outtake #3

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Año 2274

5 Años atrás

Cómo se conocieron Arlette y Tobías por segunda vez.

Nox seguía frecuentando las reuniones entre las facciones ahora como asistente de su madre, con el tiempo tomándole gusto al escuchar los intercambios y charlas que ocurrían entre el personal reunido.

Tomaba notas, colaboraba en la organización y procuraba que la información que se compartía estuviera correcta.

Mientras entregaba las carpetas a cada representante de las facciones y miembros presentes, notó al joven abnegado sentado cerca de Marcus Eaton.

Silencioso y reservado atendía la reunión casi sin moverse, lo había notado en las reuniones anteriores, acompañando al líder de abnegación moviéndose como una sombra y sin hacer ruido.

Arlette probablemente no le hubiera dado una segunda mirada, no había nada que llamara la atención. Era silencioso, nunca hablaba o hacía algo para acaparar la atención, su postura estaba cuidadosamente diseñada para pasar desapercibido y funcionaba.

Pero eso mismo llamó la atención de la morena, quien fijó su penetrante mirada en cada movimiento del muchacho.

Sus curiosos ojos estudiaban cada característica del abnegado, sin parpadear y con toda su atención en él.

Tenía unos ojos realmente oscuros y profundos, tan tristes y melancólicos que se preguntaba que tanto habría visto en su corta vida.

Su rostro era realmente impresionante, tan definido y atrayente. Arlette constantemente se preguntaba como sería en varios años, apostaba que si ahora era guapo, en un futuro sería arrebatador.

Su nariz recta, el arco fuerte de sus cejas gruesas que le daban profundidad a su mirada turbulenta, la curva de sus labios pomposos y su mandíbula filosa aún provista de la suavidad de la niñez junto con sus mejillas curvas revelando que no podía ser mucho mayor a ella. Tal vez tenían la misma edad o unos dos o tres años mayor.

Su postura corporal era reservada, sus hombros algo encogidos y su cabeza ligeramente hacia adelante demostraba cuan recatado y... Estirado era.

Para Arlette que era una erudita de nacimiento, le encantaba un buen enigma, un buen interrogante y aquel chico abnegado... Era una gran interrogante que le gustaría investigar.

Pero no era el lugar, ni el momento.

Jack y Scarlett observaban la escena desarrollandose frente a ellos, ambos con miradas cómplices fijaban su atención de manera disimulada en los dos adolescentes.

Era como si estuvieran viendo un flashback de muchos años atrás, en dónde un pequeño Tobias era interceptado por una coqueta mini Arlette con el solo propósito de hacerlo sonrojar con sus cumplidos descarados.

Scarlett y Jack en ese momento subieron que a pesar de que borraron los recuerdos de los jóvenes, jamás pudieron borrarlos del corazón del otro.

Y era cuestión de tiempo para que alguno de los dos se acercara al otro y nuevamente siguieran el curso de lo que un día fue y había sido interrumpido.

Ambos adultos sabían que quien se acercaria al otro iba a hacer Arlette, lo había hecho la primera vez y haría una vez más, lo sabían por la mirada intensa de la muchacha y ciertamente por las miradas que segun ella regalaba de manera disimulada pero que en realidad parecía acosadora.

Eso y el rostro ligeramente sonrojado del joven Tobías.

Algunas cosas no cambiaban.












1 semana después.

Arlette se encontraba caminando por el centro de la ciudad, unas carpetas se hayaban en sus manos mientras se dirigía en camino a el Hub.

No entendía por qué su padre la había enviado de nuevo cuando un día atrás, habían estado en reunión. Pero quién era ella para contradecir sus órdenes.

En el camino le pareció ver una mancha gris por el costado de su ojo, algo común, era el centro de Chicago y todas las facciones caminaban en dirección de sus lugares y puestos de trabajo. Sin embargo, algo más punzada para que volteara, una especie de magnetismo.

Cuando no pudo evitar más las ganas de voltear, giró la cabeza a su izquierda. Sus ojos marrones captando de manera inmediata la figura alta y delgada del joven abnegado.

Y mucho antes de que pudiera detener sus pasos, sus tacones azules tuvieron vida propia acercándose en la dirección del moreno.

Se detuvo a dos metros de distancia apoyándose en un pilar cercano, reparando de pies a cabeza al chico de ropa gris.

—Hola — habló atrayendo la atención del abnegado. El cual volteó quedando atrapado en la mirada oscura de la chica, la misma chica que veía en las reuniones a las cuales acompañaba a su padre.

La misma chica con la cual no podía despegar la mirada y se encontraba observando más de la cuenta.

—Hola — habló con suavidad, evitando lo más que podía el contacto visual pero la chica se lo hacía difícil.

—Te he visto en las reuniones y no pude evitar acercarme a ti — menciona con una encantadora sonrisa — Me llamo Arlette, pero sin duda tu me puedes llamar Lette. ¿Cómo te llamas?

Ninguno supo que paso pero aquellas palabras se sintieron como un latigazo a sus mentes, se sentía como cuando tienes un sueño y este pasara en la vida real.

Sin embargo, eso no evitó que la sonrisa de la morena se volviera más coqueta y la mirada de Tobias no se pudiera detener en fijarse en sus labios pintados.

— Tobías — murmuró en presentación, su voz sonando ronca y baja.

Oh, pero que le pasa a mi corazón. Pensó Arlette con una sonrisa, sintiendo como su corazón latía como las alas de un colibrí.
Creo que me puedo casar con él.

¹ 𝐑𝐔𝐋𝐄𝐒 - 𝐓𝐨𝐛𝐢𝐚𝐬 𝐄𝐚𝐭𝐨𝐧/𝐅𝐨𝐮𝐫Donde viven las historias. Descúbrelo ahora