Tras la llegada de dos hermanos al pueblo Mystir Falls, desatan oscuros recuerdos sobre la realidad de este pueblo, poniendo en peligro a todos lo que la rodean.
Uno de los hermanos salvatores alocara los sentimientos de Sidney, consigo trayendo pr...
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La ambulancia y el vehículo del centro de control animal aparecieron entre destellos azules y rojos que iluminaban los árboles y los rostros tensos de todos los presentes. El olor a tierra húmeda, mezclado con el humo de la fogata que todavía crepitaba a lo lejos, hacía que el ambiente se sintiera aún más pesado.
Los paramédicos colocaron a Vicky en la camilla, la sábana blanca manchándose rápido con la sangre que aún brotaba de su cuello. Matt subió con ella sin soltarle la mano, con la respiración entrecortada y los ojos llenos de lágrimas desesperadas. La puerta se cerró y la ambulancia arrancó, dejando un rastro de polvo y el eco de la sirena alejándose en la noche.
Siddy permaneció al lado de Elena, ambas con el rostro pálido y los brazos cruzados por inercia, como si intentaran protegerse de una realidad que no alcanzaban a comprender.
—Solo espero que todo salga bien... —murmuró Siddy, con la voz temblando apenas.
Elena apretó su chaqueta entre los dedos.
—Sí... ojalá no sea nada grave —respondió, aunque en su mirada había un miedo que no se atrevía a decir en voz alta.
Bonnie llegó con pasos rápidos, respirando agitada, el cabello algo revuelto por el viento.
—Chicas —dijo mientras se acomodaba el bolso sobre el hombro—, vamos a la cafetería. Tenemos que esperar noticias en algún lugar. No soporto estar parada aquí.
Elena miró a Jeremy, que estaba recostado contra el auto aún borracho y en shock.
—Tengo que llevar a mi hermano a casa —dijo—. No puede quedarse así.
—Está bien —respondió Siddy—. Yo me voy con Bonnie.
Pero Bonnie dio un paso adelante, nerviosa, y bajó la voz.
—Chicas... sé que no soy psíquica. Eso lo tengo claro —empezó, mordiéndose la uña, un hábito que solo tenía cuando algo realmente la asustaba—. Pero lo que vi... o lo que creí ver... tengo un presentimiento muy fuerte.
Siddy sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—¿Qué cosa? —preguntó con cautela.
—Bonnie... —susurró Elena, temiendo la respuesta.
Bonnie tragó saliva, respiró hondo y finalmente lo dijo:
—Que esto... es solo el comienzo.
Un silencio espeso se formó entre las tres. El ruido de la fiesta apagándose, los murmullos de la gente, el viento moviendo las hojas... todo pareció desaparecer.
El estómago de Siddy se contrajo. Los ojos de Elena se llenaron de un brillo de pavor.
¿Y si Bonnie decía la verdad? ¿Y si lo de Vicky no era un simple ataque? ¿Y si a partir de aquí todo solo iba a empeorar?