Capítulo 26

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Irónicamente el día estaba infernalmente caluroso, el sol reinaba en lo más alto de cielo y sus rayos eran llamaradas de fuego calcinante. No ayudaba para nada a que Jimin quisiera ocultar su sonrojo y la forma casi nerviosa en la que su mirada esquivaba contundentemente la de Yoongi.

Él quería pensar que lo había tratado como a un cliente más, pero el galope descontrolado de su pecho cuando vio su nombre brillando en la pantalla no lo sentía por cualquier otro. No por cualquiera su mente se nublaba en éxtasis mientras se acariciaba al oír su ronca y erótica voz. No por cualquiera alcanzaba la cima solo bajo el efecto de los suspiros descontrolados a través de la línea.

Quería ignorar el hecho de que lo hubiera llamado solo a horas de verlo, quería obviar con todo su corazón la ansiedad que le producía no entender por qué Yoongi lo llamaría después de conocer su verdadera identidad

¿Había jugado con él?

No, tal vez no. Después de todo ¿Eso importaba? Ese era su trabajo, no tendría que haber nada de raro.

Jimin quería olvidar, olvidar para dejar de crear falsas esperanzas en su mente. También quería olvidar el grave gemido con el que Yoongi se vino... gritando su verdadero nombre.

Ciertamente no pudo ocultar su sonrisa de satisfacción al escucharlo gemir "Jimin" mientras su semen saltaba en hilos finos sobre su pecho desnudo y sudoroso.

Gloria, eso era lo que había sentido.

Pero seguía siendo tan irreal que ni siquiera se permitiría creer que eso hubiera significado algo. Aunque habia una pequeña luz muy dentro de su corazón que realmente deseaba lo contrario, esa pequeña vocecita que no podía acallar ni con toda la negatividad de su cuerpo, una idea que parecía tener vida propia y no quería callarse a pesar de que intentaba reprimirla con todas las fuerzas de su ser.

De todos modos no se queria hacer ilusiones, porque las ilusiones, para Park Jimin, significaban dolor a largo plazo.

Yoongi no estaba mucho mejor, no sabia exactamente lo que significaba esa necesidad de llamar al chico. Pero cuando estuvo recostado sobre la fría cama de su habitación, recordando viejas charlas con el muchacho caliente de la hot line al que alguna vez le había dado el rostro de SeokJin, tuvo el deseo de escucharlo una vez mas, solo una. Deseaba oir la melodía casi angelical de sus labios.

Pero no era a Jin al que llamaba.

Era a Jimin. Al verdadero Jimin, no a su alter ego llamado "Mochi". Era al chico dulce que trabajaba con él codo a codo cada día. El que regalaba sonrisas a grandes y chicos y el que tenia el corazón herido pero rebosante de ternura innata. Así fue como termino teniendo el sexo telefónico más caliente en meses, demasiado sucio, demasiado apasionado y lascivo, corriéndose en enormes cantidades como un adolescente hormonal.

Y ahora era ignorado.

Veía a Jimin ir y venir con productos, acomodar cosas que no necesitaban ser acomodadas o limpiar el mismo lugar una y otra vez. Y lejos de parecerle estúpido (como hubiera sucedido otra veces) le resultó sumamente inquietante. La manera en la que sus mejillas se pintaban de un lindo rosa o sus ojos lo esquivaban.

Yoongi río mientras negaba con la cabeza. No había mucho más que decir y de alguna manera esa actitud esquiva era mejor para mantener controlada la situacion.

××

Hoseok había estado evitando la tienda de Taehyung después de escucharlo hablar. No lo había olvidado.

No es fácil admitir que fuiste un completo idiota en algún momento. Pero su mente de niño no conocía otra manera de llamar su atención, no cuando su razón estaba nublada por un par de ojos profundos y una sonrisa perfectamente simétrica.

×GORDOFOBIA×Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora