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(Capitulo largo)

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(Capitulo largo)

A la mañana siguiente, Sidney se levantó con el cuerpo pesado y los ojos ardiendo. No había dormido casi nada.

Se vistió en automático, tomó su chaqueta y salió sin hacer ruido. Necesitaba aire. Ruido ajeno. Algo que la sacara de su cabeza, aunque fuera por unos minutos.

El Mystic Grill estaba tranquilo a esa hora.

Pidió lo de siempre.

—Doble americano —dijo— Sin azúcar.

Se sentó junto a la ventana con un libro entre las manos. Intentó leer. De verdad lo intentó. Sus ojos recorrían las líneas, pero las palabras no se quedaban.

Bzz.
Bzz.
Bzz.

Su teléfono vibraba sin parar sobre la mesa.

Damon.

Mensaje tras mensaje. Llamadas perdidas.

Sidney apretó la mandíbula y giró el teléfono boca abajo. No ahora. No nunca. Justo cuando lograba concentrarse un poco, la pantalla volvió a encenderse.

Elena: Sidney, necesito que leas esto. Katherine se vengó. Se enteró lo de Mason. Dejó a Jenna en el hospital... y logró que mi relación con Stefan terminara.

El nombre la atravesó como un cuchillo. Mason. Hospital. Jenna.

Sidney se levantó tan rápido que la silla chirrió contra el piso. El corazón comenzó a latirle con fuerza, demasiado rápido, como si quisiera salirse de su pecho.

Caminó directo al baño.

Cerró la puerta y se apoyó en el lavamanos, respirando con dificultad. El aire no le alcanzaba. Las manos le temblaban.

Inspiró. Exhaló.Una vez. Dos. Abrió la llave y se echó agua fría en el rostro. El reflejo en el espejo parecía ajeno. Ojeras marcadas. Ojos cansados. Rabia contenida.

—Tranquila —se dijo— No le des ese poder.

—Hola, Sidney—.

Su cuerpo se tensó al instante. Sidney alzó la mirada. Elena estaba detrás de ella. Pero algo era distinto.

El porte. La forma en que se apoyaba contra la pared. El cabello rizado cayendo con descuido, enmarcando una sonrisa demasiado segura.

Sidney la observó apenas un segundo más. Fue suficiente.

—Hola, Katherine —dijo con voz firme.

La sonrisa se ensanchó— Que lista —respondió—Me encanto eso de ti—.

La rabia explotó.

Si no fuera por ella, Mason estaría vivo.

Sidney se lanzó hacia adelante sin pensarlo, empujándola con toda la furia acumulada. Pero Katherine fue más rápida. Mucho más.

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