Capítulo 22: Cambio y fuera

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En el #12 de la calle Maple, bajo la luna llena y sin boleto de vuelta. Su piel se erizaba desde la punta de sus dedos hasta su nuca con tremenda impaciencia, como si no importara en nada seguir dentro del auto. Eran los susurros de las noches de otoño, que le susurraban a Sherwin que se retirara, que fuera cobarde antes de tonto.

―Bien, parece ser la dirección. ―comentó su padre asomándose por la ventana del auto, apreciando mejor el vecindario.

Estaba impresionado a decir verdad, su hijo se había dado a la tarea de sorprenderlo más y más últimamente al hacer cosas que nunca habría creído posibles. Estaba orgulloso, y también feliz, feliz por su hijo que tenía problemas para hacer amigos. 

―Sí... es allí. ―apuntó Sherwin, sintiendo escalofríos conforme el viento silbaba por la solitaria calle.

―Vaya, pero mira esa casa,  Creo que esas son orquídeas ¿no?... tu madre ha estado pensando en plantarlas frente a la casa.  ―añadió su padre igual de apantallado con la mansión. ―Hmh-hm, pues al menos ya no me tengo de preocupar de nada, con tanto espacio seguro cada quién puede dormir en su propia habitación. ―bromeó poniendo tenso a Sherwin, quien no le había mencionado que sería el único chico.

―Síp, estoy seguro que sí...

―Aunque me gustaría hablar con el padre de Sunny primero, debería pasar contigo a saludar.

―¡No! ―el no más corto de la historia fue terminado cuando Sherwin cerró la boca y se le quedó viendo a su padre con los mismos ojos sorprendidos que este le estaba dando. ―E-estaré bien, puedo encargarme yo solo. ―se atragantó con su bochorno y se puso aún más tenso, pasando un momento eterno antes de que su padre decidiera contestar.

―Tienes razón, es hora de poner a prueba la educación que te hemos dado. ―dijo con una mezcla de orgullo y seriedad, recibiendo una sonrisa nerviosa de Sherwin.

―Muy bien, aquí voy... ―se quedó viendo a través de su ventana el pelirrojo menor, con la mano en la manija sin poder abrirla.

―Primero tienes que quitar el seguro. ―explicó su padre estirándose para quitarlo.

Sherwin reconoció pronto su error y su molestia por la tonta puerta fue reemplazada por bochorno ante su padre. Estaba más distraído de lo habitual, nervioso ni se diga.

―Lo sé, es sólo que... no quiero parecer desesperado, ¿quién llega exactamente a la hora? Ya sabes, siempre que dicen que algo empezará a las nueve en realidad se refieren a que llegues a las nueve y media. "No queremos molestias a esta hora, ¡apenas estamos en la ducha!" ¿sabes?, creo que deberíamos pasar más al rato, no quiero importunar o ser el primero, esas personas siempre son raras y se les quedan viendo feo- ―Sherwin se detuvo de golpe al notar los cuatro Misisipis que habían pasado sin dejar de hablar. ―...H-hoy iba a pasar una buena película en la televisión, podríamos regresar y verla y si queda tiempo volver, ya sabes, algo rápido. ―sonrió tan casual como pudo, con toda la boca torcida y los nervios a tope.

―....Hijo... ¿te sucede algo? ―preguntó preocupado su padre, como cuando le preguntaba a Nahuel si había estado fumando algo extraño. ―Parecías muy animado hasta ahora, no dejabas de hablar de lo bien que te lo pasaste la última vez en la piscina de Sunny.

―¿Qué? No, no es nada. Es sólo que... no sé... quizás no debí venir, mejor regresemos a casa. ―dijo abrochándose el cinturón de nuevo.

―Sólo son los nervios hablando, yo entiendo que puede ser intimidante hacer amigos Sherwin, pero esas cosas pasan. ―dijo tocando su hombro levemente. ―Ya verás que terminará gustándote, como cuando dejaste de tenerle miedo a los sapos. ―bromeó removiéndole el cabello haciéndolo sonreír.

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⏰ Última actualización: Aug 21 ⏰

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𝙰𝚞𝚝𝚑𝚎𝚗𝚝𝚒𝚌 𝙷𝚎𝚊𝚛𝚝𝚜 - 𝙸𝚗 𝚊 𝙷𝚎𝚊𝚛𝚝𝚋𝚎𝚊𝚝Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora