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El peliazul hizo una mueca cuando sintió el reflejo del sol golpeando directamente en su rostro

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El peliazul hizo una mueca cuando sintió el reflejo del sol golpeando directamente en su rostro. Pasó un rato hasta que abrió por completo los ojos, mirando a su alrededor. Se sintió extremadamente perdido cuando vio que no estaba acostado en su respectiva cama, ni mucho menos se encontraba en su habitación.

Hizo amago de levantarse, pero su cabeza dolió con fuerza, sintió una punzada de dolor haciendo que volviera a acostarse. También tenía la boca seca y no tenía apetito para nada…

Khun maldijo en su lugar, eso sólo podía significar que se había emborrachado a más no poder. Hizo un esfuerzo por recordar, quería saber qué tanto había hecho…

Pero su cabeza dolía más cuando intentaba recordar, las punzadas de dolor aumentaban con cada fragmento de recuerdo que regresaba. En algún momento se vio a él mismo tomando las mejillas de su mejor amigo, y dándole un beso en los labios.

Ante ese recuerdo, Khun sintió cómo sus mejillas ardían, se quedó por un buen rato cubriendo con ambas manos su boca por la sorpresa, no podía realmente creer que había hecho algo como eso. Sintió vergüenza, por haber estado tan borracho, pero también, sintió miedo de perder a Bam por haber hecho algo así.

Por la frustración, sostuvo su cabeza entre sus manos, cerrando sus ojos con fuerza. Intentó recordar qué había pasado después de eso, pero no podía recordar nada más. Su cabeza protestó de nuevo, sintió una punzada tan fuerte que a la vez, tuvo ganas de vomitar.

Khun se levantó, tambaleando peligrosamente. Sentía que el dolor había aumentado pero sólo tenía que conseguir un baño y luego comer algo para estar bien…

Pero se detuvo al notar cómo repentinamente era sostenido de la cintura. Levantó su vista con confusión ante eso, intentando averiguar quién era.

—Khun, ya despertaste.— Comentó la otra persona. El peliazul se estremeció inevitablemente cuando se dio cuenta de que esa era la voz de Bam.— Te traje algo de comer, y también algo de tomar, además de una pastilla, para que la resaca no sea tan fuerte.

Khun asintió, murmurando unas palabras de agradecimiento. Todo su rostro ardía, probablemente estaba más rojo que un tomate. Por suerte, Bam estaba atrás suyo así que no podía ver su cara.

—Debo ir… Al baño.— Comentó el ojizarco, intentando separarse del otro chico.— Ya vuelvo.

Pero Bam no lo soltó, lo miró por un largo rato en silencio, y luego se agachó y lo alzó en volandas, como si fuera la cosa más normal del mundo. Khun a su vez experimentó un sentimiento parecido a que todo su mundo giraba, se mareó un poco y tuvo que sostenerse con fuerza de los hombros del castaño. 

—¿A qué viene eso? Puedo caminar por mi cuenta.— Protestó, con enojo. Su corazón latía con tanta fuerza que temía que Bam lo escuchara. Maldijo a sus adentros, totalmente avergonzado. Khun odiaba sentirse de esa manera, como si estuviera expuesto ante los demás.

ʸᵒᵘ ᵃʳᵉ ᵐʸ ᵗʳᵘᵉ ˢᵗᵃʳ | ᴷʰᵘⁿ ˣ ᴮᵃᵐDonde viven las historias. Descúbrelo ahora