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El grito de Hinata rasgó el aire como un cristal rompiéndose

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El grito de Hinata rasgó el aire como un cristal rompiéndose. Todos bajaron corriendo a la cocina. Lo primero que vieron fue el cuerpo de Taiju, tendido en el suelo, rodeado por un charco carmesí. La pelirroja estaba pálida, con los labios temblorosos. Yuzuha la abrazó con fuerza, intentando apartarla de la escena para que no viera más de lo necesario.

Hina-P-pero...- su voz apenas salió como un hilo quebrado.
Baji se pasó una mano por el pelo, respirando con pesadez.

Baji-Joder...-murmuró, con el rostro tenso-Mientras el caos se desataba en la cocina, Takemichi estaba en su habitación, escondido bajo sus sábanas.

Su cuerpo estaba envuelto en un temblor involuntario. Sentía el peso de un brazo sobre su cintura, un calor constante que lo mantenía anclado a la realidad. Apretó los párpados, pegando su frente contra el pecho de Manjiro, buscando consuelo en la cercanía del demonio.

Manjiro-Tranquilo...- susurró contra su cabello, acariciándole la espalda con movimientos lentos y tranquilizadores. Sabía que Takemichi era sensible a la muerte, lo supo desde que asesinó a sus amigos.

De repente, la puerta se abrió de golpe, haciendo que Takemichi se destapara bruscamente con el corazón acelerado. Chifuyu entró sin previo aviso.

Chifuyu-¿¡Estás bien!?

Takemichi-¿¡Qué pasa!? ¿¡Por qué entras así!?

Chifuyu-E-esque... Taiju está... en la cocina...-balbuceó, acercándose a Takemichi y abrazándolo con fuerza.

Takemichi-¿Eh?-fingió sorpresa, su actuación era impecable. Claro que Chifuyu jamás sospecharía de su primo.

Draken se encargó del cuerpo de quien alguna vez fue su mentor. A la mañana siguiente, todos se reunieron en el pueblo. Yuzuha, Hina, Chifuyu, Kazutora y Baji rezaban por su alma, con expresiones serias y dolidas.

Mientras tanto, Takemichi y Mikey mancillaban el sofá. Takemichi se aferraba a los hombros de Mikey, con la espalda apoyada contra el mueble, su cabeza echada hacia atrás, jadeante. Mikey agarraba su cintura, marcando cada movimiento. El oji-azul sentía su cuerpo estremecerse con cada embestida lenta y profunda.

Takemichi era un pecado en el cual Mikey caería más de mil veces.

Sintiendo el orgasmo arremolinarse en su estómago, llegó al clímax en un sonoro gemido, cerrando los ojos y apoyando su frente en la de Mikey, tratando de regular su respiración. Mikey besó sus labios con ternura antes de sonreír de lado.

Manjiro-¿Podemos hacer esto en la mesa luego?-
preguntó, moviendo levemente sus caderas, haciéndolo jadear. El azabache no tenía ni un gramo de pudor. Sonrió al ver las mejillas sonrojadas de Takemichi, quien simplemente se dejó caer en el sofá, sin responder.

Manjiro-Me tomaré eso como un sí.

Takemichi se vistió rápidamente y comenzó a recogerlo todo antes de irse a dar un cálido baño. Claro que todo esto lo hacía bajo la atenta mirada de Mikey, aunque ahora no le molestaba ni le incomodaba. Cerró los ojos cuando escuchó el sonido de los demás entrando a la casa.

Chifuyu quería hablar con él, pero simplemente se quedó parado frente a la puerta de su habitación, sin hacer nada. Suspiró y se alejó. Kazutora, al verlo tan desanimado, se acercó y lo abrazó por la espalda. Chifuyu correspondió el abrazo, cerrando los ojos con frustración.

Esto ya ni siquiera parecía real. Era como una escena de una película.

El timbre sonó al mediodía y Takemichi fue a abrir la puerta. Frente a él, un hombre alto con ojos grises le dedicó una sonrisa.

Ken-¿Podemos hablar-Takemichi asintió y lo dejó pasar. Llamó a los demás para reunirse en el salón. El silencio se prolongó por unos segundos.

Baji-¿Y bien?

Ken- Quiero ayudarte.

Takemichi-¿Eh?

Ken-Soy el discípulo de Taiju. Quiero terminar lo que él no pudo.

Manjiro-Genial... otra molestia.

Evil  [MikeTake]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora