Tras la llegada de dos hermanos al pueblo Mystir Falls, desatan oscuros recuerdos sobre la realidad de este pueblo, poniendo en peligro a todos lo que la rodean.
Uno de los hermanos salvatores alocara los sentimientos de Sidney, consigo trayendo pr...
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La puerta se cerró con un golpe seco.
Sidney se giró sobresaltada justo a tiempo para ver a Tyler apoyarse contra ella, como si las piernas ya no lo sostuvieran. Traía un bolso grande colgado del hombro, apretado con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Sus ojos iban de un lado a otro, alerta, asustados.
—Sidney... —dijo, y su voz tembló— Necesito ayuda—.
Ella no dudó. Se acercó y lo sostuvo del brazo, guiándolo hacia adentro.
—¿Qué pasó? —preguntó, bajando la voz.
Tyler cerró con seguro. Luego dejó caer el bolso al suelo. Algo metálico chocó en su interior. Sidney frunció el ceño, pero no comentó nada.
—He intentado llamar a Mason —soltó él, caminando de un lado a otro— No contesta. No sé si está ocupado o si... —se interrumpió, respiró hondo— No importa. No responde y yo no puedo esperar—.
Sidney lo observaba en silencio, intentando entender—Tyler, estás pálido —dijo— Siéntate.
Él obedeció a medias. Se dejó caer en la silla del escritorio y abrió el bolso con manos temblorosas. Sacó unas cadenas gruesas y luego una laptop. Al verla, Sidney sintió un mal presentimiento.
—¿Qué es eso?—
Tyler no respondió de inmediato. Encendió el computador. La pantalla iluminó su rostro, marcado por el miedo—Encontré esta grabación —dijo finalmente— No sabía que existía. Estaba escondida... como si nadie quisiera que alguien la viera—.
Sidney dio un paso más cerca.
—¿De qué grabación hablas?—
—De la transformación —respondió él, con un hilo de voz—Sidney...se rompen todos los huesos —dijo en un susurro— Todos. Se escucha cómo... cómo se quiebran. Es un dolor insoportable. Él gritaba.
Su voz se quebró al final.
—No sé si puedo soportar eso —continuó— No sé si soy lo suficientemente fuerte. Hoy hay luna llena y... —tragó saliva— tengo miedo.
Por primera vez desde que entró, Tyler se llevó las manos a la cara. Sus hombros se sacudieron.
Sidney reaccionó al instante. Se arrodilló frente a él y le tomó las muñecas, obligándolo con cuidado a bajar las manos.
—Hey... mírame —repitió, más firme esta vez— Respira conmigo, ¿sí?—.
Esperó. Una inhalación. Otra. Hasta que el temblor disminuyó un poco.
—No estás solo —dijo con convicción— No lo vas a enfrentar solo.
Tyler negó con la cabeza—Mason siempre sabía qué hacer. Él me explicó todo, pero ahora no está y yo... yo no puedo llamarlo cuando empiece a doler—.