🏆🧡 Finalista Watty 2023
Un gato, una noche, una eliminatoria de futbol, dos latinos en Europa, un matrimonio arreglado... ¿Qué podría salir mal?
Marcos y Carla son vecinos en un edificio de Barcelona en el Barrio de Gràcia.
Carla es Argentina, vi...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
A la mañana siguiente, Carla se levantó un poco más tranquila. Le había hecho bien hablar con Marcos, su compañía en ese momento. Habían quedado en que hoy verían el partido en su casa y comerían las famosas arepas. Prendió la televisión buscando algún programa de música que la animara y puso el agua para el mate. Por momentos, imágenes de lo sucedido ayer la asaltaban. La mano de Hugo en su garganta, su aliento rozándole el cuello. Trató de pensar en otra cosa. No quería arruinarse el domingo. Ya el lunes sería difícil hablar con Hugo en la universidad. «Tu tiempo es hoy», reflexionó. «Voy a disfrutar de este día y no voy a dejar que lo que pasó ayer o lo que pasará mañana me lo arruinen».
Quería estudiar un poco para un examen, luego se ducharía y a ver el partido. Sabía que Colombia no tenía chances, la selección argentina estaba jugando muy bien y sería divertido ver la cara del vecino cuando perdieran.
Marcos se levantó y luego de desayunar se dirigió al mercado para comprar todo lo necesario para la cita. ¿Tenía una cita? Hacía tiempo que no tenía algo así con nadie. Si bien se veía con Marcia y salía con chicas, sentía que lo de Carla era diferente, hasta estaba un poco nervioso. Recordó lo sucedido la noche anterior. Quería protegerla. Hacía tiempo que no experimentaba ese sentimiento con nadie.
Al volver a su apartamento organizó las compras para la cena, se dio una ducha y se puso la camiseta de la selección colombiana, con el número 14 de Luis Fernando Díaz, jugador que admiraba.
Carla no era fanática de ningún cuadro de futbol, pero sí de la selección argentina, después de ducharse se puso la camiseta 10 de Messi, se maquilló un poco con rímel en las pestañas y delineó sus ojos de forma natural. No quería parecer muy arreglada, pero quería estar linda para Marcos. Después de que la viera ayer con la cara hinchada como un tomate rojo por las lágrimas.
Sintió cosquillas en su estómago. No sabía si era una cita... hacía años que no iba a ninguna. Después de la historia con su ex, tormentosa y violenta, se había cerrado a las relaciones y refugiado en el estudio y la carrera; algo que se le daba muy bien. Extrañaba esa sensación en la piel cuando alguien le gustaba, esas cosquillas en el estómago... tampoco es que se lo permitiera con Marcos. Fue algo que pasó sin que ella lo buscara. Intentó evitarlo, todavía lo intentaba. No era el momento para enamorarse de un chulito como él. Ni siquiera sabía que iba a pasar con su vida mañana. Caminó hacia el apartamento vecino con Mishuri entre sus piernas.
—Bienvenida —dijo Marcos abriendo la puerta.
—Qué lindo olor ¿Ya estás cocinando?
—Empezando, ¿Quieres una cerveza? —ofreció Marcos volviendo a la cocina.
—Dale —respondió Carla— ¿Puedo ayudar?
—Déjamelo pensar. —Marcos sonrió.
—¿No confiás en mis dotes culinarias? —Carla se cruzó de brazos también sonriendo—. Gracias a mí ahora tomás mate.