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Takemichi se movía a pasos lentos por la casa en dirección a la cocina, sus pies apenas hacían ruido contra el suelo de madera, y su mente estaba sumida en pensamientos confusos y oscuros

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Takemichi se movía a pasos lentos por la casa en dirección a la cocina, sus pies apenas hacían ruido contra el suelo de madera, y su mente estaba sumida en pensamientos confusos y oscuros. Cuando pasó cerca de una de las habitaciones, se detuvo al escuchar la risa de las dos chicas.

Se notaban felices.

Jugueteaban.

Sus voces eran suaves, despreocupadas.

Takemichi se asomó cuidadosamente por la pequeña rendija de la puerta y, al verlas, sus mejillas se tiñeron de rojo. Apartó la vista rápidamente, intimidado. No quería entrometerse.No quería interrumpir esa burbuja de felicidad en la que ellas parecían vivir sin preocupaciones. Caminó unos pasos más y vio a Chifuyu, Baji y Kazutora sentados juntos.

Reían.

Se miraban con complicidad.

Hablaban con una confianza inquebrantable.

Takemichi los observó en silencio, preguntándose si alguna vez pensaron en su felicidad.

En cómo se sentiría.

Está claro que no.

Ellos habían seguido adelante.

Habían encontrado la manera de reconstruirse después de todo.

Pero él…

Él se había quedado atrás.

Manjiro caminaba tras sus pasos, en completo silencio, como un espectro en la oscuridad,  Takemichi sabía que Mikey lo observaba, que entendía lo que estaba pensando.

Pensó que sería fácil.

Que no haría falta un acto de violencia directa.

Si agregaba demasiado calmante al zumo de limón que estaba preparando, su corazón se relajaría tanto que simplemente… se detendría.

Era algo tan sencillo.

Un simple ajuste en la cantidad.

Solo un poco más.

Sus manos temblaban mientras mezclaba la bebida.

Sus labios se apretaron en una fina línea mientras luchaba por retener las lágrimas que amenazaban con caer.

Mikey observaba.

Callado.

Paciente.

No quería romper la burbuja en la que Takemichi estaba sumido. Él sabía que los seres humanos podían ser egoístas, pero también sabía que los humanos buenos eran los que más sufrían.
El mundo estaba lleno de aquellos que ponían sus propios deseos por encima de todo, y luego estaban aquellos como Takemichi.

Los que daban más de lo que recibían.

Los que se preocupaban por los demás antes que por sí mismos.

Evil  [MikeTake]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora