Jeongin apretaba sus muslos entre sí, tratando de contener la vibracion qué sacudía su cuerpo e influía directamente en su entrepierna, causando un hormigueo ahí abajo que acababa mojando todo su trasero.
"Cuánto más deberé soportar, hyung?" Habló el gamma en una voz baja y ahoga mientras apretaba sus dedos en la remera ajena.
El beta que con paciencia solo podía acariciar la cabellera del menor no sabía con qué responder, lo único que le quedaba era liberar sus feromonas, con la intención de tranquilizar las emociones de Jeongin.
No tenía experiencia en esto, la luna azul no lo afectaba a él como a los demás, tal vez por su condición de beta o por el hecho de que estaba más en sintonía con su lado animal, acostumbrado a todo lo que este sentía siempre.
En cambio Jeongin, siendo un gamma apenas maduro, era bastante distinto. Aparte de que el beta no sabía de su pasado, si realmente era del bosque o de otro lugar.
En la pequeña habitación la fragancia del gamma traspasaba hasta las paredes, era demasiado dulce, demasiado atrayente, a este punto tenía miedo que cualquier alfa quiera hacerse paso entre ellos.
El beta no tendría problemas en pelear, pero la condición del gamma comenzaba a afectarle también su estado.
Su rostro se encontraba sonrojado, al igual que su pecho y quién sabe qué otras zonas.
Ahora más que nunca se encontraba abrazado al gamma con fuerza, ambos tratando de reconfortarse con los pequeños roces que sus enredadas piernas podían lograr.
Un ruido causó que la cabeza de Hyunjin se disparase hacia la puerta, atento a quién trataba de pasar por ahí.
Por más que su mente estuviese alerta por el repentino sonido, su cuerpo ya se había relajado pudiendo sentir de quien se trataba en pocos segundos.
Ahora Jeongin no era el único mojando su ropa interior con lubricante natural
[...]
Para Jeongin todo quemaba, todo ardía, su respiración entrecortada que no podía controlar no ayudaba en nada.
El gamma sabía lo que quería, mente y cuerpo. Por eso cuando escuchó el sonido de la puerta principal abriéndose, inspiró lo más profundo posible, su omega interior tratando de satisfacerse solo con el aroma de su protector.
Sus piernas se flexionaron lentamente, al mismo tiempo que sufría espasmos de anticipación.
No tuvo que esperar ni pasar más sufrimiento por mucho tiempo, la puerta de la habitación se abrió finalmente.
Y ahí estaba, su dulce protector, su Hyunjun, su alfa, su macho.
Los cristalinos ojos de Jeongin se iluminaron aún más cuando lo vio acercarse, su omega dando gritos de felicidad sabiendo que era querido, intuyendo que su forma era del agrado del Epsilon.
Tan solo sentir el tacto de Hyunjun en su mejilla lo hacía el gamma más dichoso del universo, en especial porque se trataba de su lengua, que no se quedó solo en su mejilla, sino que pasó por toda su mandíbula hasta llegar a su oreja y dejarle una mordida cariñosa en el borde, su simple saliva sirviendo como una lluvia capaz de apagar un incendio en el mismo amazonas.
O eso pensó, pero la sensación de calma duró apenas un rato cuando su pecho se elevó en una reacción tan natural para alguien tan sumiso como él, no podía evitar que su lado más animal eleve su propio ego.
No cuando a su lado tenía a quien es tal vez el beta más hermoso del bosque y encima suyo al epsilon más inteligente del mismo bosque.
Jeongin se sentía caer a pedazos con cada toque, en especial el que sentía justo en la superficie de su muslo, ahí donde se hallaba la entrepierna del alfa presionada.
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Jay, nuestro protector | Omegaverse Harem
FanfictionJay tiene la pija enorme que le alcanza y le sobra para tres omegas. Historia larguísima con mucho sexo anal y lenguaje inapropiado, no va a ningún lado, no hay trama ni nada. - CNC - Omegaverse extendido - Fluff - Bastante +18 - 🚫Drama - Jay × Nik...
