Capítulo 15

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Izuku se dio cuenta un día de que su hijo tenía algo especial.

En esos tiempos Fuyumi empezó a ir más a la casa para cuidar de Daichi mientras Shouto iba entre entrevistas de trabajo para empezar de nuevo.

—Te irá bien, siempre se te ha dado bien los trabajos de oficina. —planchó una arruga superficial del traje de su hermano con una mano.

—Solo he tenido un trabajo en oficina.

—¿Y los otros trabajos?

—Solo he tenido un trabajo.

Fuyumi buscó algo para motivarlo antes de irse, pero solo pudo encontrar refugio en su sobrino —Deséale buena suerte a papá en su entrevista.

A Shouto le pareció tierno ver cómo su hijo se reía cuando Fuyumi era que lo atendía.

—Nos vemos.

Y se fue.

Con ellos, Izuku se quedó mirando la puerta cerrada, deseando en lo más profundo suerte para él.

Volvió hacia la sala solo para encontrarse a Daichi en el corral tirando sus juguetes a su alrededor mientras chilla. Izuku lo mira desde arriba con una sonrisa mientras está encantado de ver a su cachorro ser tan feliz solo con sus juguetes.

Por un momento lo olvida y se le ocurre hacer sonidos indescriptibles con su boca para llamar su atención...

Y funciona. Daichi lo mira e Izuku no sabe qué hacer. Se supone que no debía escucharlo o sentirlo, pero aquí está su hijo, sosteniéndose de la orilla del corral para estar de pie.

Posiblemente es lo que ha tocado el corazón del omega por mucho tiempo.

—Bebé... —se queda sin palabras cuando parece que su cachorro quiere tocarlo, sus tan pequeños y regordetes pies tratan de alzarse sin lograr tocarlo.

Fuyumi regresó para llevárselo a la cocina mientras Izuku se queda mirándolos desde la sala, se sintió un poco nostálgico el que no fuera él quien estuviera alimentándolo.

—Él está bien, pero tú... —Uraraka dijo mientras colocaba una mano en su hombro, notando la lágrima que él trató de ocultar.

—Quiero estar con él.

—Oh no...

—Por favor... Esta es mi oportunidad de mantener mi familia unida.

—¿Y qué pretendes? ¿Hablarle a tu esposo a través de tu hijo?

Izuku sintió la rabia apoderarse de él, bajó la cabeza y sus lágrimas besaron el borde de sus ojos, a pesar del tiempo que había pasado, sentía que todo era demasiado doloroso.

Todo con Uraraka termina como siempre, ella rindiéndose con Izuku para que acepte su muerte.

Izuku termina sentándose en el sofá, no quiere hablar con nadie, solo desea estar enrollado entre los brazos de su alfa en la cama y con su cachorro. Pero no puede. Lo ha perdido todo.

Llora en silencio en el sofá, a veces sí quiere desaparecer, pero es un omega y en su biología está el sentido familiar latente y activo. No puede dejar a Shouto y a Daichi, ellos son su familia.

Su llanto se detiene cuando nota que Daichi se ha acercado, su mano se extiende para tocarlo, pero como es obvio, no logra hacerlo; el omega siente que su corazón se achica. Daichi está quejándose y no puede hacer nada por él.

Es solo cuestión de tiempo para que Fuyumi llegue otra vez y se lo lleve. El resto del día es una odisea para Izuku, su omega interno quiere estar con su cachorro, pero sabe que no puede.

***

—Mamá. —Daichi apunta hacia Izuku y él se sorprende.

Shouto levanta la cabeza, sorprendido e Izuku no sabe qué hacer, el bebé ha señalado hacia él y Shouto se va acercando. Izuku se emociona y cierra los ojos tan fuerte como puede.

—Shouto, yo-...

—Sí, ese es mamá. —Shouto dice a espaldas a Izuku y con voz calmada mientras toma el retrato de Izuku que está en el buró.

Es doloroso para el omega ver que simplemente Shouto no puede verlo. Se ha sentido muy solo en estos días y Uraraka no ha vuelto, realmente quisiera tener a alguien con quien hablar y desahogarse.

Sabe que pidió estar con su familia, lo prefirió (y la seguía prefiriendo) sobre la opción de Uraraka de irse con ella para que descansara en paz, y ver que ellos dos, Shouto y Daichi, están avanzando lo hace muy feliz, pero, así como dijo ella una vez, esto le está pesando. El no poder interactuar con ellos le duele.

Más bien, estar aquí con ellos y que no pueda hacer nada, eso es lo que más le pesa.

Pero muchas veces ese pesar se alivia, especialmente cuando Daichi le sonríe.

Su rostro se retuerce en muecas leves y estúpidas para que su hijo se ría mientras Shouto lo sostiene. Ama la risa de su hijo y lo juguetón que puede llegar a ser.

—Estás realmente muy risueño, ¿uhm? —Shouto lo separa de su pecho y Daichi ríe, eso basta para sacarle una sonrisa. —¿Tienes hambre? Vayamos a comer.

Cuando los dos desaparecen en el umbral de la cocina, la sonrisa tenue de Izuku se vuelve en una expresión de tristeza, últimamente está pensando en irse para siempre. Sabe que alfa cuidará bien del cachorro, ya está incorporado totalmente al mundo laboral otra vez y Daichi es cuidado por Fuyumi. Ha pasado un año desde entonces.

Su mano acaricia su brazo derecho, quizás debería irse y despreocuparse, es decir, sabe que Shouto está haciendo un buen trabajo. Para ser un padre sin ayuda de un omega, lo está haciendo bastante bien.

Sabe que se preocupó por cómo irían las cosas, pero están yendo mejor de lo que pensó, y le alegra mucho, pero también siente que no hace falta.

Sabe que no debe sentir ese tipo de cosas, que debe estar feliz de lo que Shouto ha logrado y cómo ha crecido a través de los meses para cuidar a su cachorro, pero no puede evitar percibir eso como si ya no hiciera falta en la vida de ellos dos.

Se sienta en el sofá y se acuesta; desea que Uraraka venga para poder hablar con ella y expresarle lo que siente. A pesar de que murió años antes que él y a una edad más joven, se ha dado cuenta que ella es muy buena escuchando y consolando.

Hubiese sido una grandiosa mamá si no le hubiesen quitado la oportunidad.

A pesar de que la extraña, Uraraka tampoco aparece hoy.

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Notas de autor:

Con este capítulo terminamos la segunda parte de esta historia.

Ya, les prometo ya no traer más drama, todo irá para mejor (no me crean).

¿Vieron Girls Planet 999? Ahora no me puedo sacar el tema de O.O.O, estoy a nada de llorar con la parte que dicen "Tengo muchas ganas de verte, ¿dónde estás?". ( T-T)

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