Unico extra.

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Recuerden que esto es un pequeño corto en la segunda temporada.





Tal vez en otra vida, el destino nos recompense por pasar ese tormentoso pasado mi amor.


El Alfa soltó un pequeño suspiro sintiendo los nervios picar su pecho, sintiéndose nervioso, sin embargo tomó aquellas carpetas entre sus manos, fijándose perfectamente que cada una de sus anotaciones estuviesen bien.

—¡Ashton! - gritan a sus espaldas —Deberías de mover ese trasero, el profesor dijo que solo teníamos hasta las dos y ya faltan como quince minutos.

—Que ya voy. — Frunciendo sus cejas —Estoy viendo si tengo todo, además faltan treinta minutos. — Rueda sus ojos. — Ese profesor es un maldito.

Un suspiro escapó de los labios del chico, acomodando sus gafas.

—No debiste de haber hecho aquello. — Lo acusa y Ashton soltó una risa.

—El se lo buscó, ni tiene derecho a decirme algo, no puede de negarme mi puto examen por un jodido minuto.

Apretó sus dientes de forma molesta levantándose bien, acomodando su ropa sosteniendo aquellas carpetas donde contenía todo ese reporte.

—¡Suerte! - su mejor amigo elevó sus dedos.

Dejó salir un largo suspiro, sintiendo sus hombros rígidos, incluso pensó en tal vez pagar, sin embargo dió pasos largos y firmes hacia esa sala de maestros.

Estaba tan centrado en llegar que no se dió cuenta que había chocado con alguien, tirando todas sus carpetas al suelo.

—¡Fijate donde miras! - chilla el Omega, tocando su pierna la cual estaba con un pequeño raspón, inmediatamente sus mejillas se calientan por lo que había dicho. —¡Lo siento, lo siento!

El Alfa soltó una risa nerviosa ayudándole a levantarse, el Omega soltó un gruñido muy bajo, automáticamente mostrando aquellos ojos mostrando a su animal interno, un Lobezno.

El tigre hizo un pequeño sonido y sonrió sintiendo un tipo de dejà vu.

Sintiendo esa familiaridad de una forma extraña, soltando las manos contrarias de forma lenta, incluso el más bajo se vio perdido.

—No... No pasa nada. - Menciona y el Omega sonrió elevando su ceja y perdió el color al ver los papeles en el suelo, ayudándole al contrario.

—Cuanto lo siento, no conozco a nadie y me acaban de casi acosar — susurra el Omega, sintiéndose apenado — me sentía a la defensiva.

Le entregó los papeles, el Alfa los recibió mientras los volvía acomodar mirando al Omega.

—Tranquilo —Volvió hablar finalmente y vio el reloj sintiendo sus ojos abrirse de más para correr. —¡Me va a matar el profesor Harrison! —Grita y corrió sin antes despedirse de ese Omega.

El Lobezno hizo una mueca un poco torpe, sintiéndose extraño, tocó su pecho sintiendo esa emoción de parte de su lobo.

Sintiendo como si hubiera vivido algo con aquella mirada.

—Choqué con un Omega — Ashton susurra —Fue, fue lo más extraño que jamás vivi.

Su mejor amigo miró como quitó sus anteojos, mirando como Ashton se veía nervioso, entrelazando sus propias manos.

—¿Qué?

—Eso, fue muy extraño, en serio, te juro que algo dentro de mi fue tan tan extraño.

El contrario continuó escuchando cada palabra que salía del Tigre.

—Era un Lobo. - Susurra.

—¿Te imaginas si estuviéramos en los setenta y ochentas? Antes vivían en manadas y era casi una condena el convivir con lobos por los problemas político.

El tigre sintió un escalofrío.

—Debió haber sido duro —Soltó sin evitarlo. —¿Crees que alguna vez que alguien se enamoró de un lobo? - susurra, sin saber que en el pasado el fue una víctima de aquellas injusticias en las políticas. — Creo que debían de verdad estar muy enamorados.

Bebió despacio de su malteada moviendo sus dedos sobre la pantalla de su teléfono.

Sin embargo su vista fue hacia un Omega quien entraba a la cafetería, sintió su corazón acelerarse.

—Es el. — Susurra.

Y su mejor amigo volteó.

—Me estas jodiendo, es el hijo de la nueva directora.

—No me interesa. - Gruñó el tigre levantándose de su asiento caminando directo al Omega.

Sintió sus manos picar nervioso, caminando lento aún que al llegar a aquella mesa vacía Miró al Omega quien se sobresaltó.

—Hola chico lindo que me tiró. — Habla en una bonita sonrisa mirándole atento, Ashton sintió su rostro calentarse.

—En mi defensa no sabía por donde iba. —Sonrió y el Omega le invita a sentarse, pido ver a su mejor amigo levantar sus pulgares. —Soy Ashton.

El Omega sonrió aún, y se inclina apenas hacia el Alfa.

—Hay algo que me atrae demasiado hacia ti. —Le susurra —Soy Constan, chico lindo.

Hubo un reflejo en sus ojos  tanto como en los del tigre, sintiendo esa conexión, esa linda conexión que tenían desde vidas pasadas.

Esas dos Almas encontrándose nuevamente, sintiendo muchas cosas. Como conociéndose, perteneciendose.

Sintiendo, como por fin podrían estar juntas , como por fin estarían juntos en muchas vidas futuras.

—¿Qué? ¿Acaso te gusto? - ríe al ver como el Alfa siguió mirándolo.

—Por supuesto. - el Omega se ahogó con su saliva. —Igual siento como si te conociera —Admite y sintió como su estómago se contrajo al ver aquella brillosa mirada.

El Omega soltó una risa, sintiendo sus mejillas calentarse.

—¿Te provoco mucha diversión, precioso?— el lobito sonríe mostrando unos pequeños hoyuelos, sintiendo sus mejillas arder.



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Tiger roar Donde viven las historias. Descúbrelo ahora