Jimin despertó fuertemente abrazado al cuerpo de Yoongi. Su agarre era tan potente que parecían fundirse en una sola persona. Estaban enfrentados, la manera en la que su hyung dormía era tan dulce. ¿Cómo es que terminó durmiendo con él por segunda vez? Estas cosas solo le pasaban en sus sueños. Pero ya que estaba ahí por lo menos guardaría el momento en lo más profundo de su corazón.
Sus ojos se deleitaron en la fina figura de su rostro, la prolija linea de su mandíbula, sus espesas cejas enmarcando su belleza. La pequeña nariz y los labios delgados, la forma en la que sus pestañas reposaban delicadamente sobre su mejilla. Era precioso.
Cerró los ojos e inhaló profundo el aroma en su pecho. Era tan delicioso y reconfortante. Estaba seguro de que lo recordaría donde fuera aunque se quedara ciego. Uso su índice para acariciar suavemente su mejilla y sonrió complacido. ¿A qué sabrían sus labios? ¿Cómo se sentiría su piel tibia sobre la suya? Tenía esos deseos ocultos en la más recóndito de su ser pero estando tan cerca podía sentirlos asomándose vertiginosamente a su exterior.
Erección matutina.
Rápidamente se safó del agarre y aun con todo el movimiento y los tirones el mayor jamás se despertó. Corrió hacia el baño antes de quedar completamente abochornado y trató su pequeño problema mañanero en la soledad de esas cuatro paredes, ayudado por la sensación de cercanía aún latente en su cuerpo.
Eran las siete de la mañana cuando alcanzó su teléfono. Tenía una hora y media para ir al trabajo, quizás lo mejor sería volver a casa y tomar una larga ducha y recién empezar su jornada.
–No creo que note mi ausencia– Se dijo a si mismo mientras cruzaba el pasillo hasta la entrada.
–Yoongi– Escuchó en quejido lastimero de la mujer provenir desde las habitaciones –Hijo...
Su mano tembló mientras sujetaba la perilla. No estaba seguro de que Yoongi la escuchara. ¿Y si era una emergencia? Sintió miedo al pensar en ello y de esa manera no dudó en acercarse hasta la puerta donde provenía la voz. Asentó una oreja en la fría madera y luego tocó despacio.
–Pasa hijo, por favor– Se oía quebrada como quién retiene demasiadas cosas en su garganta esperando estallar.
Jimin abrió y dejó asomar su cabeza solo un poco.
–Buenos días, lo siento... Soy Jimin. ¿Me recuerda? Amigo de Kookie–
–Oh, si hijo. Claro que te recuerdo–
–Estaba a punto de ir a mi casa cuando la escuché. No creo que Yoongi vaya a despertar – Se atrevió a dar un paso más adentro y le sonrió.
Ella no lucía bien, ni sana. Se veía cansada y triste. Pero aún así le sonrió de vuelta y palmeó el espacio junto a ella invitandolo a sentarse. Jimin no dijo nada pero aceptó la invitación.
–¿Cómo esta hoy?–
–Un poco más cerca de la muerte que ayer– Respondió ácidamente pero sin borrar el gesto de sus labios.
–No debería pensar en eso, tiene mucho por qué vivir aún –
–¿Pero no estamos haciendo eso todos, cariño? Vamos acercándonos a la muerte cada día un poco más–
–Es una forma muy cruel de ver la vida ¿No? –
–¿Cómo lo ves tú?–
–Cómo una oportunidad nueva cada mañana–
–Aaah, Jiminie. Eres un existencialista ¿Verdad? Eso está bien. Esta bien cuando eres joven y sano. Sin embargo yo cuento los minutos hasta que esta agonía termine.–
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×GORDOFOBIA×
FanfictionJimin tiene la voz mas dulce y armoniosa que jamas se haya escuchado en los confines del mundo, él tambien ha tenido sobrepeso desde que tiene memoria. Mira las fotos de su infancia y no puede creer que alguna vez fue ese niño esbelto sin más preocu...
