Frente a la elegante entrada del colegio Newgate ya se encontraba un ansioso joven de piel morena y ojos azules. Era viernes por fin y se notaba en el ambiente, todos tenían planes para el fin de semana incluido Jonathan. Aunque no tenía especial ánimo de asistir a la parrillada de los Booker, prefería honestamente comer un frasco entero de pepinillos rancios antes que ir.
Se aseguró de salir rápido de clases y llegar directamente al punto de reunión sin distracción alguna, por alguna razón no confiaba del todo en la palabra del pelirrojo escurridizo que había conocido el día anterior. ¿Y si volvía a tratar de escapar? Igual no lo podía culpar del todo, el pobre sólo quería su diario de regreso. Seguía sintiéndose mal de haberlo tenido en primer lugar, debió haberlo dejado todo en manos de la dirección.
Los minutos pasaban junto con el caer de las hojas, del mismo modo que salían más estudiantes por la puerta principal. Amigos, conocidos, compañeros del equipo e incluso Sunny junto a Benjamin pasaron por el moreno, todos despidiéndose de él mientras esperaba. La tarde del día anterior Jonathan había sido capturado por su mejor amiga y llevado en contra de su voluntad hasta su casa para contarle qué había sucedido con el diario.
Por alguna razón Sunny estaba bastante interesada en Sherwin y lo que había pasado en la biblioteca, quería lujo de detalles y saber más acerca del pelirrojo. Jonathan no presentó mucha resistencia al contarle, después de todo le había agradado bastante y justo como suponía era diferente al resto. Era como si Sherwin no buscara algo de él, más bien todo lo contrario.
Era extraño, no sabía explicarlo pero había pasado gran parte de la noche pensando al respecto, en qué decirle, cómo disculparse, si había sonado convincente o no al regresar el diario. ¿Por qué le importaba tanto lo que ese chico desconocido opinara? No importaba, no quería dejar una mala impresión de cualquier forma. Seguro sólo eran nervios, no estaba acostumbrado a hacer cosas indebidas, aunque encontrar un diario por accidente no era técnicamente algo malo.
—¿Aún no sale? —preguntó la morena viendo en dirección a las puertas de madera.
—No, espero que no salga por la puerta trasera o algo así. —contestó Jonathan juguetón antes de preocuparse. —¿Podría?
—Nadie puede salir por la puerta trasera, no sin la llave. —mencionó Benjamin sacando las llaves de la escuela de su bolsillo, las ventajas de ser el presidente estudiantil. —Por cierto, la práctica de la siguiente semana se recorre al lunes. Órdenes del entrenador.
—Ugh, genial. ¿Entonces nos tocará practicar al mismo tiempo que ustedes?
—Suena como si te molestara vernos. —respondió extrañado Jonathan.
—No ustedes dos, el resto del equipo. Ya sabes cómo se comportan con las chicas presentes y estoy en un régimen estricto, no quiero distracciones. —explicó la chica de moño amarillo, demostrando por qué era la capitana de porristas y vicepresidenta estudiantil.
—Tienes mi palabra de que ninguno de mis chicos interferirá en sus actividades.
—Oh Ben, si tan sólo te pudiera creer. —suspiró Sunny antes de empezar a caminar con el rubio. —Mantén a Dean a raya, en especial con Rachel, no quiero que ocasione más problemas de los que...
—Sí claro, ¡adiós! —gritó fingiendo ofensa Jonathan, consiguiendo que la morena le sacara la lengua y le deseara suerte con un pulgar arriba.
El viento fresco y reconfortante de otoño se sentía en el ambiente, moviendo las pocas nubes del cielo con amabilidad. La estación favorita de Jonathan era verano eternamente, pero no podía negar que encontraba otoño agradable también, con todas las hojas secas y una de sus festividades preferidas del año, Halloween. Amaba la decoración, las historias de terror, excesivas cantidades de dulces y los disfraces casi tanto como Navidad o el cuatro de Julio.
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𝙰𝚞𝚝𝚑𝚎𝚗𝚝𝚒𝚌 𝙷𝚎𝚊𝚛𝚝𝚜 - 𝙸𝚗 𝚊 𝙷𝚎𝚊𝚛𝚝𝚋𝚎𝚊𝚝
Fanfiction"𝙽𝚊𝚍𝚊 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚜𝚎𝚛 𝚞𝚗 𝚊𝚍𝚘𝚕𝚎𝚜𝚌𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚎𝚗𝚊𝚖𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘." -𝟷𝟿𝟼𝟸-
