Sus ojos se abrieron por sorpresa y en su cabeza se hizo un mareo; se la sostuvo, tirando un poco de sus cabellos marrones y respirando profundo. Bostezó con sueño y pensante, la alarma no había sonado. Agarró su celular para revisar qué hora era, tal vez se podía quedar más tiempo en los brazos de Morfeo. Al menos unos cinco minutos más.
Y para su mala suerte, no era así.
El reloj marcaba las once y su primera clase comenzaba a las nueve según el horario que había redactado. Sus ojos se abrieron con desespero y saltó de la cama como un demente, abatido. Agarró unos zapatos rápido y el pantalón que se había puesto ayer sería su elección, mientras tanto una camisa en la esquina de su habitación era la elegida para completar su vestimenta de hoy. Nada combinaba con nada.
Agarró su mochila colocando todos los cuadernos anillados que tenía, puesto que no le daba tiempo para revisar cuáles eran los cursos que le tocaban ese jueves. Simplemente esperaba llegar, por lo menos, antes del receso. Su puerta fue abierta por completo y de sobremanera; y sus piernas se movieron rápidas por todo el pasillo, su cabellera seguía un desastre.
—Hoy despertaste tarde, eh —dijo su hermano— ¿Vas a desayunar o me puedo comer tu comida?
Rubén no le hizo ni caso, se despidió con un ligero “Adios, llego tarde”, dejando confundido a su hermano quién estaba sentado en la mesa viendo la televisión con su taza de café al lado. Miró curioso la escena y con una chispa de diversión.
—¿Eso es un si?
***
En cuanto llegó se detuvo a respirar un poco, sentía que sus pulmones explotarían y eso no sería para nada agradable. Su corazón palpitaba muy fuerte, su boca se había secado y sus labios estaban agrietados. Sus ojos claros los cuales su color aún es un misterio persiguieron con la vista a todos los profesores y alumnos que pasaban.
Intento recordar donde quedaba su clase para entrar en intentar no dar explicaciones. Una gota de sudor resbaló por su mejilla; él sudaba muy poco, y detestaba cuando lo hacía. Agarró un paño para secarse levemente la frente pues no era mucho. Cuando entonces su vientre resonó y sus tripas se revolvieron pidiendo auxilio.
Fue ahí cuando se dió cuenta que debió al menos traer dinero para comprar algo de comer. El sol estaba en su máximo esplendor y eso le calentaba aún más la cabeza, figurativa y literalmente. Estaba sucediendo todo tal cual el no quería que sucediera.
“Yo y mi maldita mala suerte” el subconsciente habló.
En eso su vista divisó un rostro conocido. La chica de ayer, la de cabellos rojos y algunas pecas, estaba frente a él hablando con unos amigos. Si, era cierto, se habían conocido hace poco, pero tal vez en posible que le pueda ayudar; al menos a lograr orientarse. Miró al cielo en busca de ayuda y con lo poco que le quedaba de pulmón gritó.
—¡Alejandra!
La aludida volteó e inmediatamente le sonrió, después se vió como les decía algunas cosas, como si le estuviese explicando algo; sus cuadernos estaban en sus manos y la ligera cartera de cuero que traía colgaba un poco más abajo de su cadera; la camisa que llevaba Rubén podía jurar que podría verla desde Francia, demasiado pintoresca. Una vez terminó de hablar con aquellas chicas se dirigió a donde el más joven estaba.
—Hola —dijo amable, para que luego sus orbes lo miren, claramente sorprendida—¿Que te ha pasado?, Estas fatal, parece que hubieses corrido una maratón con tu pijama.
Rubén río: Me siento elogiado —ambas manos se agarraron y su rostro se volvió a uno tímido—, me he despertado tarde y no he asistido a la primera clase, quería saber si aún está el profesor.
—Oh, pues yo estoy en tercer ciclo, no creo que llevemos las mismas clases lo siento —dijo apenada—, pero conozco una amiga que sí, y puede ser que haya hecho la clase con el profesor que te dicta a ti. Más tarde te la presento y vamos haber si puede ayudarte —volvio a sonreír, sin mostrar dentadura.
Bueno, era algo, se sentía un poco más aliviado.
—Muchas gracias. Espero que me pueda ayudar no entiendo porque me quedé dormi-
Sus palabras fueron tajadas cuando una voz más aguda se hizo sobresalir. Venía de las amigas de la pelirroja.
—¡Lili!
—¡Ya voy! —gritó, girando los ojos—Lo siento me tengo que ir, me esperan—dijo bajo la mirada confundida de Rubén.
Las cejas del chico se frunciéron buscando una explicación lógica: ¿Lili? Creí que te llamabas Alejandra.
Ella río sincera. Lo cual hizo confundir aún más al de mayor tamaño.
—Si me llamo así, solo me dicen Lili de cariño—agitó su mano dando a entender de qué ya se alejaba—, hasta luego.
***
No tenía ni una moneda en su bolsillo, más si tenía un hambre que por mucho era atroz.
El almuerzo ahí no le salía gratis, tenías que llegar temprano y conseguir ticket, los cuales se acababan a las diez de la mañana. Odiaba su jodida mala suerte.
No pudo prestar atención a la segunda clase, solo dejó que su celular grabara todo lo que decía el profesor, mientras el combatía contra el sueño que prácticamente le estaba inundando. El pasillo por el cual estaba caminando, se podría decir que no había ni un alma. Estaba vacío, solo él y la máquina expendedora, que ¡Oh, por cierto! No le servía de nada.
Su cabeza daba vueltas, su estómago estaba roñoso y en su faringe una bola que lo incitaba a vomitar se hacía cada vez más presente. Cerró sus ojos cansado.
“Aguanta tres horas más Rubén, vamos, no te morirás por no comer un día”
Y es cierto, no se moriría por no comer un día. Es más, ni el mismo sabía por qué estaba tan mal. Habían días los cuales los pasaba en su casa sin comer día entero, solo dormir, y se había sentido relativamente bien en esos momentos. Quizá el gigante sol jugaba un papel importante en todo su mareo.
No le dejó pensar más en nada. Sus ojos se cerraron de un momento a otro, sin que él lo permitiera y sus piernas sin equilibrio alguno se empezaron a tambalear hasta que su cuerpo cayó contra el suelo, haciendo un ruido en seco. Su cabeza se había nublado por completo.
El pasillo estaba totalmente vacío, sin ninguna persona que anduviera en ellos, sin nadie que lo estuviera viendo, y sin nadie que pueda ayudarlo.
O al menos eso pensaba.
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Creo que voy a comenzar a dedicar capítulo jsjs. Porque en serio no se qué más hacer para agradecerles tanto, y dedicarles un capítulo, creo yo, es lo mínimo que les puedo dar <3.
Ustedes decidan!
Cada persona un capítulo>
Cada tres personas un capítulo>
No los dediques te odio, ah no te creas xd>
Bonito día 🌸
–Always in my heart. M.
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Nostalgia [killerrich]
Fiksi PenggemarCuando Ricardo se enteró que Vandal había muerto su corazón se partió en miles de pedazos imposibles de juntar. Se convirtió en un joven solitario, sin ganas de tener al menos un poco de felicidad en su vida. Y se juró así mismo que nunca se iba a e...
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