• HABLEMOS - 03

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La alarma sonó y rápidamente me levanté para tomar una ducha y arreglarme.
Sentía que una de las mejores formas de despertar a mi cuerpo por las mañanas era tomar una ducha con agua tibia, así que lo hacía todos los días sin falta.

Cuando terminé de arreglarme bajé para desayunar un cereal como de costumbre y además preparé mi almuerzo para llevarlo listo.

Desde que puse un pie fuera de mi cama estaba pensando en lo raro que había sido anterior. Y en lo mucho que todo había salido de una manera que no esperaba.

Luego de terminar de alistar mis cosas las tomé dispuesta a salir. Pero tan pronto como iba a abrir la puerta, pequeños golpes comenzaron a sonar seguidos del timbre.
Mamá decía que uno siempre debe atender rápido el timbre y abrir la puerta cuanto antes, porque de lo contrario las visitas pensarían que no son bienvenidos y así no regresaría. Por su puesto que tratándose de las 6:30 de la mañana el tiempo de espera podría ser más flexible. Aún así abrí la puerta con la duda de quién estaría detrás de ella. Seguramente alguna de las vecinas.

— Buenos días. —se apresuró a decir la Señora Soojin .

Detrás de ella se encontraba un Jungwon con una mirada apenada fija en el piso. Parecía querer evitar la situación.

— Buenos días .—respondí.

— Suni, necesitamos de tu ayuda .—continuó la Señora Soojin .

— Claro, ¿de qué se trata?.

— Quiero que lleves contigo a Jungwon, ayer lo llevé yo y aún no sabe llegar a la escuela. Solo sabe como regresar en el autobús, pero no como llegar. Fue un milagro que ayer llegara por su cuenta —explicó con una sonrisa.

La notable incomodidad y pena de  Jungwon ya tenían sentido.

— Claro, con gusto. De hecho ya iba de salida.

— Bien, entonces te lo dejo. Vayan con cuidado.

La Señora Soojin huyó dejando a Jungwon parado en la puerta de mi casa. A decir verdad era una escena tierna de ver. Ver a un Jungwon apenado y necesitando de compañía para no perderse me resultaba algo emotivo.
Por mi parte salí completamente de la casa y cerré detrás de mi.

Y denuevo al igual que el día anterior comenzamos a caminar en dirección a la parada de autobús. Fueron cinco minutos  caminando en los que el silencio reinó hasta que Jungwon decidió hablar.

— Le dije a mamá que podía ir solo pero no me escuchó. Lo siento —no necesitaba decir eso para que yo supiera que realmente no era complicado que fuera por su parte, solo necesitaba un google maps.

— Está bien, no me molesta.

— Suni, lo siento.— insistió, pero esta vez su tono de voz era diferente.

Detuvo su caminar causando que yo imitara su acción, parecía que eso era algo más serio.

— ¿De qué hablas? .—pregunté.

— Sobre hacerte llorar. Lo siento.

Aunque me pareció repentino su comentario, pude entender que hablaba acerca de lo que escuchó el día anterior cuando Nana mencionó lo triste que fue todo para mi . Era de esperarse que aquella declaración hubiera hecho eco en su cabeza.

— Déjalo así.— respondí.

Realmente no creía que era el momento adecuado para hablar de eso, no quería hacerlo.

— No Suni, yo no quería lastimarte de esa manera y estoy hablando enserio .— insistió

— Está bien.

Querida Suni - Jungwon Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora