Me enamoré de su luz, porque nunca temió a mi oscuridad.
Él era todo lo que yo no: brillo, calidez, valentía. Yo, en cambio, vivía entre sombras, preso de una oscuridad que consumía todo a mi paso. Creí que nadie podría aceptar mi naturaleza hasta q...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Takemichi estaba lavando los platos cuando escuchó el timbre. Unos segundos después, la voz de Hina resonó
Hinata-¡Voy yo!-Él simplemente siguió con su tarea, aunque luego oyó más voces acercándose.
Kaoko-Hola, soy el padre Kaoko. Vengo a hablar con Hanagaki.
Takemichi detuvo sus movimientos al instante. ¿Otro sacerdote? Mantuvo la mirada fija en el fregadero hasta que sintió los pasos detenerse justo en la entrada de la cocina. Entonces se giró lentamente, dibujando una sonrisa forzada.
Takemichi- Hola...
Kaoko-Hola, soy el padre Kaoko. Vengo a ayudarte con lo... bueno, ya sabes.
Takemichi-Oh... Vale.
Kaoko-¿Nos sentamos?
En apenas un parpadeo todos ya estaban reunidos en el salón. Comenzaron a hablar sobre el plan que Taiju había sugerido para deshacerse finalmente de Mikey. Takemichi deseaba huir de allí; aquel sacerdote tenía algo que aceleraba su pulso, una presencia que emanaba autoridad con esa voz grave y penetrante, y aquellos ojos profundos que parecían imposibles de engañar.
Manjiro-Ten cuidado con este cabrón. Le susurro. Takemichi no reaccionó, intentando no levantar sospechas.
Kaoko-Takemichi...-Dejó de conversar con Chifuyu y centró toda su atención en él-¿El demonio está aquí?
Manjiro-Dile que no.
Takemichi-No.
Kaoko- Seguro?
Takemichi-Si está, yo no lo estoy viendo.
Kaoko-Sé que estás abrumado, pero te ayudaré a liberarte de ese ser de una vez por todas.
Takemichi-Gracias... -respondió, mostrando una sonrisa débil
Kaoko-Mañana volveré sobre las siete. No podemos permitir que pase más tiempo.
Chifuyu-¿Cuánto tiempo crees que tardaremos?
Kaoko-Depende del demonio al que nos enfrentemos- Metió una mano en su bolsillo y sacó un talismán- Ponte esto, evitará que pueda tocarte.
Manjiro-Y una mierda. -De repente, el vaso sobre la mesa explotó con violencia, haciendo que todos saltaran asustados.
Baji-¡Su puta madre!
Kaoko-Pensaba que habías dicho que no estaba aquí.
Takemichi-Yo no lo estoy viendo. A veces simplemente... merodea. Sobre el collar, yo no quiero... Es decir, ¿cómo te protegerás tú?-La preocupación en su voz fue sincera-No quiero que nadie más sufra o muera.
Kaoko-Tú tómalo-insistió con firmeza.
Takemichi extendió lentamente la mano y tomó el talismán bajo la mirada atenta de todos, colocándoselo alrededor del cuello.