Tras la llegada de dos hermanos al pueblo Mystir Falls, desatan oscuros recuerdos sobre la realidad de este pueblo, poniendo en peligro a todos lo que la rodean.
Uno de los hermanos salvatores alocara los sentimientos de Sidney, consigo trayendo pr...
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Ana había muerto. Richard había muerto. Y Caroline... Caroline estaba al borde de hacerlo.
El hospital de Mystic Falls estaba cubierto por un silencio pesado, de esos que parecían aplastar el pecho. Las luces blancas del pasillo se reflejaban en el suelo pulido, tan frías como el aire que se respiraba. Sidney permanecía de pie frente a una de las ventanas, los ojos hinchados de tanto llorar. No sabía si quedarse o salir corriendo. Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro pálido de Caroline.
Bonnie se acercó despacio, con las manos entrelazadas y la mirada baja.
—Sid... —susurró, como si le pesaran las palabras— Caroline está muy mal. No sé si su cuerpo va a resistir.
Sidney giró hacia ella, con desesperación en los ojos.
—¿No puedes hacer algo? —preguntó con la voz rota— Un hechizo, un conjuro... cualquier cosa, Bonnie. Por favor.
La bruja suspiró, y el cansancio se reflejó en su rostro.
—No hay hechizo que pueda curar heridas así. No sin un precio, y tú sabes que a veces el precio es demasiado alto.
Sidney bajó la mirada, frustrada. Estaba por responder cuando una voz, firme y cargada de ironía, rompió el silencio.
—Tiene razón, brujita. Si lo intentas, podrías matarla antes de salvarla.
Ambas se giraron. Damon estaba apoyado en el marco de la puerta, con las manos en los bolsillos, el rostro serio pese al tono ligero de su voz.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Sidney, sin disimular su desconfianza.
—Escuché su pequeña charla en el pasillo —respondió Damon mientras avanzaba— Y tengo una solución más rápida.
—¿Cuál? —preguntó Sidney, con un hilo de esperanza en su voz.
Damon la miró, serio.
—Le doy mi sangre. Ella sana. Fin del drama.
— No, eso no— Sidney negó.
— ¿Por que no? Solo es para curarla, princesa. Así ella estaría a salvo— Intento convencerla para ayudarla. No le gustaba verla angustiada— En un día sale de su cuerpo—.
— Es muy riesgoso—.
— Hazlo— Intervino Bonnie y ambos la miraron— Es Caroline, no voy a dejarla morir— Ella se concentro en Damon— Hazlo—.
Damon soltó una media sonrisa.
— Si lo hago, ¿Tendríamos una tregua?—.
El silencio entre ellos se volvió espeso. Bonnie lo observó con una mezcla de desconfianza y agotamiento. Finalmente, habló.
—No habrá tregua, Damon. No confío en ti. Pero de todas formas lo harás.