- 00. Don't forget.

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Año 2277

Es curioso como actua el universo y más por como actua nuestro mundo, las reglas impuestas y el estilo de vida en esta nueva forma de vida social nos separaba como persona y hacía que pertenecieramos a un solo lugar. Se suponía que cada facción se rodeaba con los de su misma gente, sin embargo, allí estaba yo siendo amiga de un joven de otro lugar y para añadir más, un lugar que aparentemente tenía rivalidad a dónde pertenecía.

Solíamos ser buenos amigos, claro, antes de que este partiera a Osadía, pero no nos adelantemos. No siempre podíamos vernos puesto que abnegación y erudición siempre han estado en esa extraña disputa donde celaban el poder que cada uno poseía.

Por lo tanto, vernos era un tanto complicado pero no imposible. Solía mezclarme entre la multitud, tomar el tren y encontrarme con Tobías en los camiones de cordialidad, donde me hacía pasar por uno de los abogados y lograbamos pasar tiempo juntos, algunos de ellos me reconocían pero me guardaban el secreto, siempre me han parecido personas honorables, cada uno de ellos, claro, con excepciones y por excepciones me refería a Marcus Eaton.

Y se preguntaran ¿Como lo conocí?

Desde que soy pequeña me acostumbre a estar en otras facciones, aprendiendo de estás y un dia paseando por ahí en mi modo incognito, vi a un escuálido y alto chico caminando solo, al momento de verlo a los ojos supe que compartíamos algo en común. Así que poco a poco me fuí acercando a él, después de todo es bueno tener compañia en este mundo tan distopico.

Tenía apenas 13 años cuando lo conocí, para ese entonces el tenía 15 años y los encuentros se hicieron habituales una vez por semana, sin falta.

Fuimos compartiendo anecdotas, memorias y pensamiento, los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y los meses en años.

Ya no eramos unos niños de 13 y 15 años, ahora teníamos 16 y 18 años, habíamos crecido juntos, eramos buenos amigos, yo era su pequeño lucero en la oscuridad que era su vida y sin que él lo supiera, me mantenía cuerda, me hacía mejor persona y le daba luz a mi alma.

Sabía por lo que pasaba cuando estaba en las paredes de su hogar, lugar en el que deberías sentirte a salvo, donde podrías ocultarte del mundo y del terror - para él ese lugar era el infierno en el mundo terrenal y odiaba con todo mi ser al monstruo que era su progenitor.

Nuestros encuentros semanales eran un balsamo en nuestras almas lastimadas, por que aunque él no lo supiera, mi vida era un caos total.

Pero para despejar mi mente tomaba el tren hasta donde se que estarían aquellos ojos oscuros esperando por mi.

-Ya tienes 18 - le dije mientras entregaba una carga de comida a un sin facción.

-Lo sé - mencionó con aquella voz profunda, a la vez que me miraba de reojo - Es tiempo de la ceremonia de elección... Y sabes lo que eso significa. - Lo escuché suspirar mientras apartaba la vista y la fijaba en las personas frente a nosotros.

- Si, es tiempo de que te ajustes tus estirados pantalones y te largues como una rata antes de que el gato te atrape.

-Tu humor es tan asqueroso - se quejó mientras me miraba con reproche.

-Sabes que este tren esta llegando a su estación ¿No? - le digo mientras choco mi hombro suavemente con el suyo, por que sin tener que leer la mente sé que eso le esta comiendo la cabeza. - Y no hablo de trenes en general.

- Lo sé y también sé que tal vez, no nos volveremos a ver - menciona con el rostro fruncido en tristeza, su voz sonando decaída.

-Fueron unos buenos años, Toby - la atmósfera se estaba volviendo intima y triste, miré al frente para cerciorarme de que habíamos terminado y tomé su mano para caminar entre las demás personas y alejarnos de allí e irnos a nuestro pequeño lugar, siendo lo mas probable la ultima vez.

¹ 𝐑𝐔𝐋𝐄𝐒 - 𝐓𝐨𝐛𝐢𝐚𝐬 𝐄𝐚𝐭𝐨𝐧/𝐅𝐨𝐮𝐫Donde viven las historias. Descúbrelo ahora