Capítulo #45

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La incomodidad de la misma posición hizo que se removiera varias veces hasta que ya no pudo seguir durmiendo. Se encontraba en una cama super incómoda sin que su cuerpo le respondiera del todo por el entumecimiento. Eso y el dolor que podía sentir en sus muñecas. Tan latente. Tan penetrante.

Abrió los ojos de repente sintiendo su razón regresar y le tomo un segundo reconocer las paredes blancas. El olor anticeptico la recibió y fue imposible que el estómago no se le revolviera en el intento.

Tomo un par de respiración profundas para calmarse hasta que se vio embargada por los recuerdos. Lágrimas pesadas comenzaron a correr por sus mejillas y un dolor profundo le provocó un nudo el la garganta.

"Había fallado", fue lo primero que se dijo a si misma " No había podido reunirse con Sasuke". Se sentó en la cama y se cubrió el rostro con las manos. La tristeza que sentía era suficiente para desgarrar su corazón en pedazos y ese dolor era peor que el que sentía en sus muñecas perfectamente vendas.

Pronto la rabia la invadió y comenzó a arrancarse los cables que salían de su cuerpo como una burla. El sonido de alarmas provenientes de lo aparatos comenzaron a perturbar el silencio de la habitación y aún así no le importó. Las lágrimas cubrían su rostro con más fuerza y se pregunto si podría fallar una segunda vez si lo intentaba.

Las enfermeras comenzaron a llegar para verificar su estado y al ver que con simple palabras no podían reducirla. Decidieron tomar medidas más serias ya que podían percatarse de como las vendas se coloreaban de carmesi.

---¡Déjenme en paz!---Gritaba con todas sus fuerzas mientras las enfermeras la sostenia con fuerza para inyectarle un sedante.

No pudo escapar de la maldita aguja y lo supo cuando comenzó a sentir los párpados pesados y su cuerpo lánguido.

Podían suministrarle todos los sedantes del mundo que con eso el dolor en su pecho no desaparecía. Quizá podían mantenerla como una muñeca en una cama de hospital pero no podrían tenerla para siempre. Encontraría una forma de escapar y entonces si podría intentarlo de nuevo.

No supo cuanto tiempo pasó en ese estado de somnolencia, mirando el techo.

---¡Sasuke!

Susurro deseando con todas su fuerzas verlo de nuevo, tocar su rostro y sentir su cálido pecho.

---¿Que fue lo que pasó aquí?

Parecía ser la voz de su tía y no parecía estar nada contenta. ¿Le reprocharia por su acción? ¿Su padre le había dejado verla? A estas alturas era era la única persona en que confiaba pero no deseaba que corriera la misma suerte que Sasuke.

---Doctora Senju, ella se volvió loca. Comenzó a arrancarse los cables

Dijo con recelo una de las enfermeras que la había sedado a la fuerza.

---Esa no es escusa. Les dije que en cuanto despertara, me avisarán. No que la durmieran.

¿Asi que no debían sedarla?, Sakura rodó lo ojos pero luego la pena la cubrió. Posiblemente quería regañarla por sus acciones y para eso necesitaba estar en sus cinco sentidos.

---Lo intentamos pero ella no estaba escuchando.

Escuchó suspirar a su tía y despachar a la enfermera sin más. Esperaba que se fuera pero para su mala suerte su tía abrió el pomo de su puerta y entró solo su cabeza.

No le dio tiempo a hacerse siquiera la dormida. Sus reflejos estaban algo retardados.

---¡Hola!---dijo con cautela entrando por completo al verla con los ojos abiertos y más calmada.

Sasuke Donde viven las historias. Descúbrelo ahora