°•6•°

5.7K 875 189
                                        

Todo empieza con un intercambio de miradas

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Todo empieza con un intercambio de miradas.

Con una sonrisa inexplicable.

No entiendes nada, aunque sientes la conexión.

La emoción que manda el corazón y te regala alas.

Hasta el más frío siente el calor que desprende.

Hasta el más duro se ablanda.

A veces, ni tú te comprendes cuando sucede.

Las prioridades cambian, sientes la complicidad.

No es casualidad si el tiempo se detiene.

Aquí no importa tu clase social, tampoco tus creencias.

¿Sabes lo que es?

Takemichi-Mmmm…

Hina-¿No sabes lo que es?
-El ojiazul niega con la cabeza.

Hina-Es el amor.

Takemichi-Amor…-susurra.

-¡No es amor lo que sientes por ese chico! ¡Comprende eso, hijo! Es solo… Él no es adecuado para ti, no va casi a la escuela, hace lo que le da la gana, no te conviene.

-¡¿Tú qué sabes?!

-No le grites a tu madre.

-¡Es verdad, qué sabéis! Me trata bien, no me obliga a hacer nada. Yo lo hago porque quiero. ¡Lo qui… no, yo lo amo!

Takemichi sintió que su corazón latía con fuerza, como si su pecho fuera a romperse.

-Nos iremos…

-¿Qué?

-Te llevaremos con alguien que te ayude a no…

-¡No! ¿¡Por qué!? Vosotros os amáis, ¿¡por qué yo a él no puedo!?

-Hijo, solo queremos que seas feliz…

Hina-Me parece increíble cuando dos personas se aman hasta que son ancianitos. Cómo se conocen…

Unos pies descalzos bajan unas escaleras, unas manos sostienen una caja. Se esconde debajo de unas tablas.

Hina-¿Estás bien?

Takemichi-Sí, solo… visiones.

Hina-Parece que has dormido mejor.

Takemichi-Sí… bueno, solo he echado una siesta.

Manjiro-Sabes, ese cura viene hacia aquí.

Cuando Takemichi giró la cabeza, Hina lo hizo también. No hizo falta preguntar.

El timbre sonó.

Takemichi-¿Te divertiste matando a esas monjas?

Manjiro-Me lo he pasado mejor.

El timbre volvió a sonar y Hina se levantó rápidamente para abrir la puerta.

Takemichi también se levantó.

Hina-Está hablando con el demonio.

Todos entraron rápidamente.

Takemichi-¡Ellas no merecían morir!

Manjiro-¿Y? ¿Crees que lo hice porque lo merecían?

Takemichi-Eres…-susurró, sintiendo cómo sus ojos ardían por las lágrimas.

Taiju-Takemichi…-El de rizos giró la cabeza hacia él.

Taiju-No entres en su juego.

Takemichi-Pero es que…

Manjiro-¿Sabes lo último que dijeron esas mujeres?

Takemichi-¡Cállate!

Manjiro-¿Por qué a ellas?

Takemichi sintió ganas de vomitar.

Se sentía tan débil, tan frágil.

No podía hacer nada contra él.

¿Por qué tuvieron que jugar?

¿Por qué moría gente?

¿Por qué decían que no era su culpa?

Su respiración se descontroló.

-¡Quédate entonces conmigo! ¡Que les jodan a todos!

-No puedo…

-¿Por qué siempre lo pones todo antes que tu propia felicidad?

Un sollozo.

Takemichi llevó las manos a sus oídos. Su pecho ardía, como si el fuego se estuviera encendiendo dentro de él.

-¿No vas a responder?

-Y-yo…

-¿Tú qué?

Su pecho subía y bajaba rápidamente.

-Te odio.

-N-no digas eso…

-Tú… dijiste que estarías conmigo.

Sus oídos pitaban.

-¡Lo estaré!

-No lo estarás… porque pones a dos personas que solo quieren que seas perfecto.

-No es… No… Ellos solo quieren lo… lo mejor para mí.

-¿Y qué es lo mejor para ti?

Todo se volvió borroso por las lágrimas.

Takemichi-¿Qué es todo esto…?-susurró.

Ken-Takemichi…

Una mano se posó en su hombro.

Ken-Respira. Coge aire y suéltalo lentamente.

Evil  [MikeTake]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora