Capítulo 35

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Aunque no había sol, ya se podía notar un poco de luz del amanecer cayendo sobre el claro donde al parecer todos seguían durmiendo.

O así parecía, Minho despertó con un tic en el ojo, quién mierda con este maldito frío se ponía a trabajar a las 7 de la mañana, molestando su pobre paz con todo el ruido que estaba generando ahí afuera.

Y no solo a él, su hijo también estaba despertando por culpa de todo el movimiento ahí afuera.

Salió de su cabaña con el bebé en brazos, dispuesto a romperle la madre a quien sea que haya estado perturbando sus sueños, de Han ni hablemos, podría tragarse una mosca y no despertaría.

El alfa buscó con la vista la fuente de su enojo, entrecerró un poco los ojos tratando de enfocar, no reconocía a esa persona ahí.
Mucho menos aquella cabaña que apareció de la nada.

Vio como el individuo estaba sin remera transpirando, con el frío que estaba haciendo esto le sorprendía un poco.
Ya no estaba enojado, más bien desconcertado, quienes eran esos desconocidos pensó cuando vio a otro más pequeño salir de la pequeña cabaña, todavía estaba muy pobremente armada pero supuso que recién llegaron por eso estaba así.

Ahí fue cuando su cabeza conectó un poco los cables, ese era el alfa que detectó en la madrugada pero ignoró, meh.

Miró a su alrededor, varios parecían moverse dentro de las cortinas de sus casas, tal vez por la misma razón que él.

Un pitido aturdió su oído, ahí va de nuevo.
"JEENO DÓNDE CARAJOS ESTÁS, ALFA INÚTIL"

Minho se agarró el puente de la nariz, Jaemin estaba a nada de dar a luz y no se notaba, tenía demasiada energía, en especial en las mañanas, asegurándose de despertar a todos siempre.

Decidió ignorarlo como de costumbre, hasta casi se olvida del recién llegado.
Las cabañas vecinas comenzaron a moverse más, dos de ellas se abrieron al mismo tiempo.
De una salió ChangBin con la misma expresión de cansancio que la suya, frotándose un ojo con la mano. Y de la otra salió Jooheon, por primera vez sin su sonrisa llena de oyuelos, tenía ojeras bajo sus ojos.

Al parecer él no fue el único que estuvo alerta toda la noche escuchando todos los movimientos del recién llegado.

[...]

Sunoo despertó casi al mediodía, apenas notando donde estaba acostado, su cuello le dolía demasiado, pero era un dolor soportable y hasta cierto punto reconfortante, no sabía cómo pero era así.

"Ya despertaste bello durmiente?" Era Hanse quien estaba a su lado encima de las sábanas.

Sunoo no dijo una palabra, estaba muy abatido, en cambio solo se movió hasta estar en brazos del ex alfa. Este gustosamente lo aceptó con un abrazo protector.

"Qué pasó? Por qué estoy tan adolorido?" Sorpresivamente su voz no se cortó al formar la oración.

"Mmm..." Hanse pensaba la mejor forma de decírselo.

"Por qué me miras así? Hyung" El omega sentía confusión viendo la expresión ajena, frunciendo sus labios en espera de una respuesta.

"Todavía no puedes sentirlo?" Preguntó Hanse cuidadosamente, agarró la mano ajena y entrelazó sus dedos.

"Sentir qué? Solo siento dolor y una extraña sensación en el pecho" Contestó un poco fastidiado por la falta de respuestas.

"Concentrate en esa extraña sensación y lo sabrás" Aconsejó el mayor mientras removía el mechón de cabello que caía sobre el rostro del omega.

Jay, nuestro protector | Omegaverse HaremDonde viven las historias. Descúbrelo ahora