Capítulo 28-Tercera parte

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Destino o Casualidad

Lauren

Corro lo más rápido que mis cortos pies me permiten hacia las afuera de la mansión. Nunca antes en mi vida había sido tan humillada, ni unas palabras me habían herido tanto. Se que suelo ser muy torpe a veces, pero no tenía derecho a decirle todo lo que me dijo y mucho menos a humillarme de esa manera.

Me siento en un pequeño banco de color blanco y llevo mis manos a mi rostro. Intento contener las lágrimas que luchan por salir.

Respiré profundamente varias veces para así intentar calmarme y cuando lo estaba consiguiendo cuando escuché a alguien venir.

Giré y vi que era él.

                             ~10 minutos antes ~

Mi mano derecha tiembla producto al peso de la bandeja en ella. Estoy parada en una posición un poco incómoda, espalda recta, mano izquierda detrás en la espalda y la derecha con la bandeja en alto, para que las personas puedan tomar las copas de champán.

Veo el lugar y a las personas un poco borrosas, ya que no traigo mis lentes, me ordenaron quitármelos. Según Austin no combina con el uniforme y lo hace lucir informal.

Me desplazo por el enorme salón, entre todos los invitados. Alcanzo ver a Davanys y a Lilian en la barra, junto a un señor regordete, el cuál pocos segundos después se va corriendo.

No se porqué, pero...tuve el presentimiento de que esas dos hicieron algo malo. O sea estamos hablando de Lilian y Davanys, las bombas Hiroshima y Nagasaki. Créanme esas dos no hacen buena liga juntas.

—¡Oye Lau!—me llama Eilen y dejo de mirar hacia la barra para mirarle a ella—, Podías llevar esas bebidas a aquella señora, mientras voy por más a la cocina.

—Claro—asentí con una sonrisa.

Eilen me indicó dónde debía llevarlas y se fue. Me encaminé hacia la señora con suma calma, temiendo a que se me cayera las copas, por que como ya saben yo soy Malvina fortuna.

Afortunadamente logré llegar con vida, o mejor dicho con las copas vivas. Le entregué la bebida a la señora, la cuál me agradeció con una cálida sonrisa.

Justo cuando me daba la vuelta para irme la puerta de la mansión se abrió y dos chicos entraron al salón. Uno de cabello rojo y otro de cabello castaño. Ambos bastante guapos !Que digo bastante! Muy, pero muy guapos.

Todas las chicas de mi alrededor comenzaron a cuchichear.

—...uf ya llegaron—comenta una y los mira con una ceja enarcada.

—...Michael  es tan lindo—dijo otra y soltó un gran suspiro.

A ellos se les unieron otros dos, uno de cabello rizado el cuál los abrazó fuertemente, justo cómo se abraza a un viejo amigo que no vez en mucho tiempo. Seguidamente, de forma más cordial saludó el chico del cabello bajo y barba, con un fuerte apretón de manos. Si mi visión no me fallaba creo que este último tenía tatuado una corona en su cuello y una rosa en su mano derecha.

Los cuatros hablaron durante un par de segundos, luego el del cabello rizado y el pelirrojo se fueron en dirección hacia la barra. Los otros dos se quedaron en el lugar conversando, me resultó un poco gracioso la manera en la que gesticulaba y hablaba el chico de la barba. Se notaba emocionado al hablar, muy al contrario de su amigo el cuál solo asentía y le respondía lo necesario.

Bitches friends forever.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora