¿Primera cita?

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Increíblemente, el momento que ambos compartían se había vuelto tan especial como nunca antes, y todo aquello que desde el principio nació, se vería reflejado en todo ese día, aunque en realidad, siempre había sucedido, lo habían mostrado implícitamente… Ahora lo implícito tomaría lugar.

Ambos caminaron directamente hacia una sección con neblina y un poco perturbadora.

Ella se detuvo.

El shinigami se giró a mirarla.

-¿Qué sucede?- Inquirió- Por aquí es la manera más rápida.

Arwyn no estaba segura, el camino no le convencía del todo.

-¿Es seguro? Se ve algo… Horroroso.- Dijo.

El shinigami le sonrió amablemente.

-Vamos, no sucederá nada malo.- Le respondió.

Estiró su brazo ofreciéndole su mano.

Las pupilas dilatadas de Arwyn, se volvieron más grandes, y el sonrojo se mostró en sus mejillas levemente. Él le había ofrecido la mano.

Avanzó unos 3 pasos y tomó su mano gentilmente; William le sonreía.

Él sentía la mano tan cálida y suave, a pesar de que tenía guantes, él lo sabía, porque el tacto que en ese momento brotó, era sumamente especial.

Avanzaron poco a poco, Arwyn sujetaba fuertemente la mano del shinigami, tratando de ser valiente. Él tenía que probarle que no había nada qué temer, así que comenzó a cambiar de técnica… Esa vez no era únicamente el entrenamiento, esa vez se enfocarían  más en los sentimientos.

Comenzaron a escuchar algunas voces alrededor, el corazón de Arwyn palpitaba un poco rápido.

-Oh, muy bien… Nos estamos acercando.- Le dijo.

-¿Por qué las voces? Se escucha atemorizante.- Le dijo.

Él apretó un poco más su mano.

-Todo estará bien, ¿sí? Estás conmigo.- Comentó.

Poco a poco, junto con los relatos de la historia de las voces, el corazón de Arwyn se calmaba un poco más, además, la distracción de saber que junto a William caminaba, le causaba una sensación de paz y tranquilidad.

Poco a poco, la neblina se fue despejando permitiéndoles ver algunas luces al fondo, hasta que la ciudad se vio en frente de ellos.

La noche era hermosa, la luna estaba llena, y las estrellas bailaban encima de ellos.

Un grito desgarrador escucharon de pronto.

-¿Qué fue eso?- Arwyn preguntó.

William sacó su lista.

-Mmm… Es la primera alma a recolectar.- La cerró y la guardó en seguida.-Vamos, antes que los demonios se aproximen a devorarla.

Ella asintió.

Así, juntos corrieron atravesando los techos de las casas, saltando, corriendo, volando, todo al mismo tiempo a una velocidad impresionante.

Los shinigamis poseían una tremenda habilidad cuando se trataba de velocidad, de hecho, su velocidad competía con los demonios, muy pocas ocasiones donde las rebasaban un poco más.

Aterrizaron limpiamente, y William realizó el corte con su guadaña rebelando una cinta que se expandía a lo largo.

-¿Qué es eso?- Ella preguntó.

-Esto es el récord cinematográfico. Aquí es el encuentro de todos los recuerdos de esta persona a lo largo de su vida, entonces, nosotros los revisamos uno por uno, así para juzgarlos antes de que Dios dé su opinión definitiva… Así que usualmente acostumbramos a poner un sello de “Sin comentarios”.- Y así fue, porque al terminar de decir lo último, sacó su libreta y colocó el sello.

-Uhmmm… ¿Es complicado decidir una opinión?- Ella le preguntó.

-No realmente, pero el trabajo es demasiado, así que decidimos dejarle ese pequeño trabajo extra a Dios. Nosotros somos los responsables por que las almas no sean llevadas por los demonios.- Le explicó.

Arwyn se quedó sin comentarios; William se percató y se puso de pie.

-No te preocupes, te explicaré todo esto después. Mientras tanto…

Se escuchó otro grito.

Sacó la libreta y la abrió.

-Esto está muy lejos… Oh…- Miró a Arwyn atentamente.

-¿Qué sucede?- Ella preguntó.

-No estoy tan seguro, pero…- Se acercó a ella y le entregó la libreta en manos.

Ésta se sorprendió.

-¿Por qué me la estás dando?- Inquirió confundida.

-Necesito ahorrar tiempo, así que por ahora dime las direcciones de las próximas almas. Así terminaré más a tiempo.- Siseó.

Ella asintió decidida…

Ayudaría a Will.

Así fue.

Corrían a gran velocidad por todos los techos y reunían todas las almas que estaban anotadas en la libreta de William, era el momento más especial de Arwyn, y William se sentía emocionado, jamás había hecho algo así de trabajar junto a alguien, pues era divertido, verdaderamente lo era, nunca lo había intentado, pero esa vez que lo estaba haciendo, no se arrepentía en lo absoluto.

Los récords cinematográficos fueron cortados y, en esos momentos, Arwyn informaba de la próxima alma y su respectiva dirección. La velocidad de ambos era inigualable, disfrutaban mucho compartir ese momento juntos, así, no volverían a estar solos.

Finalmente, llegó el momento en el cual, las almas de esa noche habían acabado, el tiempo se fue volando, y tal como William quería, les quedaba tiempo de sobra. Ambos suspiraron hondo.

-Excelente.- El shinigami comentó.

-Ha sido una estupenda recolección.- Le dijo sonriendo.

-Así es.- Will afirmó.

La luna se encontraba en el punto más alto, seguramente las 12 ya había llegado.

Ahora, ¿qué proseguía?

En fin, tuvo que hacerlo. Ya había llegado el momento.

El shinigami, miró a su bella aprendiz, quien, a la luz de la luna, sonreía disfrutando del momento, el aire les daba por todo el cuerpo, mientras que su cabello de caramelo se movía en ondas resaltando su belleza, él había quedado hipnotizado.

Se acercó a su lado y guardó la guadaña.

La luna jugaba con sus sentimientos, haciendo que ambos se encontrasen, así hasta que llegara al punto en el que uno de los dos tomaría el control total para convertir de esa velada, en la más especial de sus vidas.

William casparreó. Arwyn se percató de inmediato, claro.

Lo miró.

-Ammm, Arwyn… ¿D-Deseas ir a otra parte?- Le preguntó.

Esta lo pensó un momento, ¿ir a otra parte? Pues… ¿A dónde podrían ir? Si…

Abrió los ojos con fuerza mirándolo con total atención.

-¿Te refieres a…?- Quiso confirmar.

William asintió.

-Te acompañaré a donde desees.- Dijo.

Las pupilas de Arwyn comenzaron a brillar, la muestra de afecto más sagrada que William le daba se convertían en una persona inundada y sumergida por los sentimientos afectivos más amados que él le daba.

Asintió contenta.

Instruyendo al ShinigamiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora