6:20 de la mañana del 27 de febrero. El día había llegado. Miki se despertó con el sonido de una alarma que no reconocía, y para su sorpresa, en una cama que no le pertenecía. El tacto de las sábanas le eran diferente. La almohada, mucho más esponjosa de lo usual, y las paredes de su cuarto, con diseños, en vez del plano color beige del que había querido pintarla el pasado invierno. Al subir la vista a la lámpara, reconoció de inmediato dónde se encontraba. Era la habitación de Juana, pero, ¿Cómo había hecho para llegar hasta ahí? Si la noche anterior, no había salido de casa. De hecho, recuerda haberse quedado toda la tarde viendo series aprovechando que no tenía tareas que hacer. Se había quedado dormida llegando la noche, olvidándose por completo del mensaje de su frente. ¡Mierda! Quizás el mensaje tenía relación con por qué había despertado allí.
La joven se levantó de la cama y quiso caminar hacia el baño, cuando sintió su presión bajar rápidamente, haciéndola tropezar. Al cerrar y abrir los ojos por haberse golpeado la rodilla, pudo ver sus manos. Eran distintas también. Sus uñas eran más largas y estaban pintadas de un azul eléctrico. Sus brazos más largos, y su cabello, más largo, pudiendo tocarle los codos. Fue ahí que se enteró de lo que estaba pasando. ¡Había despertado en el cuerpo de Juana! Por eso se le había bajado la presión, Juana tiene deficiencia de hierro. Intentó reincorporarse tan pronto como pudo y se dirigió al baño, donde trabó la puerta. La mamá de Juana pasó por el pasillo del baño para decirle que su desayuno ya estaba listo. Se miró al espejo, sin su bandana, con el rostro de su mejor amiga, y un contador en cuenta regresiva que marcaba 24 minutos.
Miki llamó a su amiga urgentemente, esperando que despertara, pero para su sorpresa, ya tenía dos llamadas perdidas de tan solo un minuto atrás. Atendió ese mismo instante, y ambas compartieron el desconcierto de la situación.
- ¡Miki! ¡Miki! ¡No puede ser! ¡No me vas a creer! ¿Viste la película esa? ¿La que la madre cambia de cuerpo con la hija? ¡Miki! ¡Cambié de cuerpo con vos! ¡No puede ser! - Estaba preocupadísima, con lágrimas de desesperación brotando de sus ojos
- ¡Boluda! ¡Tranquilizate! - Intentó que se mantuviera atenta - Escuchame, necesito que dejés de llorar y me escuches un minuto, creo que no tenemos mucho tiempo, dijo, indicando el contador en su frente
- ¡Pero no soy yo la que estoy llorando! ¡Me desperté así! ¡Y tengo mucha hambre! ¿Acaso no comés boluda?
- ¡Pero pará un poco! ¡Escuchame! - Recordó que cada 27 de febrero se levantaba llorando, y que, a pesar de entender cómo se sentía aquel misterioso llanto, debían apurarse - Necesito que te saques la bandana y me mostrés que tenés escrito en tu frente
- ¿Qué? - Se secó las lágrimas
- Apurate y hacelo, ¡Es urgente!
Juana en el cuerpo de Miki, se quitó la bandana para revelar el mensaje que esa mañana estaba escrito en su frente: "3/365 - Reunirse". Juana preguntó qué significaba aquello, y por qué había un número junto al mensaje.
- ¡Con razón comenzaste a taparte la frente! ¡Te tatuaste y no me dijiste!
- ¡No es eso! Es lo que debemos hacer. Tenemos que encontrarnos. Y no tenemos mucho tiempo
- ¿A qué te referís?
- Te lo voy a explicar tan pronto como nos encontremos, pero tiene que ser ya mismo, ¿Ok?
- ¡Ok! ¿Dónde?
- ¿Te acordás de la heladería que decíamos nos queda a mitad de camino? Tenés 22 minutos para llegar ahí. Ponete la bandana y vestite así nomás. Yo ya estoy
- ¿Vas a ir vistiéndome así?
- ¡Juana! ¡No hay tiempo!
- ¡Bueno! - Cortó

ESTÁS LEYENDO
OBRA DEL CUENTACUENTOS
Science FictionAño 2076, Ciudad de Buenos Aires. Una estudiante de secundario, Micaela Bananza, se enfrenta a un nuevo desafío cada día cuando amanece con un mensaje indeleble en su frente que modifica la realidad. ¿Dé dónde vienen los mensajes? ¿Cuál es su signif...