outtake #4

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Año 2277

La historia según Cuatro

Había llegado el momento en dónde me movía de facción, sería este mi momento más esperado. Pero...

Había una persona que hacía mis días más llevaderos.

Era gracioso como aquella erudita metida, curiosa y coqueta me había interceptado en medio de la calle un día cualquiera, presentándose con sus hermosos ojos oscuros brillantes, con sus labios pintados en lápiz labial y las mejillas estiradas en una mueca pícara.

Desde ese día Lette se había convertido en una roca para mí.

Cada vez que tenía que acompañar a mi padre a las reuniones entre facciones, siempre la veía caminar de un lado a otro con una sonrisa encantadora y asistiendo a la señora Scarlett.

Mientras que la veía pasar se me era imposible no dejar de mirarla, se me hacía imposible pedirle a mis ojos que dejarán de seguirla cada que entraba en la sala o cada que me la encontraba en la calle o la veía pasar por los pasillos del instituto.

Y después de solo verla a la distancia, ella se acercó a mí sin miedo alguno, como un soplo de aire fresco se presentó frente a mi y se instaló en mi vida.

Los encuentros se hacían constantes, nos encontrábamos frecuentemente a veces en la calle o cuando de manera casual ella se escabullia a abnegación o se infiltraba cuando hacíamos entrega de los alimentos. En los pasillos de la escuela siempre me hacia muecas para causar una sonrisa en mí o buscaba algún lugar remoto para reunirnos a comer la merienda.

Y sin saberlo mis sentimientos por ella crecían al pasar los días, cada vez más fuertes, más sólidos.

Y a medida que mis sentimientos crecían mi resolución al cambio de facción cada vez bajaba más y mas.

No quería admitirlo en voz alta pero seria capaz de moverme a Erudición, sería buena opción, teniendo en cuenta la guerra silenciosa que tenía Abnegación y Erudición. Prácticamente sería un tema tabú y me betarian de las bocas de abnegación por "traición a la facción"

Pero corría el riesgo de que una vez que me mude a Erudición, existía la posibilidad de que en un futuro Arlette no quiera estar más en la facción Azul y tome la decisión de irse.

Además, aún con la distancia tácita entre Erudición y Abnegación... La distancia parecía no ser suficiente.

Por lo que mudarme a Osadía pintaba ser lo mejor, que más que marcar distancia en una facción subterránea, pasar la iniciación y luego conseguir un trabajo en el que no tenga que salir de las instalaciones. Era el plan perfecto y a la vez deshaciendome de mi pasado.

Lo único que me pesaba como un ancla oxidada en el pecho era saber que tendría que dejar a mi preciosa Arlette en el pasado.

La decisión estaba tomada, mañana era el día de la ceremonia y si antes me sentía pésimo... Ahora me podía revolcar en mi miseria.

Tantos años callando mi enamoramiento, queriendola en silencio... Solo para descubrir que era correspondido.

¿Ahora que se supone que pasaría?

¿Que haría ahora sabiendo que por fin había descubierto a que sabían sus labios?

¿Que haría con toda esta bolsa de sentimientos correspondidos y burbujeantes?

¿Que pasaría con ella? ¿Que pasaría conmigo?

Mientras me acercaba a mi casa con el sabor de su labios y las lágrimas amargas aún presentes en mis sentidos, no pude evitar pensar que eramos unos idiotas. Dejando todo a último minuto, justo cuando ya no había nada que hacer...

No estaba listo para decirle adiós, no estaba listo para dejarla atrás.

Quería dejar mi pasado atrás, pero ella no era parte de eso. Ella no era mi pasado, ella era mi presente y quería que fuera parte de mi futuro.

¿Pero que podía hacer cuando tenía todo en contra?

Cuando no tenía nada, la tenía a ella. Cuando los días eran sombríos, tenía mi rayo de sol personal aún cuando su humor era tan negro como esos días oscuros.

Entre silenciosamente a la casa de Marcus, con la mirada alerta buscando su presencia. Sin embargo, aquello fue en vano y no había rastro de él por ningún lado. Miré el reloj en la pared, había llegado con 5 minutos de retraso aún con la prisa en la que me puso Arlette, pero para mí suerte Marcus no estaba.

Posiblemente no llegaría si no hasta mañana, con todo el tema de la ceremonia él se encontraría ocupado. Mejor para mí.

Pero en las desoladas paredes de esta casa, tenía espacio suficiente para pensar en lo que estaba dejando.

Arlette.

El resentimiento que le guardaba a Marcus Eaton solo crecía más y más. Por culpa de él tendría que huir lejos de todo, lejos de ella.

Y entre el vacío de la noche serena, rompí en llanto una vez más.

No quería irme, no quería olvidarla, no quería dejarla.

Pero tenía algo que hacer. No podía seguir siendo una sombra desgraciada, tenía que salir del hueco oscuro al que Marcus Eaton me había arrinconado.

Arlette lo había dicho, tenía que largarme de este horrible lugar y empezar de nuevo.

Con una herida en el pecho y el corazón en mi mano, me rendí bajo el susurro del sueño, un sueño plagado de unos ojos marrones, una sonrisa coqueta y unos brazos cálidos.





























¿Alguna vez han sentido una sensación ácida quemar su estómago? ¿Un sabor amargo plagar tu paladar y que tú garganta se cierre?

Bueno, mientras me movía en dirección de la mesa con los cuencos de cada facción sentía toda clase de dolor e incomodidad producto de los nervios y ansiedad.

Mi respiración era errática y mi corazón lo sentía en los oídos, tan retumbante y bullicioso que me generaba dolor de cabeza.

Pero me seguí moviendo, tenía que hacerlo.

Le prometí a Lette que sería libre.

Y lo cumpliré, le cumpliré la promesa a mi linda morena.

Con la mano llena de sangre me moví en dirección de los cuencos de osadía, en dónde unas piedras ardientes crepitaban con ahínco.

1, 2, 3, 4 gotas de sangre cayeron sobre las rocas calientes, marcando mi liberación de Marcus Eaton y el inicio de una nueva vida.

No mire su rostro mientras pasaba frente a él, bloqueé los susurros de la facción y solo me concentré sin querer en los rostros serios pero con una pizca de satisfacción y alivio de él matrimonio Brangwen.

Scarlett y Christopher.

Nos volveremos a ver Arlette, te lo aseguro morena y cuando lo haga, está vez no habrá nada que nos separe.

No pude evitar notar la mirada triunfante que lanzaron los papás de Lette en dirección de Marcus.

Extraño.













Lo que Tobias no sabía era que tanto Max, Johanna, Jack, Christopher, Scarlett y Gladys, mostraban una pequeña sonrisa.

Tobías y Eric ya estaban en Osadía, solo debían esperar unos años más para que el resto se les uniera y todo empezará.

¹ 𝐑𝐔𝐋𝐄𝐒 - 𝐓𝐨𝐛𝐢𝐚𝐬 𝐄𝐚𝐭𝐨𝐧/𝐅𝐨𝐮𝐫Donde viven las historias. Descúbrelo ahora