Capítulo 26

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La noche cayó en el bosque y con ello todos se dirigían a sus respectivas cabañas, cada día parecía llenarse más y más, pronto faltaría espacio.

Jay mantenía el ceño fruncido, Jungwon y Hanse habían pasado todo el día haciéndose la ley del hielo mutuamente, una situación que no le hacía gracia en lo más mínimo, en especial cuando Sunoo estaba con su carácter de limón podrido y Niki últimamente más callado de lo normal respecto a él.

Ninguno dejaba que lo toque o lo abrace, estaba por volverse loco, pasaba todo el día velando por la vida y comodidad de los cuatro, y parecía que no les importaba en lo más mínimo, pero eso no lo iba desmotivar, para nada.

Sonrió de lado, hace media hora que se habían acostado pero todos estaban como piedras, ninguno parecía estar conforme con nada.

Se levantó de la nada y como nadie estaba durmiendo realmente; lo miraron al instante, no, Jay no podía soportar un segundo más los aromas agrios que se lanzaban Jungwon y Hanse, y lo iba resolver como buen alfa que era.

Salió de la cabaña y agarró a cada uno de su tobillo, los arrastró con fuerza de la cama.

"Hey, hey, rubia qué crees que estás haciendo-" Hanse reaccionó tratando de sostenerse con las manos en las sábanas.

"Cierto hyung, qué significa esto" Concordó el omega cachetón con la misma expresión de confusión.

"Ajá, eso les pregunté a ustedes todo el día y solo me ignoraron, ahora van a resolver ustedes sus cosas lejos de nosotros antes de que nos pudran con sus feromonas" Declaró y agarró a cada uno, a Jungwon lo puso debajo de su brazo y a Hanse encima de su hombro como costal de papas.

Caminó hasta la cabaña que tenían a lado, la que tenían de más, tiró bruscamente a Hanse dentro quien rebotó un poco antes de voltearse para mirarlo de frente, se recargó con sus codos en el colchón pero antes de decir nada, recibió un cuerpo pesado encima suyo de la nada.

Jay les cerró la cortina y antes de que la pareja pudiese reclamar nada, pues estaban a punto de gritar en su dirección; Jay los miró con los colmillos azomando y los ojos amarillos.

"Van a resolver sus cosas, dije" Repitió con la voz grave.

Los dos lo miraron con cara afligida, Jungwon no dudó en abrazarse al torso de Hanse por lo conmocionado que se sintió.

Cuando el alfa se fue ambos se miraron entre sí con la cara pálida sin saber qué decir.

[...]

Hyunjin caminaba tranquilamente por el pasto con su lanza girando entre sus dedos, silbaba al son de su andar, haciendo su caminata menos silenciosa en la noche.

Era un animal nocturno que disfrutaba de esto, le gustaba la noche, ver como la luna alumbraba todo el páramo. Cuando vivió en la ciudad como un humano normal no duró mucho tiempo, ya que la luna apenas y se apreciaba con tantas luces en las calles, prefirió volver al bosque donde podría sentir el césped bajo sus descalzos pies mientras la luna guiaba su camino.

Estaba cruzando una parte alta del terreno, no tan alejado del claro donde los demás estaban durmiendo.

Su vista se agudizó un poco cuando vio algo moviéndose entre la maleza, su silbido y el girar de la lanza se detuvieron abruptamente.

Cuando pudo enfocar mejor sus ojos se alarmó, pensó que iba conseguir para su cena pero lo que reptaba hacia él le hizo entrar en pánico momentáneamente.

La cosa alargada cada vez estaba más cerca de él, a medida que serpenteaba levantaba la cabeza sacando su lengua bífida. Hyunjin no dudo y tiró su lanza con extrema fuerza hacia el suelo donde se encontraba la víbora.

Jay, nuestro protector | Omegaverse HaremDonde viven las historias. Descúbrelo ahora