Capítulo 10: Exposición

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Yamazaki tenía la presentación casi lista. Así que terminaron el contenido rápidamente. Makoto sintió que apenas había aportado un granito de arena en aquella obra pero pronto su profesor le dio un trabajo que hacer.

La exposición no se trataría de una simple charla informativa, su objetivo principal era que el público se viera envuelto y participara de la misma. Con ello en mente, le propuso a Makoto varias ideas y una vez estuvieron de acuerdo en adoptar una de las dinámicas, profundizaron en ella.  Yamazaki le había confiado enteramente su trabajo. A Makoto aquella noche de intensa organización le pareció de lo más amena. No porque Yamazaki fuera el hombre más chistoso del mundo, al contrario, era serio y seco; pero le gustó pasar el rato con él. Le estaba proporcionándole una oportunidad interesante y estaba admitiendo que él no era especialmente bueno a la hora de ser amigable. Le estaba permitiendo a Makoto ser su voz.

No podía evitar que más de una vez su mirada quedara embobada en su perfil, en su mandíbula cuadrada. Dejaba que su olor penetrara todas sus barreras. Siempre, sin apartar un ojo del proyecto que tenía entre manos.

Hasta sin saber cómo se quedó dormido entre archivos y miradas turquesas.

...

Yamazaki había ido a por el tercer americano de la noche. Debía admitir que la máquina de café de la universidad no tenía un sabor del todo agradable, pero al menos conseguía mantenerlo despierto y activo. Para el vaso ajeno, seleccionó la opción doble de azúcar. Ya lo había aprendido en su primer viaje a aquellos cacharros: al niño le gusta el dulce. Yamazaki sonrió. Tomó los cafés y fue de vuelta al despacho.

La universidad estaba completamente vacía. Un guardia de seguridad paseaba de vez en cuando por el pasillo. Lo saludó la primera vez que fue a por cafeína y le ofreció ayuda. Yamazaki la rechazó amablemente. La ayuda más importante estaba en su despacho...

Dormido.

Sousuke suspiró. Prácticamente habían terminado. Echó un vistazo al reloj de la pared, que le recordaba que eran casi las 4 de la madrugada. Tal vez él estaba acostumbrado a trasnochar y dormir toda la mañana, pero el muchacho recostado sobre su escritorio tendría su horario. Dejó los cafés a un lado e inconscientemente arrastró el pelo rubio a un lado para ver mejor aquella cara pecosa tras las gafas. Su boca entreabierta expulsada vaho cálido que empañaba los cristales. Hacía frío.

Yamazaki se quitó su chaqueta y arropó al muchacho con ella. Quedaba poco trabajo. Podía hacerlo sólo y que estuviera listo sin necesidad de cambiar los horarios. El profesor Sasabe estaría feliz de que participaran. Yamazaki se sentía ilusionado como si fuese su primera vez.

...

Makoto sintió que el estómago se le volteaba. Había mucha más gente de la que había imaginado. Su madre y sus hermanos estaban entre el denso público charlando anímicamente con otras personas. El salón de conferencias estaba a rebosar e incluso habían entrado más personas después de la conferencia anterior para asistir a la suya.

Tragó saliva.

—Tranquilo muchacho, toda esta gente viene a verte. —rió el profesor Sasabe.

—Eso no me tranquiliza en absoluto.

—Hay muchos de tus compañeros de la universidad están aquí apoyándote. —señaló a un rincón. Haru y Kisumi estaban con sus amigos Nagisa y Rei, que cursaban otras especialidades. Y no eran los únicos, había jóvenes de casi cualquier otra carrera. Reconocía los rostros de otros delegados y gente del consejo estudiantil.

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