La luna era parte de su luz, alumbrando sus caminos mientras corrían a toda velocidad por los tejados de las casas de Londres. El camino iba cambiando conforme se acercaban, además, tenían que reconocer el trabajo que estaban haciendo, era sensacional, y ahora sabía que se podía gozar más si estaban acompañados uno al otro, les parecía increíblemente cómodo e incluso divertido.
Como se había mencionado, el camino iba cambiando: Los barrios pobres y todo lo que sucedía alrededor de la clase baja, quedaba al olvido, mientras que se aproximaban los de clase media, así continuarían, hasta alejarse lo suficiente para continuar con las clases más altas, las cuales muchas, se encontraban alejadas de las ciudades, aunque no salían del territorio, en sí.
Por fin, después de los largos recorridos, Arwyn abrió los ojos atenta a lo que a continuación se mostró ante ella.
Una hermosa mansión, con jardines exquisitos e incluidas las más lujosas y detalladas habitaciones que ella había podido observar el tiempo que vivió ahí.
William se detuvo a la par de ella, cuando ya se encontraban en frente.
-G-Gracias…- Le susurró.
Éste subió sus lentes.
-No me agradezcas, es lo menos que puedo hacer por ti..- Le contestó.
Con todo el valor que tenía, y aun preguntándose si él la recordaría, subió lo que tenía que subir hasta avanzar corriendo a la entrada del hogar.
Sus tacones ya no eran impedimento, lo único que la pondría a dudar, sería la reacción de su joven padre mientras se mantuviera cerca de ella… Volver a mirarla… No tenía idea de cómo reaccionaría.
Al llegar la puerta, estuvo a punto de tomar la manija, aunque se detuvo en el instante que Will llegó.
Él se percató, ¿acaso… Ella quería que la dejaran sola?
-Arwyn, si deseas, yo puedo…
-No te vayas.- Le pidió.
Él se vio con una controversia hacia sus pensamientos.
-Por lo menos no ahora… Estoy algo confundida, pero necesito fuerzas para hablarle.- Explicó suavemente.
El shinigami no tenía una cierta idea a lo que ella se refería con su confusión, aunque al respecto con las fuerzas que pedía, él tenía una respuesta acertada:
-Arwyn…- Susurró.
Ella, al instante de girarse a él, se vio sorprendida por estar sujetada por él delicadamente de sus manos.
-No tienes que pedir fuerzas, tú me has demostrado todo lo que eres capaz de hacer por ti sola, eres una verdadera shinigami, aunque te hagas llamar mi aprendiz, tú siempre has sabido cómo permanecer fuerte, esta vez quiero que hagas el mayor reto posible que tengas: Sé fuerte junto a él, no se irá, siempre se quedará contigo… Recuérdalo.- Le dijo.
Los ojos de Arwyn brillaban intensamente, la Luna se vio reflejada en ellos también, por consiguiente, dentro de ella, el alma de William aún existía.
Entrelazó sus dedos con los de él.
Asintió.
-Gracias.
Tocó la puerta.
La obscuridad… Todo era así dentro de ahí.
Ni un ruido. Todo en silencio.
El eco de la voz podía escucharse por más que trataran de susurrar dentro.
Despacio…
El sonido…
Avanzó…
En la habitación donde un joven Conde descansaba… El eco de la puerta siendo llamada, se escuchó.
La tragedia que había permanecido durante generaciones en la mansión era irremediable, pero esa vez, la llamada a la puerta se escuchó con suma suavidad.
Se despertó.
Su mayordomo, quien pasaba por la mansión vigilando que todo estuviera en el simple orden, se dirigió hasta la habitación del niño.
-Bocchan, ¿debo abrir?- Le preguntó sin pasar.
Él tardó un poco en contestar, no estaba seguro… Era tarde, y si era quien creía desde un principio, entonces…
-Vamos.- Afirmó estar despierto.
El mayordomo de negro abrió la puerta y después de que él se colocara su bata, salió de ahí caminando hasta la puerta de entrada.
El corazón de Arwyn latía fuertemente mientras pensaba en las miles de reacciones que él podría llegar a tener, tal vez no debía de preocuparse demasiado, pero estaba agonizando, necesitaba verlo, a pesar del tiempo, cada segundo para ella eran horas… Después de todo, él la había salvado, él la había ayudado, él era su padre.
Eso fue lo último que acordaron.
Al abrir la puerta, los ojos que nuevamente se encontraron, permanecieron bien abiertos hablando entre sus miradas, tratando de calmarse pero, aunque quisieran, la sorpresa aún permanecía en sus corazones.
Como siempre, tal como lo esperaba entre tantas respuestas, dio la única y primera que quería escuchar:
-¿Qué haces allá afuera? ¿Quieres resfriarte? Pasa.- Le dijo.
El joven Phantomhive había optado por permanecer, justo como ella hubiera deseado que se mantuviese.
-¡PAPÁ!- Exclamó.
Corrió hacia él, lo abrazó…
Apenas era un niño, un joven de 13 años que permanecía en la espera de su “hija”, ansiando con algún día volverla a ver…
A pesar de que se había imaginado, que más tiempo sucedería, la sorpresa había llegado mucho antes de que pudiese creerlo.
-Esto… Esto… ¿¡Es real!?- Preguntó en voz alta abrazándolo con más fuerza.
Repentinamente…
Colocó sus brazos alrededor de ella.
Su cuerpo estrechando al suyo, a pesar que era más pequeño y bajo tanto de estatura como de edad, estaba seguro que el abrazo significaría lo más notable para ella.
-Estoy aquí. Siempre lo he estado.- Fue lo que dijo.
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Instruyendo al Shinigami
FanfictionTodos conocemos a William T. Spears... Uno de los shinigamis más reconocidos en su trabajo. Pero... ¿Qué sucederá si se vea interrumpido por su linda aprendiz? Ciel Phantomhive ha adoptado a una nueva sirvienta.. Una chica que, sin saberlo, es una...
