Capítulo 9

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MIAMI, FLORIDA

BRISA'S POV

Los días habían ido pasando como una rutina bien definida. Cada día me levantaba al alba para empezar a trabajar antes de levantar a Emily para prepararla y llevarla a la escuela. Luego de eso volvía a la pastelería y me encontraba con Marti que estaba en la entrada esperando por mí para finalmente a las ocho treinta abrir la pastelería. Mi día se caracterizaba por interactuar con los clientes, hornear y vender mis productos, hacer pasteles a pedido y no había ningún cambio. Amanda aparecía casi a las once por la pastelería con el periódico bajo su brazo y una taza de café. Los clientes habituales y antiguos la saludaban y hablaban con ella.

Mi abuela siempre me había inculcado lo importante que era tener una buena relación con la gente. Nunca había sido muy sociable a la hora de hacer amigas, pero definitivamente era educada y cariñosa con las personas.

Mi vida no había estado colmada de miles de alegrías aparte de mi hija, pero la gente no tenía por qué pagar con mis sentimientos cuando venían a mi establecimiento a comprar mis productos. Emily había nacido en medio de un caos emocional para mí. La realidad de mi vida me había golpeado y a los dieciséis años tuve que crecer de golpe y enfrentarme a lo que había creado como realidad basándome en el sueño estúpido del amor.

No era una mala persona, ni mucho menos. Era una persona que se consideraba bondadosa y me preocupada por los demás. Pero siempre existía esa llamita de dolor en mi interior al saber que la vida había sido muy cruel conmigo en muchos aspectos. Jamás me autocompadecía ni sentía lastima de mí misma. No me gustaba esa sensación de derrota que inunda tu pecho cuando dejas que todo el peso del mundo que te rodea caiga de golpe sobre tus hombros. Había pasado tanto tiempo llena de dolor, llena de tristeza y días como hoy en que veía que Miami estaba nublado y la lluvia caía levemente sobre la ciudad. Era un momento de reflexionar mientras la pastelería estaba prácticamente vacía debido a la fuerte tormenta.

Me puse a reflexionar sobre todo lo que había pasado esa semana. Ahora era viernes, y esa tarde por primera vez en unas semanas saldría con mis amigas. Mi abuela incluso se había puesto feliz de que saliera a divertirme diciéndome que trabajaba demasiado. Aunque toda la semana había sido diferente y eso era gracias a Angie. Lunes y martes había cenado con ella. Habíamos pasado una noche agradable cenando pizza y luego una película. Miércoles habíamos tenido nuestra segunda clase sobre desayunos y habíamos cenado juntas de nuevo mientras nos quedábamos hablando hasta casi las doce. Ayer jueves habíamos cambiado nuestra noche de chicas para hoy, viernes ya que la amiga de Angie había tenido un contratiempo. Así que Angie había venido a mostrarme lo que había comprado en el supermercado y se había quedado a cenar con nosotras porque había comprado todo lo necesario para hacer hamburguesas caseras y patatas fritas.

Toda la semana había tenido su compañía y eso era algo inusual pero no me molestaba. Me gustaba tenerla cerca. Me gustaba hablar con ella y perdernos en una conversación interesante y dinámica. Angie era una mujer culta, inteligente y su conversación era perfecta. Sus bromas eran un tanto adorables y Emily también parecía estar feliz cuando ella estaba cerca de nosotras. Angie también parecía haberle tomado mucho cariño, Marti la consideraba parte de su familia por que habían creado un lazo mágico entre las dos y para mí sin duda alguna era sumamente especial. No había nada que sintiera que no pudiera decirle. No podía negar que las dos habíamos formado algo especial.

Marti y Mica han sido mis mejores amigas desde mucho tiempo atrás. No me gustaba comprar lo que pasaba, pero a pesar del tiempo de conocer a Mica y a Marti, con Angie las cosas eran diferentes. Había algo en ella que me inspiraba a ser mejor, a tener más confianza, sentía que ella me escuchaba y me entendía. Al principio lo relacionaba con su profesión. Sentía que debido a que trata con tantas personas sabe que decir en el momento adecuado para que la otra persona sienta que es escuchada y valorada. Angie me hacía sentir de esa forma y era especial para mí. Se había convertido en alguien sumamente necesario en mi vida, y eso era extraño, pero al mismo tiempo increíble.

The Sweetest Love ADAPTACIÓN (brangie) CANCELADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora