Era de tarde en West Sprout, con el clima agradable y cielo despejado. En completo silencio se encontraba el vecindario de los Valentine, ni un alma parecía estar en donde debería y por buena razón. Nada más que los ruidosos ronquidos de Nahuel se podían escuchar en su habitación, eso y el radio encendido con ahora un juego de béisbol de la semana pasada en lugar de la música a la que había caído rendido. Sólo se suponía que sería una siesta corta de treinta minutos, después de todo estaba practicando el bajo.
El sonoro escándalo de un claxon afuera de la ventana fue lo que poco a poco despertó al bello durmiente de rulos rojizos y ojos somnolientos. Era una cosa difícil de creer, siempre lograba lucir como si hubiera tenido el sueño de su vida sin importar qué. Marcas en la cara, almohadazos en el cabello, algo de baba a veces y por supuesto lagañas en los ojos. Ahora añadiéndose un dolor de garganta debido a su inusual postura al quedarse dormido, no estaba acostumbrado a respirar por la boca y mucho menos a roncar, pero poco se podía hacer cuando se estaba dormido de cabeza.
Revisando su reloj con pereza Nahuel quedó confuso unos segundos sin saber qué hacer ahora, su cerebro estaba reiniciándose después de todo. El despertador no marcaba ninguna hora, qué extraño. Dejándolo de nuevo en la mesa de noche, mientras quien fuera que estaba sonando el claxon como desquiciado allá afuera seguía, Nahuel cerró sus ojos una vez más dispuesto a volver al mundo de los sueños... cuando entró en cuenta.
―¡El concierto! ―gritó integrándose en su cama, mirando a su despertador con pilas muertas. ―¡Maldita chatarra!
"Un buen explorador nunca sale sin baterías extra" resonaban en el fondo de su cabeza las tontas palabras de su padre, ahora pagaba el precio de no hacerle caso y pensar que era un hazmerreír. Batallando con sus sábanas cayó de cara en el piso alfombrado y empezó a hacer un desastre de su habitación, si es que era posible. Podía escuchar ahora el característico y bastante fastidioso ritmo que Jonah solía usar al tocar el claxon. Un zapato, otro zapato, camisa y pantalones, ¡listo!... a excepción de sus calcetines.
―¡AAGH! ya no importa. ―dijo peinándose frente al espejo, no había tiempo.
Pocos días se arreglaba como si su vida dependiera de ello, pocas oportunidades como esa sucedían en la vida, demasiado escasas para dejarlas pasar. Seguía sin creer que Jonah les hubiera conseguido la oportunidad de tocar esa misma tarde en la feria del condado. ¿Quién diría que Jonah tenía contactos en la presidencia municipal? Cualquier oportunidad de darse a conocerse era válida ahora que estaban dedicados a su música, quizás incluso podrían llegar a ser mencionados en el periódico local.
Apresurado tomó sus baquetas de la suerte y salió de su habitación, después de todo era la primera presentación oficial de The Racing Heartbeats. Les había costado un poco encontrar el nombre perfecto, pero ahora no sentían que pudiera ser de otra forma. El reloj marcaba las 4:38 de la tarde, el claxon de la vagoneta de Jonah sonaba afuera y sólo existía un obstáculo entre él y la libertad.
―Nahuel ten cuidado por dónde vas, casi me atropellas. ―regañó su madre con la cesta de ropa limpia en las manos.
―¡Lo siento má', tengo prisa! ¡Estaré en la feria hasta tarde!
―Oh, Sherwin mencionó algo respecto a ir a la feria. ¿Por qué no lo acompañas? ―sugirió la pelirroja mujer, deteniendo en sus pasos al adolescente mayor como un auto de carreras.
―¡Mamá no!, voy con mi banda a tocar. No vamos a ir a jugar y no voy a ser niñera de nadie.
―Nahuel no te pido que hagas cosas en esta casa tan a menudo como debería y en verdad debería considerando que tomaste dinero sin permiso y rompiste tu castigo. ―dijo con un tono autoritario y una mano en la cintura, dejándolo frío. ―¿Creíste que no me daría cuenta?, la próxima vez piénsalo dos veces antes de romper las reglas y no dejes la música encendida, gastas energía. ―explicó dejándole la boca en el piso sin entender por qué no lo había castigado aún más. ―Ahora, vas a llevar a tu hermano y te asegurarás que regrese a casa bien, ¿capisci? No creo que les moleste a tus amigos que los acompañe. ―dijo al pie de las escaleras, escuchando la puerta de su segundo hijo cerrarse.
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𝙰𝚞𝚝𝚑𝚎𝚗𝚝𝚒𝚌 𝙷𝚎𝚊𝚛𝚝𝚜 - 𝙸𝚗 𝚊 𝙷𝚎𝚊𝚛𝚝𝚋𝚎𝚊𝚝
Fanfiction"𝙽𝚊𝚍𝚊 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚜𝚎𝚛 𝚞𝚗 𝚊𝚍𝚘𝚕𝚎𝚜𝚌𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚎𝚗𝚊𝚖𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘." -𝟷𝟿𝟼𝟸-
