Alejandra notaba la mirada melancólica de su mejor amiga, mientras caminaban en busca de algún lugar para saciar sus vacíos estómagos. Observaba cómo la chica miraba a la pareja de chicos reír con sinceridad y divertirse, por ello no tardó en entender el motivo de su tristeza. Y también le dolió verla así, sobre todo porque la chica se ilusionaba sumamente fuerte, y porque ella días antes le había contado lo emocionada que estaba por aquella salida. Colocó una mano en su hombro y cuando la castaña dirigió su vista a ella simplemente le sonrió, de esas que decian que todo estaba bien, de esas sonrisas que reconfortan. La aludida también le devolvió una, aun con ligeros rastros de pena en ella.
—¿Que les parece cenar pizza? —acotó Rubén, haciéndolas salir de su trance momentáneo que tuvieron hace unos minutos.
—A mi me parece bien —dijo Nia sonriendo nuevamente amplio, y borrando todo sentimiento de tristeza, o bueno al menos intentándolo—, hace mucho que no como y Rubén me acaba de antoja ¿Si Lili?
La pelirroja rio por el puchero y le palmeó la cabeza asintiendo, no había problema para ella. Ricardo se encogió de hombros y asintió también, en dirección a ellos, con la mirada perdida como solía tener siempre. Después de aquello se dirigieron al gran restaurante italiano que no sólo servían pizza sino también pastas, omellets y demás variedad de gastronomía. El olor a pan recién horneado les abrió aún más el apetito a todos, seguido por un aroma a orégano que los obligó a sentarse impacientes por la comida.
—Creo que Rubén y Nia deben sentarse juntos ahí y, tu y yo aqui—acotó Alejandra, con la esperanza de ayudar a su amiga, y a que su semblante aún visible mejore— ¿Que dices Ricardo? No muerdo eh—dijo y se sentó atrayendo al aludido con una mano, con un suspiro como contestación.
Era graciosa la escena después de todo, había pensado Nia. La pelirroja se habría declarado abiertamente bisexual hace dos años con ella y sus padres, quienes lo sabían incluso antes que la misma chica les confesara y no se extrañaron ni molestaron por ello; cabe decir que la mayoría de la universidad no lo supiera, aunque mucho menos era como si se necesite divulgarlo por ahí. Ciertamente había tenido más relaciones con chicas que con chicos, sobre todo con aquellas que tenía más lazos de amistad h más cosas compatibles. Y el ver así a su amiga, tan amistosa con un hasta ahora desconocido para ella, agarrandolo del brazo y lanzando indirectas para que él permaneciera a su lado, era gracioso y un tanto extraño. Alejandra le guiñó un ojo a Nia en su. Y ahí supo la castaña que lo hacía por ella, para ayudarla con Rubén, bajo la cabeza sonrojada. A pesar de que había deseado aquello todo lo que quedaba de la semana, por más adorable que fuera la escena, no quería hacerse más ilusiones de las que ya tenía.
Con un puchero habló—Pero yo quiero sentarme a tu lado Lili —dijo con una voz infantil, haciendo reír a su amiga y al castaño.
—A mi me da igual —por fin mencionó Ricardo, quien había estado callado todo el tiempo, con el semblante serio, típico de él.
Y sin más palabras en ese momento las chicas se sentaron juntas, y los jóvenes también, ambos mirándose entre sí -aunque Ricardo desviaba la mirada para no tener que ver a las señoritas de en frente-. El ambiente no era incómodo pero tampoco muy ameno para el pelinegro. No había ido a comer con nadie más que sus padres o Vandal, no estaba acostumbrado a grandes cantidades de personas, y menos de dos desconocidas. Pero había algo que lo mantenía ahí por esos devastadores momentos, había algo que impedía mandar todo a la mierda y salir de esa situación. Y era aquella sonrisa y ojos bonitos de color extraño que lo observaban de vez en cuando con suma atención.
Hasta incluso la forma en cómo lo veía le hacía creer que era la persona más especial del mundo. Había algo que lo atrapó en aquellos orbes de color enigmático. Algo que sólo había visto una vez en su vida. Ese brillo intenso esa forma de adoración se le había hecho familiar y era eso mismo el porque no podía retirarse, alejarse. Había necesidad de protejer.
—¿Ricardo me pasas el orégano? -—una voz fina lo sacó de sus pensamientos, Alejandra, quien había hecho un intento de coqueteo que incluso le había puesto más nervioso le hablaba con atención y alejando todo el interés que supuestamente antes tenía, le acercó aquello que había pedido, dejándolo en la mesa—, gracias.
Asintió sin importancia, quedándose sumido en sus pensamientos una vez más.
***
—Gracias por la comida de hoy chicos, aunque saben que si quieren puedo devolverles el dinero.
—No hace falta —agitó su mano el castaño y negó con la cabeza—, me es suficiente con que hayan comido las dos y nosotros también lo disfrutamos ¿Verdad? —se dirigió al más alto.
—Si, está bien.
—¿Ven? No se preocupen.
Alejandra bufó, haciendo un mohín con los labios.
—Bueno pero la próxima pagaré yo y no acepto un no por respuesta —acotó con falso enojo, mientras agarraba de la mano a Nia quien estaba caminado en el borde de la acera equilibrandose para no caer, tal como una niña pequeña haría.
Se despidieron después de eso, ambas amigas dijeron que harían un pijama da en la casa de la menor así que podían irse juntas. Rubén dijo que podía irse solo pero Ricardo insistió en llevarlo, y el otro simplemente no podia negarse -no quería tampoco-.
Y ahí estaban, bajo la tunue luz de la luna. La noche era poco estrellada, cierta ventizca hacia presencia de vez en cuando enrojecido ambas narices y agitando suavemente las ramas de los árboles. Las farolas, ahora todas encendidas, indicaban un camino entre la carretera y ayudaba el poder ver por donde estaban yendo, pocos autos pasaban y así mismo no había ni una sola persona. El frío los conminó más intensamente que antes y Rubén se riñó mentalmente por no haber traído un abrigo más grande.
Aunque de cierto modo sabía el porqué no lo había hecho.
Había planeado que Ricardo en algún momento como ese se la diera cuál drama o novela. Sin embargo en cuanto vio que el chico no traía incluso alguna casaca encima supo que su plan no funcionaría. Y ahí estaba congelandose en silencio, con las manos y nariz roja, tapándose como podía con el delgado abrigo que vestía. Miró de reojo a su acompañante y notó que él estaba prácticamente normal.
Más de un momento a otro se detuvo y Rubén lo miró con curiosidad preguntándole con la mirada el porqué se había detenido. Quería avanzar más rápido, quería llegar a su casa y darse una ducha de agua caliente, un té o algún chocolate mientras veía la tele y quedaba dormido en el sillón hasta que su hermano llegada de trabajar aún más noche.
Pero sus pensamientos fueron callados repentinamente cuando sintió dos brazos alrededor de él.
Su respiración se cortó y sus párpados se abrieron en grande. Sintió su rostro caliente y está vez no por el frívolo clima.
—Tengo frío —habló Ricardo con voz ronca—, solo un momento así por favor.
Y toda la fuerza de voluntad que tenía se fue con el viento como aquellas palabras. Asintió y sonrió con demasía, abrazando el cuerpo contrario más contra sí y deleitando se porque él otro se dejó hacer, aspirando el olor grueso y masculino. Sintiéndose muy bien con tan solo hacerlo. Sintiéndose simplemente en la fina linea de la tierra y el cielo.
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Oa, volví
Creo que no demore mucho uwu. Espero les guste.
Pregunta, ¿les gusta Stray kids?
Hwkrjiwjdic weno las amo, espero disfruten.
Las leo luego 👀
-Always in my heart. M
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Nostalgia [killerrich]
FanfictionCuando Ricardo se enteró que Vandal había muerto su corazón se partió en miles de pedazos imposibles de juntar. Se convirtió en un joven solitario, sin ganas de tener al menos un poco de felicidad en su vida. Y se juró así mismo que nunca se iba a e...
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