Hacia ya aproximadamente 3 minutos que ambos habían descendido de aquello que los franceses sabiamente llamaban "La petite mort", De la mano, ambos habian estado ahí, en ese elevado estado de alteración de conciencia donde, para su cerebro solo existía un foco: el placer.
El exiquisito placer.
Como fuere, en la habitación solo se escuchaban sus respiraciones cada vez más tranquilas, por su parte ella que estaba completamente sobre él, no habia abierto los ojos para enfrentarse a lo que sea que ocurriría acontinuación, sentia como si su cuerpo se hubiera fusionado y derramado por todo el lugar, y ahora estaba solidificandose en camaralenta, como reconstruyendose para volver a su forma original, mientras tanto solo podia concentrarse en la respiración del caliente pecho bajo el suyo propio, entonces sintió una larga y calida caricia que empezó en su nuca para terminar sobre sus nalgas donde la mano de él se quedo apoyada.
-¿Que van a pensar todos en la casa?- preguntó ella sin abrir los ojos y la voz amortiguada, entonces sintió el pecho de Kimi vibrar bajo el suyo.
-¿A quién le importa?- preguntó él de vuelta suavemente- A mi no.
-Es larga la lista de cosas que no te importan- murmuró ella
-lo que piense o diga la gente esta en el top de esa lista- dijo él aun suavemente, pensado que era cierto, y que entre la cuidadosa lista de cosas que sí le importaban estaba la que tenia entre los brazos, luego tras darle un apreton en el trasero agregó-Que estábamos haciendo... lo que precisamente hicimos.
-Que pena, Kimi- mascullo ella escondiendo la cara en el hueco de su cuello
-Ay, si- soltó él con sarcasmo- No sentías pena alguna cuando me hic...¡Ay!- mika lo calló mordiendo su cuello sorpresivamente y haciéndolo subir los hombros en reflejo, ella se rió, entonces si abrió los ojos.
-Si, si, pero una cosa es lo que sea que tu y yo hagamos en privado, otra diferente que la gente se entere o suponga lo que estamos haciendo- murmuró ella en voz baja
-Que sentido del pudor tan particular el tuyo- respondio él, pensado que era un pudor bien selectivo podría pasearse por la habitación como dios la trajo al mundo y realizar tareas sin ningún tipo de reparos en su desnudez, bueno, él tampoco podía objetar en ello pues hacía lo mismo.
Mika ajena a los pensamientos de Kimi, se levantó con cierta dificultad de encima de él, sin nada cerca con lo cual cubrirse, lo hizo desnuda, dandole sin saber la razón.
-Muy peculiar-agrego él, claro que apreciaba la vista y no era un reclamo, si no una observación. Mika le dio una mirada intensa y luego divertida, antes de darse la vuelta y caminar hasta el cabecero de la cama, meter la mano en la percha estratégicamente escondida detras de a pared y alcanzar el batin de Kimi - No me estoy quejando. Y el tuyo está de tu lado de la cama- dijo al verla tomar el batin. Ella miró sobre su hombro.
-¿El mío? - preguntó ella y el asintió. Aún así tomo el de él.
- aja - ella levantó un hombro y con remilgo, rodeo la cama y hasta el otro lado e hizo el mismo ejercicio y del perchero escondido saco una bata afelpada color verde esmeralda intenso, de una tela deliciosa, con algunos detalles elegantes en terciopelo y seda, con su nombre bordado en la etiqueta y desprendiendo un olor a suave a lavanda. Ella se giró y lo miró con cierta sorpresa.
-Esta preciosa- comentó ella y el asintió levemente
-Me gusta ese color en ti, es gemela a la mia, solo que verde- señaló él y era cierto. Era una versión femenina de la suya en verde. Mika la miró, aún sosteniendo el de Kimi doblado en el brazo.- así tendrás el tuyo aquí.
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Te quiero, Iceman.
أدب الهواةCuriosamente todas las cosas interesantes en la vida de Kimi Raikkonen tienen alguna relación con los autos. Mika, que nada sabe sobre fórmula uno jamás se imagino que terminaría tomándose una noche lluviosa con el mismísimo Iceman en persona. Nunc...
