Capítulo 42

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Eunwoo miraba ansioso por la ventana, esperando a que su tío salga de la casa como lo hacía todas las mañanas. Una vez él abandonaba el lugar en su vieja camioneta, Eunwoo podía desllavear la puerta de su habitación con la seguridad de que nadie entraría de imprevisto a invadir su privacidad.

Ahora solo tenía que esperar pacientemente a que llegue su amigo con las compras de la semana, Eunwoo agradecía a los dioses contar con alguien así en este momento tan complicado de su vida, sin él no sabría qué hubiese hecho ya por el bien de su bebé.

No pasó mucho tiempo cuando vio a su amigo caminar hacia la casa, mirándolo desde la misma ventana. Una vez este cruzó la puerta principal Eunwoo cerró las cortinas de su ventana y dio media vuelta para abrirle la puerta de la habitación, viendo que esta vez venía muy cargado de bolsas en sus brazos.

"Sunghoon!" Susurró el omega, dejándolo pasar antes de cerrar de nuevo la puerta.

El mencionado solo respondió con un "Hmm" mientras bajaba los víveres al suelo, mantenía un rostro que no expresaba mucho y una postura bastante despreocupada.

"Traje todo lo que me pediste y tal vez un poco más..." Comenzó después de sacar un papel de su bolsillo y estirarlo para leerlo brevemente, era lo que parecía una lista del supermercado.

Eunwoo solo asentía mientras revisaba las bolsas una por uno, sacando uno que otro artículo para acomodarlo en algún lugar de la habitación. Después de unos segundos repitiendo la misma acción se quedó quieto mirando hacia una bolsa en específico, arrugó su entrecejo y luego miró hacia Sunghoon.

"Ah, de eso quería hablarte" El beta mencionó mientras se rascaba la nuca. "La fórmula para bebé es realmente costosa-" Antes de que Eunwoo pudiese interrumpirlo agitó sus manos frente suyo para callarlo. "No estoy diciendo que ese sea una problema, el verdadero problema es que aparte de ser cara, escasea bastante también y no te la quieren vender fácil si no estás registrado en el sistema..."

Eunwoo cerró su boca, guardando sus pensamientos para sí mismo, se limitó a agarrar las pocas latas de fórmula que habían para esconderla debajo de su cama.

"Está bien, sabía que esto iba pasar eventualmente" Finalmente habló el omega.

"No quiero presionarte ni nada, pero aún no tienes alguna noticia de ya sabes quién?" Preguntó Sunghoon al momento que se sentaba al borde de la cama. "No puedes permanecer por siempre encerrado y esperar que nadie se entere"

"Lo sé, lo sé" Respondió de una forma que podría considerarse un poco tosca. Luego suavizó un poco su voz dándose cuenta. "Y no, aún no sé nada de mi alfa"

"Ni siquiera una corazonada?" Insistió el beta viendo al omega sentarse a lado suyo.

"No quiero fiarme de corazonadas..." Contestó vagamente mirando su regazo, donde mantenía sus puños apretados. "Pero si te soy sincero, desde anoche que puedo sentir algo, como si estuviese acercándose" Comentó mientras levantaba su mano y posaba sus dedos al costado de su cuello, donde se hallaba la marca de su alfa.

Sunghoon se quedó callado, mirando fijamente las expresiones de su amigo.
Pronto Eunwoo se paró de la cama, no queriendo permancer más tiempo soñando despierto, tenía que aprovechar el momento que su tío no estaba en la casa para bañar a su bebé y cambiarlo.

"Bueno, tal vez sea una buena señal... Hablando de otra cosa... aún no decidiste un nombre?" Cambió rápidamente de tema.

Eunwoo paró por un momento en su camino, miró levemente sobre su hombro hacia el beta. "Quería esperarlo a él antes de ponerle un nombre... pero sí, creo que ya he decidido el nombre"

"Genial!" Festejó Sunghoon levantándose de su lugar también. "Puedo saber cómo se llama ahora?"

