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-¿Qué es lo primero que debo hacer?- era mi momento de preguntarle todo

No tengo ni puta idea que hacer.

-Lo primero es ayudarla en las noches cuando la bebé se despierte, Layla posiblemente se levante en la madrugada porque tiene hambre o para que le cambies el pañal, tu solo levántate y deja que Leah descanse- asentí prestando atención

-Por varias semanas ella se sentirá muy cansada y tu también, pero es a lo que se acostumbran al reloj de la bebé. Aprende a bañar a la bebé, no se como, pero las madres ya tienen ese don muchas veces de cuidar a un ser tan pequeño, nosotros podemos ser un poco bruto en ese aspecto para no decir mucho- Blake me miro

Mientras hablábamos compramos comida en una cafetería para volver.

-Ya esta la princesa- escuche a mi esposa

-Si, la enfermera nos dijo que es una niña saludable- las mire desde lo lejos

Era tan precioso como ese ser tan pequeño significaba tanto.

-Amor- me acerque a ellas

-No creas que no me contaron que te desmayaste- se rio señalándome

-¿Cómo te sientes?- intente cambiar de tema

-Mejor ahora que tengo a mi princesa conmigo-

-La inscribí bajo el nombre Layla Victoria Smith Grey-

-Gracias- ella le sonrió

-Bienvenida Layla Victoria-

-Princesa conoce a tus padrinos- susurro Leah

Sonreí ya que era el acuerdo que habiamos llegado.

-¿Cómo?- Alexander nos miro sorprendido

-No dejaría que nadie inscriba a mi hija si no es el padrino- sonreí mientras el no se lo creía

-No les creo- se alejo un poco

-Pues créanlo porque ahora somos padres de tres bebés- dije emocionado

-Gracias- él se acerco para abrazarme

Mi princesa era igual de hermosa que su madre.

Tenía el cabello marrón, su tez de piel por ahora era blanca, sus labios era iguales a los mío, su nariz era de su madre y sus ojos era una combinación perfecta de los dos.

-Cuando Cailin la vea pensará que es una muñeca- Blake acerco su dedo a la mano de mi hija la cual lo tomo rápidamente

-Amor quiero otro bebé- su mirada estaba en Madison

-Cuando quieras- respondí en su lugar

-Tu si que no cambias- se quejó Leah causando que todos nos riéramos

Hablamos un poco todos juntos, pero mi atención estaba en querer cargar a mi hija.

-Amor- la mire

-¿Puedo?- señale a Markita

Ella asintió para pasármela

-Hola princesa soy tu papá- la acerque un poco a mi para besar su mejilla

Era tan pequeña y frágil.

-Tiene olor a bebé- susurré

Era un olor que jamás lo olvidaría.

Las enfermeras le había colocado un gorrito con su fecha de nacimiento tejido.

Ella estaba abrigada por la cobija que su tío le había regalado.

Mr. Mark SmithDonde viven las historias. Descúbrelo ahora