Joder, si bien me había emocionado al conocer a Ian cara a cara, ver la hermosa figura de Noah se sintió como algo mucho más potente. Quizás se debía a que había visto a Ian en los recuerdos de Selín y la sorpresa de tenerlo en frente no fue demasiado vigorosa. Pero Selin jamás había visto a Noah, y mi imaginación no paraba de intentar crear una imagen cercana a su verdadera apariencia, sin embargo, nada que ver. El omega era incluso más lindo en persona de lo que jamás pude intentar suponer con mi medianamente creativa cabeza.
Se supone que los omegas recesivos no son la gran cosa, pero ahí estaba él, casi burlándose de tales afirmaciones con una presencia increíble y poco convencional.
Casi sentí que quizás no atacase a Ian, pero si a Noah.
Me reí de mi pensamiento y volví la mirada hacia el alfa.
Era una oportunidad única para ver en vivo la reacción del castaño ante el primer encuentro con su destinado.
No me decepcionó.
Aquella expresión entre sorpresiva, anhelante y que lucía acorde a su enamoramiento a primera vista me deslumbró.
Me sentí como una fanática abrazando a su ídolo preferido por primera vez en su vida en una reunión de fans, aunque ni estaba tocando a nadie.
Un ligero toque en mi espalda me hizo desviar la atención por un segundo.
—Oye, ¿te encuentras bien? —me preguntó el chico que se sentaba detrás de mí, un alfa que nunca en la vida de Selín le había hablado, pero al parecer era de los que había saludado antes y había agarrado confianza y coraje para hablarme en este momento.
—¿Hmm? —ladeé la cabeza—. ¿Por qué preguntas? Me siento muy bien —respondí, en un susurro, sin entender la naturaleza de la pregunta.
—Es que... Ian... —decía sin poder soltar la frase completa, pero enseguida entendí lo que quería decir.
Al parecer, Selín no podía hacer más obvios sus sentimientos por Ian porque era imposible, quizás el alfa fuese la única persona que no se había dado cuenta.
En cualquier caso, solo tocaba una manera de responder.
—Oh, no te preocupes por ese tipo de cosas —solté y el chico me miró sorprendido—. Sí, es difícil de creer, pero ya superé todo sentimiento romántico por él —dije, mitad verdad mitad falacias, ya que en realidad Selín jamás se rindió con Ian—. Ahora solo lo considero mi mejor amigo.
—Entiendo —contestó solamente.
—En fin, cambiando de tema y aprovechando que me hablaste primero, seamos amigos, ¿cuál era tu nombre? —solté, muy de la nada.
El chico me miró atónito.
Al frente del aula, el profesor presentaba al precioso omega a sus futuros compañeros y al fondo estaba yo, pidiéndole a alguien que fuese mi amigo, tal cual un niño pequeño.
Resultaba hasta hilarante.
—Alex, y mientras no me trates como un perro de recados... —dijo finalmente, dejando la duda y la desconfianza rondando el final de su frase.
Aquello me pareció algo exagerado, pero mirando en los recuerdos de Selín... era algo que había hecho par de veces.
Solo supe reír con torpeza.
—Eso no pasará.
—Entonces está bien.
Y me volteé tras una sonrisa para atender a la clase que apenas empezaba.
Durante la lección de historia, que, de hecho, me pareció aburrida en exceso siendo que ya la había dado cuando era joven y la sucesión de hechos históricos y personajes importantes eran prácticamente igual que los de mi mundo, en lugar de atender algo que solo me haría caer dormido, me puse a pensar que, si bien toda aquella situación llegaba a resultarme incomprensible, caótica y hasta desagradable, ya no la odiaba.
Ir a parar justo al inicio de la beligerante historia de amor de Ian y Noah no podía ser una coincidencia, y si la entidad divina o demoníaca que me había mandando justo a este momento de sus vidas lo había hecho a propósito, bien podría agradecerle por ello.
ESTÁS LEYENDO
Parejas Destinadas
Romance•●•●•●•●•●•●•●•●• ♤ EDITANDO HISTORIA ♤ Solía ser una chica normal, hasta que morí y reviví, reencarné, transmigré, no lo sé, en un mundo totalmente diferente y en el cuerpo de un mal personaje secundario de una novela que acababa de terminar de lee...