Aquella reacción le sacó una pequeña sonrisa al omega, algo que no expresa hace bastante tiempo. "Se llama Jiho, Woo Jiho" Reveló mientras miraba a su pequeño dormir, ignorante de todo a su alrededor.

[...]

El manto nocturno ya había caído sobre ambos felinos, porque sí. Jay y Zico ya se habían convertido desde hace un buen rato para adaptarse mejor a la noche y más que nada aumentar su velocidad.

De paso Jay había descubierto por fin qué animal era el mayor, resultó ser algo apenas y diferente a él. Zico era un puma gris, uno bastante grande.

Ahora mismo se encontraban al borde de la carretera, después de haber saltado la valla que separaba el comienzo de la zona urbana con la rural.

La noche no los detuvo, ambos decididos a terminar con todo este asunto lo más rápido posible.
Con esa idea en mente iban a toda velocidad, sin parar un solo segundo para tomar ningún descanso. El viento azotaba sus pelajes, casi haciéndolos hielo por el increíble frío del ambiente.

Solo pararon una vez se dieron cuenta que ya habían dejado atrás la mayoría de los árboles, ambos se sorprendieron cuando cada vez había más casas juntas, ahora sí se encontraban verdaderamente al inicio de la ciudad.

Antes de adentrarse completamente a la civilización de nuevo, tenían que volver a convertirse obviamente. No perdieron mucho tiempo en esto, ambos regresando sin dudar a su forma humana sin importarles estar en medio de todo desnudos.

Se vistieron al mismo tiempo y ni bien estuvieron más o menos decentes comenzaron a caminar hacia la estación más cercana de bus, así llegarían más rápido.

[...]

Zico y Jay llevaban puestos grandes hoodies con capucha, así evitaban ser reconocidos, Jay más que nada puesto que ya estaban llegando hacia su ciudad.

Ambos estaban parados dentro del autobús, agarrándose de la barra en el techo para evitar tambalearse cada vez que el vehículo pasaba por una loma.

El alfa rubio derepente se sintió observado desde uno de los asientos, miró hacia los lados buscando de donde provenía exactamente pero no se encontró con nada, le culpó a su paranoia y volvió a bajar la cabeza.

Sintió un pequeño empujón en su hombro por parte de Zico queriendo llamar su atención discretamente, viró su cabeza hacia él pero solo lo suficiente. "Qué quieres?" Susurró.

"Ese chico no para de mirarme, sabes quién es?" Habló con el mismo tono bajo.

Jay miró hacia donde apuntaba con la vista el alfa, era en los asientos pegados en la parte trasera del bus, encontrándose que en efecto, había una persona mirando fijamente hacia ellos. El rubio se alivió cuando no lo conocía de nada, tal vez solo era alguien extraño que le gustaba mirar desconocidos.

Volvió su mirada hacia el frente, pensando. Solo vio el rostro del desconocido por segundos pero podía deducir que se trataba de un omega, o tal vez un gamma. Tenía las facciones muy fina y los labios rojos.

Un chillido agudo lo sacó de sus pensamientos, cerró los ojos con fuerza ante el dolor en sus oídos por tal sonido tan molestoso.

"Es Jay!" El mencionado abrió sus ojos al instante, entrando en estado alerta. Giró su cabeza al instante hacia el desconocido que los miraba desde hacia rato, se sorprendió cuando descubrió que el grito no provenía de él en específico, sin embargo venía del chico que estaba sentado a su lado.

Zico miró hacia Jay al instante, echando humo por los ojos ante la noticia de que su compañero fue reconocido.
Jay ni siquiera lo miró, estaba de más concentrado en acordarse de quien se trataba aquel chico que lo había acusado.

<<Jung Wooyoung!>> Por fin se acordó Jay, gritando el nombre en su mente, aún así no lograba reconocer al otro que lo acompañaba.

Por suerte ambos alfas llegaron a su parada, bajándose rápidamente para escapar de los dos chicos atrás.
Para su mala suerte parecía que estos querían perseguirlos pues se bajaron a la misma velocidad detrás de ellos.

Jay, nuestro protector | Omegaverse HaremDonde viven las historias. Descúbrelo ahora