. No se cubrió. Porque Mikey estaba ahí. Su mano acarició lentamente su vientre, dejando un rastro de fuego a su paso. El corazón de Takemichi se aceleró. Las caricias eran suaves. Demasiado suaves. Como si Mikey estuviera memorizando cada parte de su piel. Como si lo tocara por primera vez. Pero no era la primera vez. Habían hecho esto muchas veces. Habían sido más que esto.
Takemichi inclinó la cabeza a un lado, dejando su cuello expuesto. Los labios de Mikey no tardaron en apoderarse de él. Besos. Suaves mordidas. Takemichi dejó escapar un suspiro ahogado. Sus manos se aferraron al cuello de Mikey. Sus cuerpos se juntaron más. La erección de Mikey presionó contra la suya. Los besos se intensificaron. Las caricias se volvieron más urgentes. Los gemidos escaparon de los labios de Takemichi sin que pudiera contenerlos.
Mikey deslizó su mano hasta su cadera, luego más abajo. Takemichi entendió el mensaje. Soltó el miembro de Mikey, colocó sus manos en sus hombros y se impulsó hacia adelante. Mikey lo atrapó por los muslos, sujetándolo con firmeza. Salieron del baño. Takemichi envolvió sus piernas alrededor de su cintura, sintiendo la fricción de sus cuerpos desnudos con cada paso.
Takemichi-¿A-aquí…?-Miró alrededor. Era la habitación de sus padres.
La puerta se cerró sola.
Manjiro-Sí-Susurró contra su cuello-Me hubiera gustado hacerlo cuando tus padres vivían aquí-El chasquido de sus dedos hizo que la cama se deshiciera sola-Takemichi no pudo responder porque Mikey ya lo estaba besando.