20 de Julio, Alejandra se volvió la mejor amiga de Mirabel, haciendo junto a Santiago y Camilo un cuarteto del terror. La joven forastera, comenzó a usar la ropa que hizo Mirabel. Una falda larga y violeta de capas con bordes dorados, una blusa blanca con destellos de los mismos colores, y zapatos que se amarraban con lazos. Santiago obtuvo una camisa del mismo color que la de su hermana, salvo por las calaveras en las dos franjas violetas que iban de atrás hacia adelanta. Los pantalones eran negros con detalles dorados de una estrellas como las que los niños dibujan de pequeños.
-¡Ale! ¡Atrapa! -Mirabel le lanzó la pelota muy alta, pero no fue problema.
-¡La tengo! -corrió a un cajón, se impulso con este y la atrapó en el aire-. Manito, ¡te toca!
-¡Venga! ¡Lanzala alto! -se pasó, el balón quedó sobre el techo de una casa-. Brillante, ¡de veras!
-Tú lo querías alto -Santiago dio vuelta los ojos-. Anda, traela.
-Yo voy -Camilo iba a transformarse, pero su amigo lo frenó.
-Take it easy -corrió hacia la pared, e igual como el hombre araña, llegó al techo-. ¡Eh, Milo! ¡Pase largo! -el muchacho comenzó a correr para poder alcanzar el objetivo, pero al estar tan concentrado en el balón, no vio que se dirigía directamente al puesto de flores. Lo destruyó todo, quedando con pétalos en la boca, cabello, e incluso en la nariz.
-¡¿Qué te pasa Camilo?! -Isabela gritó-. ¡Qué burro!
-Perdón, perdón, perdón -se levantó, sacudiéndose.
-Tranquila hermanita -dijo Mirabel, quién conocía muy bien el temperamento de Isa-. Se puede arreglar, sólo hay que pegar esto de aquí y...-tocó algo que no debía, haciendo todo mucho peor.
-¡Mirabel! -Dolores, quién como de costumbre ayuda a su prima, tuvo que taparse los oídos.
-¡Ya nos vamos! -los culpables salieron corriendo, sabían que debían huir cuanto antes. Lograron zafarse de los obstáculos, llegando así a la cascada junto a Casita-. Ya no podemos jugar en el pueblo, nos hemos mandado muchas embarradas.
-Más de las que se manda Tía Pepa cuando le da su huevonera -asintieron divertidos ante la afirmación de Santiago-. Hoy ha estado bastante bien para ser una bruja amargada.
-Epa, él único que puede llamarla así soy yo cabrón -Camilo dijo esto como una humorada.
-¡Chicos! -Andrés llamó-. Ya va siendo hora de que entren, los invitados llegarán pronto.
-Sí, claro. Yo por mi parte iré a tomar un baño, así saben que estaré ocupada un rato -su hija sonrió-. Ya va siendo hora de que actúes, papá -él le guiñó el ojo-. Oigan, también deberían ducharse, sobre todo tú Milo que estás hecho un cerdo.
-Bah, ¿qué dices? -se sacó la ropa, haciendo que Mirabel se avergonzara-. Yo no necesito una tina ni mucho menos -saltó al rio desnudo.
-¡Eres un imbécil! -Alejandra sólo se fue directamente al baño familiar. Tocó varias veces, pero evidentemente estaba ocupado. Entonces escuchó a Pepa tarareando en el balcón.
Andrés entonces entró, arreglando su camisa negra. Miró a su hija, quién le indicó el segundo piso con un movimiento de cabeza. Él captó de inmediato, así que empezó a subir mientras enderezaba su corbata. Miró entonces a la mujer, esa mujer que hace tanto no era más grande que una muñequita. Por su cabeza le pasó el recuerdo de la manta con la que le arropaba, la vio desde su primer día en esta tierra y sentía que le correspondía tenerla, que tenía más derecho que cualquier otro hombre. Ella estaba sentada en el sillón, con Toñito durmiendo en sus brazos. No paró de cantar sólo porque Andrés estuviese allí, ni siquiera cuando se apoyó en la baranda para observarla. Pepa espero un piropo, algo que la incitara a enojarse con este hombre, pero no fue así.
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Sombras de Luna
FanfictionUn año después de los hechos ocurridos en Encanto, los problemas regresan de la forma más inesperada posible. ¿Será la familia Madrigal capaz de enfrentar esta nueva amenaza? Pd: La edad de los Trillizos es otra (42), pero esto no implica que perso...