Capítulo #48

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Decir que estaba cansada era poco y decir que estaba hambrienta era peor. Había tenido varias horas de vuelo entre Japón y Estados unidos. Había sido un verdadero martirio tener que comer tan poco a sabiendas que su cuerpo comenzaba a pedir mucho más alimento. Solo habían pasado unas semanas que se había enterado de su embarazo y no parecía ser un embarazo para nada normal.

Se había comido un sándwich de jamón y queso en el vuelo pero además había tenido que comer entre comidas dejando a las azafatas con la boca abierta. Su tía les tubo que inventar que era normal después de una recuperación y pidió que le trajeran leche.

Las azafatas le colocaron un vaso y a la par un litro de leche entera el cual se bebió como si estuviese en el desierto y eso fuera agua. Además no conforme con eso, su bebé parecía tener problemas serios con la ensalada se tomate y se lo había dejado en claro cuando corrió al baño apresurada para expulsar todo lo que habían ingerido.

Si sobreviva a esto, sobrevivía a lo que sea.

Paso un día volando y con algunos transbordos llegó a su nuevo hogar. Nada modesta si le preguntaban. Era una hermosa mansión con grandes muros de ladrillo y reja. Un hermoso jardín donde se imaginaba a su bebe correr sin límites mientras ella se acomodaba en el pasto a leer.

Tsunade le contó  que esa era la casa que Jiraiya le había comprado antes de morir con la intensión de un día viajar para vivir los tres.

Esa día dejó que se acomodara a su gusto en una de las recámaras más grandes de la casa a una habitación de la de ella. También le dijo que tomaría clases con un profesor particular para que no perdiera el año y contrataría una enfermera con experiencia en embarazos difíciles para que cuidara de ella. A quienes por supuesto se le pagaría muy bien por su silencio absoluto, porque si de algo estaba segura era que ese embarazo no sería para nada normal.

El primero que llegó fue un profesor de cabello rubio y ojos azules. Alguien que desde un principio le cayó muy bien pero era muy distraído. Su nombre era Naruto Uzumaki.

Era genial y lo mejor de todo fue que no hizo comentarios sobre su embarazo. Ni siquiera porque su vientre parecía más grande cada semana y que pronto saldría se cuentas.

La segunda en  llegar fue una enfermera del mismo hospital donde trabajaba Tsunade y que estuvo vigilando por largo tiempo hasta que se decidió por ella. Ella era Mikoto Uchiha y desde un principio hubo una fuerte conexión que no supo describir.

Ella le solía contar en los días que se sentía muy aburrida de estar encerrada, acerca de su familia. Decía que tenía un pasado duro, en las que hizo cosas de las que se arrepintió toda su vida pero que la vida le sonrió uno años después al encontrarse con su actual marido. Fugaku Uchiha, quién era el papá de su hijo Itachi. 

Nunca le contó más sobre su pasado  más que todo lo había hecho por conseguir dinero para drogas y que le costo salir de eso hasta que esa noche después de esos cuatro ultimos meses y al ver que su embarazo no era normal. Se atrevió a hablar.

---¡Yo también tuve un embarazo de cinco meses!

Le dijo Mikoto mientras le hacía un masaje en sus pies hinchados. Quería tentarla a hablar por medio de su historia y Sakura cayo redondita.

---¿Cómo es eso posible?---le pregunto curiosa.---Debio ser difícil que un bebé sobreviviera asi.

---El bebé nació sano y en su momento. Para nada fue un niño prematuro. Fue mi primer embarazo muchos años atras, antes que encontrará a Fugaku.

Mikoto se levantó para ayudarla a que se metiera a la cama y Sakura obedeció sumergida en la forma de contar de Mikoto.

---Le prometí a la Doctora Tsunade que no haría preguntas pero es inevitable después de ver lo que he visto en estos cuatro meses que me quedé callada.

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