Lo primero que lo despertó fue el llanto incesante de un bebé, lo segundo pudo haber sido el sonido de la bocina de un auto afuera en la carretera. No le tomó más de dos segundos al omega para ponerse completamente alerta y levantarse de su cama, tirando la sábana que lo cubría hacia un lado y así pararse.
Comenzó a caminar hacia la cuna que yacía cercana a sí mismo, en el interior de esta un pequeño bebé estirando las manos hacia arriba con las ansias de ser cargado. Ya había parado de llorar, con la sola imagen de su mamá pudo calmarse, sintiendo que estaría bien en cualquier momento.
El omega suspiró con alivio cuando el silencio volvió a inundar su habitación, agradecido de que la bocina afuera hubiese camuflado el llanto de su bebé y así no levantar sospechas afuera, mucho menos de su tío.
Le rogaba a Dios poder seguir pasando desapercibido, aunque sea hasta encontrar un mejor lugar donde alojarse.
Levantó a su bebé en brazos, ya con su biberón preparado comenzó a alimentarlo. Tenía la desventaja de que no podía producir leche él mismo, no en las condiciones que se encontraba. Demasiado estrés afectaba el funcionamiento de su cuerpo y peor al estar alejado de su alfa.
Eunwoo no estaba pasando por su mejor momento, pero no dejaría que eso logre vencerlo. Tenía que aguantar, por su hijo.
[...]
Jay se encontraba frente a sus tres omegas, todos parados en las afueras del claro.
Todo apuntaba a una corta despedida entre el alfa y sus 3 pequeños tesoros, ahora mismo tenía a Sunoo frente suyo, con sus ásperas manos encima de sus regordetes mejillas, le dejó un besito en la frente para luego mirarlo directo a los ojos.
"Prometo traer a tu primo sano y salvo, por ti" Pronunció el alfa sin pestañear un solo segundo.
Sunoo levantó sus manos y las cerró en las muñecas del alfa, no queriendo que se separe de su lado, pero todos sabían que no podían quedarse mucho tiempo así ya que de lo contrario dolería más la partida. Así que rechazando sus deseos, Sunoo lo dejó ir y Jay se separó de este, no sin antes clavar la nariz contra su cuello, pasando la lengua por su glándula omega, todo con el fin de dejarlo bien marcado con su aroma. Sunoo no pudo contener el pequeño quejido que escapó de sus labios cuando el alfa lo dejó ahí después de una última lamida en su mandíbula.
El rubio ahora pasó hacia Jungwon, quien se encontraba en medio de los tres. Repitió el mismo proceso, acunando sus cachetes y dándole un beso en la frente. El omega no pudo evitar el sonrojo que creció en sus mejillas, no importaba qué tan acostumbrado esté al alfa, todavía seguía reaccionando como la primera vez cada que este le demostraba su afecto.
Las palabras no fueron necesarias, una simple mirada bastó para transmitirse todo lo que sentían el uno por el otro, Jay inspiró profundamente, llenándose de la fragancia del menor y a su vez llenando a este del suyo a base de besitos y mordiscos en su cuello y cachetes, cosa que casi mandó a Jungwon en un estado de sensibilidad muy alta, suerte que el mayor se separó a tiempo antes que ocurra.
Por último llegó hasta Niki, su pequeño no tan pequeño omega ahora. Ni siquiera tuvo que agacharse para poder mirarlo a los ojos.
Se acercó a este y rozó ambas narices en un beso esquimal, cerrando sus párpados en el proceso.
"Jay hyung, por favor no tardes" Pidió silenciosamente el omega antes de que el mayor se separe.
"No lo haré, solo es un viaje de ida y vuelta, no me quedaré en ningún lugar, así que no te preocupes mucho por mí" Murmuraba con la voz tres tonos más graves mientras restregaba su rostro en el hueco del cuello y hombro del omega, impregnándolo por completo con su esencia. Tal vez estaba insistiendo demasiado en marcarlos antes de irse pero no le importaba, solo así se sentiría un poco más seguro.
Esas fueron las últimas palabras de Jay antes de separarse de sus tres omegas por un rato, miro sobre su hombro hacia atrás unos segundos, observando al alfa que lo estaba esperando pacientemente a que termine de despedirse.
Jay devolvió la mirada hacia sus omegas, pero esta vez no los miraba a ellos, miraba a quien estaba detrás.
Pasó en medio de Jungwon y Niki caminando hasta llegar a él, Hanse lo esperaba con los brazos cruzados sobre su pecho pero manteniendo su media sonrisa como de costumbre.
Una vez estuvo frente suyo lo tomó de la cintura y sin decir nada chocó su frente contra la ajena, cerrando los ojos y respirando profundo. Hanse separó sus brazos para sostener el alfa en estos mientras el otro se acomodaba y comenzaba a marcarlo con su aroma igual que al resto, estaba por hacer una broma ácida, pero ni bien abrió sus labios pudo sentir el gruñido que vibraba en el pecho de Jay, dándole a entender que ni se atreviese, así que el delta se calmó mientars dejaba que el rubio lo llene de todo su delicioso aroma.
No podía negarse tampoco, no quería. Sentir a su alfa tan concentrado en impregnarlo lr hacia tener flores en su estómago, lo emocionaba a otro nivel.
Aquella devoción que sentía por el alfa no era ni de cerca normal, era tan inmensa y sabía exactamente por qué le sucedía. Era el lazo, era tan fuerte que el cariño que sentía por el alfa se potenciana aún más gracias al lazo que Hanse tenía con Sunoo, Jungwon y Niki. Era inhumano y solo ellos cinco podrían entenderlo.
No intercambiaron ningún tipo conversación, con un simple gesto Hanse ya podía descifrar todo lo que el alfa quería transmitir, el lazo que los unía era más que suficiente para entender todo lo que quería decirle. Que confiaba en él, Jay confiaba en Hanse, Jay le estaba encargando al delta todo lo que él estuvo protegiendo por años, fue tan poco el tiempo que pasaron juntos pero ya podía confiar en que los cuidaría durante su ausencia.
Se separaron luego de unos segundos, Jay dejándole un beso en la frente al delta igual que al resto.
Con esto último por fin pudo dar por terminada la despedida, dando media vuelta para ir detrás de Zico, quien lo estaba observando desde hace rato.
Irían en busca de su pareja, ni siquiera estaban seguros de si se trataba del mismo omega. Zico lo conocía como Dongmin, Sunoo como Eunwoo, pero no importaba porque el alfa estaba seguro que se trataba de su novio, no sabía por qué pero podía apostarlo.
Antes de llegar a este punto tuvieron demasiadas discusiones de cómo lo harían, Jay no quería para nada alejarse de sus novios, mucho menos cuando tres de ellos estaban esperando.
Solo cambió de parecer cuando estos mismos lo convencieron de que estarían bien bajo el cuidado de Hanse, también ayudó bastante el hecho de sentir una enorme empatía por Zico, no quería siquiera imaginarse el dolor que él sentiría si fuese alejado indefinidamente de los demás.
También propusieron que Sunoo los acompañe ya que él sabría mejor donde estaba su primo, cosa que Jay descartó casi al instante alegando que él conocía la ex casa de Sunoo a la perfección y que no lo arriesgaría por nada, de rastrear al omega se podría encargar Zico más que cualquier otra persona.
Con ese pensamiento en mente ambos alfas se prepararon para un corto viaje, ninguno de los dos queriendo permanecer más tiempo del necesario en la ciudad.
[...]
Jay y Zico intercambiaron miradas por un momento, asintiendo al mismo tiempo ambos comenzaron a caminar con dirección a las afueras del bosque. Debían llegar a la carretera antes del anochecer así evitaban los animales nocturnos que podrían causarles problemas.
Al principio comenzaron relativamente lento, no queriendo rebasarse el uno con el otro, caminando calmadamente. Esto cambió gradualmente, cada uno aumentaba un poco más la velocidad a cada rato, hasta llegar al punto que podría considerarse estar corriendo más que caminando. Ambos casi motivados por la misma razón; sus novios.
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Qué quiere el pueblo 😎
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Jay, nuestro protector | Omegaverse Harem
FanfictionJay tiene la pija enorme que le alcanza y le sobra para tres omegas. Historia larguísima con mucho sexo anal y lenguaje inapropiado, no va a ningún lado, no hay trama ni nada. - CNC - Omegaverse extendido - Fluff - Bastante +18 - 🚫Drama - Jay × Nik...
